Epidemiología investiga la misteriosa muerte de dos jóvenes, que habría sido producida por un virus letal

El agua puede ser el canal transmisor, pero también investigan la ingesta de pollo de uno de los chicos. Hoy habría un informe oficial. La enfermedad tiene poco tiempo de incubación y no tiene un tratamiento específico. Puntos oscuros en la atención del Sanatorio Buenos Aires Las direcciones de Epidemiología y de Salubridad Ambiental investigan desde el miércoles la misteriosa muerte de dos jóvenes que habrían sido infectados por un virus letal. El primero de los casos ocurrió hace tres semanas, el segundo el lunes y ambos decesos se emparientan por un diagnóstico de hepatitis «fulminante», o insuficiencia hepática aguda grave que no tiene un «tratamiento específico». Según las fuentes consultadas, que se den dos casos en una misma ciudad y tiempos casi simultáneos «es inédito». Hasta ahora los médicos no conocen el origen y el transmisor de la enfermedad y sólo se tiene un indicio: uno de los jóvenes ingirió pollo posiblemente contaminado. Sin embargo, el mayor transmisor es el agua contaminada con heces (materia fecal), lo que acrecienta los riesgos para toda la población. Lo que une a ambos casos es que los jóvenes iban al mismo colegio, aunque las muertes se produjeron en época de vacaciones primero y en huelga docente después. Cristian Cabral tenía 18 años y era abanderado del Instituto Posadas. Pensaba estudiar periodismo y era fanático de Los Redonditos de Ricota, La Renga y River Plate, su gran pasión. Estaba de novio hace un año y diez meses con Ivana Pellegrini. La vida le quedó corta. El domingo ingresó al sanatorio Buenos Aires y en un principio le diagnosticaron apendicitis. El lunes le anunciaron el alta, pero pocas horas después pasó a urgencias y estuvo a punto de ser trasladado a Buenos Aires. Murió. La cercanía de la muerte fue uno de los factores que le jugó una mala pasada. Hace dos domingos asistió a dos velorios y ese mismo día se le comenzaron a notar los primeros síntomas de la enfermedad, pero familiares y amigos consideraron que era producto de la depresión por el fallecimiento de su abuela. Cristian había comido «pollo con mayonesa», comprado en una carnicería posadeña. En caso de que la carne esté contaminada, puede ser un transmisor, pero los médicos casi lo descartan. Cuando se dieron cuenta de la gravedad de su estado ya era tarde, teniendo en cuenta que la enfermedad -en caso de que sea hepatitis aguda- tiene muy poco tiempo de incubación y los médicos no detectaron la enfermedad. Del otro caso, poco se conoce, ya que desde Salud Pública no se informó, pero los síntomas son similares. El ministro de Salud Pública, Telmo Albretch «ignoraba» los dos casos, ya que se encontraba de viaje, aunque el subsecretario Mario Esper confirmó las muertes y que los médicos Julio Estévez -de Epidemiológía- y Ricardo Barchuk – Director de Saneamiento Ambiental- estaban «investigando» la cadena de transmisión. «Nos toma de sorpresa», reconoció Esper. «La hepatitis fulminante es un evento de una naturaleza violenta, que tiene poca incidencia en la población. Es causada por el virus de hepatitis A y puede ser transmitida por el agua contaminada. Tiene entre una semana y quince días de incubación. Es raro: Es como sacarse el Quini 6 dos veces, porque a nivel estadístico no existen casos como estos», graficó después. A pesar de que el virus puede ser transmitido por el agua, Esper afirmó que «no hay motivos para preocuparse». Recién hoy Epidemiología tendría listo un primer informe sobre la cadena de transmisión de la hepatitis, una tarea difícil, ya que el único nexo parece ser el colegio, al que no asistían, ya que no había clases. Todo apunta a que sería el agua el transmisor. PUNTOS OSCUROS Como para hacer más difusa la situación creada por dos casos similares de una enfermedad que es «inédita» según Esper, el fallecimiento de Cristian Cabral está rodeado de puntos oscuros que involucran a la atención recibida en el sanatorio Buenos Aires. El acta de fallecimiento está firmado por el médico José Alvarenga. Según el padre del chico, además de hacerle un mal diagnostico -dijeron que tenía apendicitis-. Con una ecografía descartaron la cirugía y después de la muerte en la historia clínica señalaron que el fallecimiento se produjo por un paro cardiorrespiratorio. Recién el jueves los análisis determinaron que se trataba de una hepatitis. También le cambiaron la hora del fallecimiento -fue el lunes a las 19.50- y pusieron que había muerto a la mañana y lo más grave, cambiaron la dirección del sanatorio por una ficticia. Los familiares iniciarían acciones legales contra el sanatorio. Alvarenga no se encontraba anoche en el sanatorio, pero el médico de guardia en terapia intensiva señaló que Cristian tuvo un «cuadro de hepatitis fulminante».

LA REGION

NACIONALES

INTERNACIONALES

Últimas Noticias

Newsletter

Columnas