Tigre empató sobre la hora ante Chacras de Coria de Mendoza 3 a 3 y se complicó su ilusión de ascender al Argentino A. Si bien el agónico punto sirve y todavía falta mucho, el nivel de juego ha decaído notoriamente en los últimos partidos y el Deportivo Misiones tendrá que replantearse algunas cosas durante la semana para mantener vivo el sueño del ascenso [su_note note_color=»#cdcdcd»]A Tigre le quedan dos partidos de local y luego cierra el torneo jugando en Mendoza y Catamarca. Allí se definirá el ascenso[/su_note]Es cierto que el agónico gol de Carlos Vicente para colocar el 3 a 3 final a los 48 del segundo tiempo, permitió que la gente y los jugadores se retiraran con una mueca de alegría luego de noventa minutos de fútbol en los que Chacras de Coria de Mendoza complicaron y hasta merecieron mejor suerte que el Deportivo Misiones, Tigre de Santo Pipó. También es cierto que el empate, sufrido, electrizante; no puede ocultar el flojo desempeño colectivo del conjunto misionero que, una vez más, sacó el partido y el resultado a puro empeño y voluntad, pero con una dosis muy escueta de fútbol. Y HABÍA COMENZADO BIEN Tigre salió a la cancha convencido de la importancia que tenían estos tres puntos para continuar alimentando la ilusión del ascenso. Por eso Quiroga y Fretes se pararon bien arriba y por eso entre Dante y Müller se fueron turnando para buscar posiciones ofensivas y sumarse a lo que intentaran crear Alan y Castillo. Como siempre Ponce fue el relevo para todos y, en los primeros diez minutos la cosa funcionó. Claro que sin llegar a ser todo lo punzante como para herir el arco defendido por Lavorante. A partir de allí los mendocinos se acomodaron a la cancha y al planteo del local y comenzaron a manejar la pelota con soltura y eficacia, siempre distribuida por su número 10, Ponce. De allí hasta la media hora de juego poco y nada ocurrió en el desarrollo del partido. Las cartas estaban sobre la mesa: Tigre buscando espacios pero careciendo de ideas y Chacras esperando ordenadito en el fondo que los misioneros cometan algún error. El punto clave de la primera etapa fue a los 34. Luego de una buena jugada de Fretes, Dante quedó mano a mano contra el uno rival, pero éste tapó primero y luego, en el rebote, el caudillo prefirió darle potencia en vez de precisión a su remate y terminó desperdiciando la mejor chance del partido. SE DA VUELTA LA TORTILLA Y dos minutos después llegó el error de Tigre. Alan la perdió por la derecha en la salida y, mientras el mayor de los Pigerl protestaba por una falta inexistente, los mendocinos construyeron una hermosa jugada que terminó en el centro atrás y la conquista de Walter Muñoz. Era el 1 a 0. Hasta allí ninguno había hecho demasiado para estar en ventaja, pero los mendocinos los estaban porque supieron aprovechar el error rival. El primer tiempo entregó poco más, sólo la certeza que si Tigre no cambiaba su postura futbolística y no mejoraba sustancialmente su nivel de juego, la cuesta se podría hacer muy empinada. Para la segunda etapa Don Otto mandó al campo de juego a Carlos Vicente para darle más velocidad al ataque y a Carlos Lezcano en un cambio que no se llegó a comprender y que duró poco, ya que pocos minutos después salió reemplazado por Joselín Cubilla. CON TRES NO ES LA SOLUCIÓN Si bien el Deportivo Misiones puso a tres hombres en la ofensiva, al salir Castillo se quedó sin creador en el medio campo y Dante nunca se soltó lo suficiente como para transformarse en el conductor. Los primeros quince minutos fueron de terror. Huecos por todos lados, una defensa insólitamente desordenada y un medio juego que no se decidía a tomar posesión del círculo central, permitieron que Chacras dispusiera de tres situaciones claritas para sellar la suerte del partido. Dos veces se lo perdió Perruzzi sólo ante Geck, pero la fortuna quiso darle un poco más de vida al sueño misionero del ascenso. Pero llegó el empate. Y, como era de esperar, no llegó luego de una jugada, sino merced a un tiro libre. Lo curioso es que el autor no fue Dante, sino que el encargado de emparejar las cosas fue el mejor de Tigre, Roberto Müller, que conectó un soberbio derechazo que se coló en el palo derecho del arquero. Igualados y que reviva la ilusión. Pero todo duró muy poco, otra vez la misma película de hace tres partidos, errores inexplicables en el fondo y gol mendocino. Esta vez a la salida de un corner, doble cabezazo en el área y a cobrar. El autor, Perruzzi. ELECTRIZANTE FINAL Luego del 2 a 1 el partido pasó a ser algo lógico y previsible. Tigre buscando desesperadamente y Chacras aguantando con mucha calma. Sin ideas, las llegadas del Deportivo Misiones fueron a empollones y nada más. Pero de tanto empujar el más grandote pudo empatar nuevamente el partido. Fretes definió luego de un jugadón de Müller y, una vez más, Tigre tenía la posibilidad de dar vuelta la historia de un partido de por sí complejo. Y en el ida y vuelta electrizante del final los que sacaron ventajas fueron los mendocinos, que aprovecharon muy bien la contra con Ponce, éste tocó para Walter Muñoz y el siete que define con categoría luego de desparramar a Lezcano. Quedaban cuatro minutos y pocos creían que la historia se podría revertir. Dante se agarraba la cabeza, Fretes se revolcaba en el piso y la desazón invadía Villa Sarita. Pero el único que no se resignó fue Carlitos Vicente que, a los 48, armó una jugada sensacional con Alan para definir con un remate certero que pegó en el palo y entró. Era el 3 a 3. Era el festejo y la desazón resumidas en un mismo instante. El árbitro pitó el final y todos aplaudieron al equipo de Misiones que había sacado un punto de la galera. Y todos se fueron a sus casas preguntándose si los puntos perdidos hoy, no serán las lágrimas de mañana. Tigre anduvo muy flojo, no mostró fútbol y volvió a cometer errores infantiles en defensa. Eso quedará como el trasfondo negativo del empate. Tigre volvió a mostrar entereza y voluntad y eso es lo positivo. ¿Alcanzará para llegar al Argentino A?



