Las glorias de la disciplina en Misiones se reunieron junto a una de las grandes promesas en un diálogo único y exclusivo. Ernesto «Fino» Gehrmann, Jorge Yamaguchi, Humberto «Tupi» Varela y Carlos «Tuno» Abraham analizan el básquet misionero. El básquet de Misiones ha ingresado, desde hace tres temporadas, en una ascendente y saludable etapa de su existencia como actividad deportiva dentro de la provincia. Gracias a varios factores, pero principalmente merced a la creación de la Liga Provincial y a una renovada y movilizadora conducción de parte de la Federación Misionera de la disciplina, es que nuestro básquet pudo despegar y salir del doloroso letargo que lo conducía a su muerte irremediable. Para analizar éste presente, para recordar los hechos del pasado, pero principalmente para mirar el futuro del básquet de la provincia con mayor optimismo, Misiones On Line juntó a los tres grandes de la historia y a una de las máximas promesas de la disciplina en una mesa redonda en dónde, como era previsible, el rectángulo, la pelota naranja y el tablero fueron los temas principales del diálogo. Jorge Yamaguchi, Ernesto «Fino» Gehrmann, Humberto «Tupi» Varela y Carlos «Tuno» Abraham son los protagonistas de éste encuentro generacional único. ENCUENTRO El primero en llegar es el juvenil integrante de la selección misionera que logró ganar el regional de la categoría disputado en Posadas hace diez días atrás, Carlos Abraham. El ahora jugador de Tokio llegó unos minutos antes a la cita y no ocultó su alegría por compartir la charla junto a las figuras que lo acompañarían. Luego se sumó Gehrmann, con toda su humildad a cuestas y su metro siete de altura. Mientras esperaban al resto de los integrantes de la mesa, Fino aprovechó para darle algunas recomendaciones al joven Abraham. La historia del básquet misionero se estaba escribiendo en ése diálogo entre el más grande de todos los tiempos y una gran promesa para el futuro. Enseguida llegó Yamaguchi, un poco el promotor del inicio del básquet en Posadas y el encuentro se tradujo en palabras. ¿Está creciendo el básquet de Misiones? Yamaguchi: Lo que pasa con todos estos emprendimientos es que son casi empresas individuales de los dirigentes y no siempre la gente responde y así se hace difícil. Gehrmann: Yo estoy de acuerdo con Jorge. De todas formas creo que es muy positivo lo de la Liga Provincial, ya que están jugando los chicos de todas las categorías y juegan los de Oberá, los de Jardín, Iguazú, Eldorado y muchas otras localidades que se han sumado también. Nosotros fuimos una vez a Entre Ríos y allí nos dijeron que ellos habían empezado su Liga Provincial con cinco equipos y hoy Entre Ríos tiene uno de los mejores planteles del país y una gran competencia interna. Acá lo pero es no jugar. Si tenés un chico al que le gusta el básquet y entrena durante diez meses, pero no juega, se va. Si uno hace una base, como hay otras provincias que lo tienen, aparece el público, aparecen los sponsors. Por ejemplo Luz y Fuerza había generado un espacio, pero subimos muy de golpe y así bajamos. Abraham: Con la Liga Provincial hemos crecido mucho. Es como dice Fino, la competencia es lo que te hace crecer. Si los equipos no compiten no se crece. Si la Liga continúa van a entrar más equipos. Además está el tema de la selección de primera que ascendió al Argentino y eso nos motivó a nosotros, los juveniles y también ganamos el regional. Gehrmann: Acá los chicos llegan a los 18 años y necesariamente deben irse a jugar a fuera para seguir progresando. Pero allí surge la otra etapa, la del semiprofesionalismo. En dónde deben jugar ante equipos que cobran con algo de plata y eso complica la evolución. ¿Cómo tomaron Uds. la vuelta de la selección misionera a los torneos argentinos? Yamaguchi: Es un gran impulso para el básquet y es un mérito de los jugadores, de los dirigentes que han realizado un gran esfuerzo. Acá no es sólo la participación lo importante, sino los medios con lo que uno cuenta para competir. Es un gran estímulo para los jóvenes y son Uds. los periodistas los que tienen que dar apoyo y mostrar todo esto. Gehrmann: Al que le gusta el deporte, es una de las mejores situaciones que le puede pasar a uno. Ser designado y tener la oportunidad de jugar un torneo nacional representando a su provincia es algo muy lindo. Y más ahora, que éste nuevo nacional tendrá mayor brillo. Cuándo me tocó jugar yo no aguantaba la hora de salir a jugar. COMPLETOS El diálogo se cortó por un instante, es que Tupi Varela, con su paso lento y su sonrisa a flor de labios, se asomó por la galeria para sumarse a la charla e incorporar su punto de vista a la realidad del básquet misionero. Bueno, Tupi, estábamos conversando sobre los torneos argentinos, ¿Cuál es su experiencia? Varela: Estamos hablando de otro Argentino. Antes era una sola reunión de todas las provincias en un torneo. Eso hacía que se hicieran muchas más amistades y la ciudad que lo organizara tuviera una proyección basquetbolística muy importante. Eso nos pasó a nosotros en el ’62, que fuimos sede. Por ejemplo con Jorge nosotros competimos en Bahía Blanca en el ’57, en el único torneo masculino y femenino que se disputó simultáneamente. Eso fue tremendo, fue un espectáculo maravilloso. De todas formas supongo que para Misiones es un adelanto el hecho de volver a jugar, pero como experiencia personal, yo no cambio aquella vieja estructura. ¿Tuno, vivís de forma especial el tema de la selección, o es una camiseta más? Abraham: Es algo especial porque representás a la provincia y todo jugador quiere eso. Creo que jugar un regional o un nacional es un orgullo para nosotros. Es un peso, ya que no sólo representas a un equipo, sino a toda la provincia. EL PASADO ¿Cómo fueron los inicios del básquet de Misiones? Varela: Creo que Jorge es el más indicado para hablar de los inicios del básquet en Posadas, ya que en el interior no estaba muy desarrollado. Fue una etapa de oro, las canchas estaban llenas, había un montón de clubes y entre siete y ocho categorías. Participaba toda la ciudad, iban las familias, era algo muy bueno. Yamaguchi: Nosotros agarramos una etapa posterior al comienzo del básquet en Misiones. En aquella época estaban Itapúa, Unión, Regimiento y hasta un campeonato de Apóstoles. Después de esa etapa vinimos nosotros. Creo que un poco producto de la pasión que generaban los torneos Argentinos es que el básquet prendió en casi toda la provincia. Además había mucho intercambio, venían clubes de Chaco, Corrientes, Asunción y nosotros también los visitábamos. Había una pasión y un entusiasmo propios de un River-Boca. Eso duró unos ocho, diez años y fue lo que permitió que surgieran figuras como Fino. También había un grupo muy importante de dirigentes que manejaron la Federación, no quiero hacer nombres para no olvidar a nadie. Pero se dio la conjunción de dirigentes capaces, dedicados al deporte amateur, el auge del básquet y la comunidad que apoyaba totalmente. Después vino la otra etapa. No sé que provincia puede tener la satisfacción de tener un jugador como Fino, con la participación nacional e internacional que tuvo él y la actividad que desarrolló. ¿La aparición de Fino fue como el broche de oro a toda ésa etapa? Yamaguchi: Sí, sin dudas. Hasta que le quedamos chicos y se tuvo que ir. Han sido, junto a Tito Cucharón, los grandes embajadores deportivos de la provincia en el mundo. No sólo por sus logros deportivos, sino que por su hombría de bien. Tenemos que estar sumamente orgullos de tener a gente como ellos. ¿Cómo era representar a la selección Argentina en su época? Gehrmann: Después de lo que dijo Yamaguchi no puedo decir más nada. (Risas) Yo todo lo que logré se lo debo a ellos que me abrieron las puertas. Por aquellos años no era fácil ganarse un lugar. A nivel internacional le debo mucho a Misiones. El comienzo en toda actividad es lo más difícil, yo recuerdo que cuando me llamaron por primera vez a la selección en Cosquín, en 1955. Yo tenía un grupo de misioneros que se tomaron el trabajo de irse hasta Córdoba para apoyarme. Y cuándo me tocó entrar, que yo era suplente, los misioneros empezaron a gritar y gracias a ese apoyo y la confianza que me brindaron es que pude hacer bien las cosas y nunca más abandoné la selección. Así me pasó también con la selección de Misiones. Me pusieron y por suerte empecé bien. Para el deportista la confianza es lo principal. Si de entrada andás bien, te agrandás y eso te facilita las cosas. Varela: Yo me acuerdo de el partido al que hace referencia Fino. En aquella época el que tenía un metro noventa, ya era muy alto. No había más. Fino era suplente y cuando ingresó y se paró del banco, el estadio fue un solo: Uuuuh. Pero rememorando un poco los de los inicios, se podría hacer una línea histórica del básquet de Misiones. Primero fu Jorge, hablar de básquet era decir Yamaguchi. Luego vine yo de suplirlo un poco. Y finalmente vino Fino que rompió todos los esquemas y se fue para arriba. Coincido totalmente con Jorge en que Fino y Tito han sido los grandes embajadores de Misiones. Abraham: Yo me acuerdo que en la época en que estaba en el Unión y el entrenador era Fino, que viajábamos a Buenos Aires u otras provincias, y que los taxis, los colectivos paraban para saludarlo. Eso para nosotros, que recién comenzábamos, era un verdadero orgullo y una motivación muy grande parta todos. Además Fino siempre fue un amigo, porque es una excelente persona. La última, definan al básquet de Misiones actualmente. Gehrmann: Yo lo veo, con respecto a los últimos diez años, en ascenso. Por el apoyo del periodismo, por lo que ví en la Liga Provincial, por los técnicos que se han sumado y después la participación de Tokio y Mitre en otro nivel de competencia y la vuelta de la selección a plano nacional. Eso hace un crecimiento vertiginoso del básquet. Varela: Por mi parte creo que se ha materializado un gran adelanto en nuestro básquet. Y gran parte de que ello ocurra es gracias a la Liga Provincial. Esperamos que la nueva conformación de la Asociación Posadeña también de sus frutos y la Federación, que culminó una etapa de soporte, siga creciendo. Abraham: Desde que comencé a jugar al básquet, hace unos ocho años, creo que en los últimos tres ha crecido mucho con la Liga Provincia, Liga C, Liga B. Ojalá sigamos creciendo más. La charla llegó a su fin, el optimismo parece generalizado tanto en la vieja y gloriosa guardia, como en los nuevos valores que deben sostener el crecimiento de la actividad. Sólo falta el apoyo empresarial que le de sustento económico al despegue, el apoyo del público para que ésta historia tenga el calor del reconocimiento y la participación y que los dirigentes continúen trabajando mancomunadamente con la única premisa de que el básquet de Misiones vuelva a generar Yamaguchis, Varelas y, si los milagros se pueden repetir, algún otro Gehrmann.
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