Pasó lo que la familia Maciel no quería: el asesino del peluquero fue a un juicio abreviado para recibir una pena menor

Pasó lo que la familia Maciel no quería: el asesino del peluquero fue a un juicio abreviado para recibir una pena menor

El peluquero Rolando Benito Maciel (62) fue asesinado a cuchilladas y luego arrojado a un baldío de Eldorado en enero del año pasado. Por el hecho, fue detenido e imputado el joven Nahuel Duarte (18). La causa fue elevada a juicio por la jueza Correccional y de Menores Mirta Saucedo de Bertolo Andino. Ahora se supo que el joven se declaró culpable en un juicio abreviado para recibir una pena menor.
El acuerdo para que el caso se resolviera por la vía del proceso acelerado lo firmaron el fiscal Diego Barrandeguy y la defensa del muchacho ante el Tribunal Correccional y de Menores presidido por el magistrado Osvaldo Rubén Lunge. El delito que le endilgan es “homicidio simple”.
La familia de Maciel siempre rechazó la posibilidad del abreviado, porque temía que Duarte recibiera un castigo menor al que ella cree que merece.
“Desde el 16 de enero del 2017 esperamos a mi viejo, pero nos tenemos que conformar con la justicia. Para nosotros un proceso abreviado no es justicia, no es justicia una negociación con un asesino a puertas cerradas”, dice una carta que envió a este medio Clarisa Maciel, hija del peluquero que vivía en Buenos Aires, pero que siempre visitaba su tierra de origen para ver a sus familiares.
“Mi viejo, como todos los años, vacacionaba en Misiones, su provincia natal, donde reside la otra parte de su familia. Días antes de su desaparición, nos comentó mediante Whatsap que había conocido un grupo de jóvenes. entre los cuales se encontraría su asesino. Vale aclarar que era habitual que mi viejo hablara y se relacionara con personas, su oficio de peluquero y su carácter confianzudo y amiguero siempre lo ponía por sobre cualquier prejuicio”, añadió la mujer.
“El lunes 16 de enero, lo engañaron, lo secuestraron, lo asesinaron, le robaron sus pertenencias, lo envolvieron en colchones y sábanas sucias y luego de cinco días de oculto, lo tiraron como un perro en un descampado”, recordó Clarisa.
Agregó que “desde el 16 que lo secuestraron algo nos sonó mal. Nos llegaron mensajes de Whatsap del teléfono de mi viejo como si fuera él, pero algo nos decía que no era. Además, los mensajes eran en tono de burla. Le preguntamos el 17 ‘¿estas bien?’. Y nos contestaron: ‘Sí, estoy en un lugar lindo’. Testigos directos del principal implicado, digo principal porque sabemos que hay más partícipes, lo vieron a Duarte con el auto de mi viejo desde el mismo lunes hasta el viernes en que lo dejó abandonado a dos cuadras de una comisaría. Lo vieron con plata, pagaba la ronda, ofrecía cigarrillos y salidas a sus amigos, todo con dinero de mi viejo, dinero que robo después de engañar, secuestrar, matar y esconder a mi papá”.
“Todo se preparó, todo se premeditó, todo tenía una intención: asesinar para quedarse con los bienes. Y luego de tirar el cuerpo, de dejar el auto, huir de la responsabilidad utilizando un DNI de otra persona. Huir a Buenos Aires a casa de su padre, donde se lo alojó a sabiendas del crimen. Huir durante 10 meses, eludiendo a la Justicia, cambiándose las facciones de la cara y continuando con su vida normalmente. Hasta que confiado en que ya nadie haría nada, que el crimen estaría olvidado, comenzó a equivocarse y cayó. Pero antes de ser apresado, se resistió, frente a dos policías, a las trompadas, muy lejos de un jovencito débil e indefenso. Durante diez meses no estuvo a derecho, sino que estuvo prófugo, se tuvo que pedir su captura por Interpol, pero se lo atrapó”, relató Clarisa.
“Hoy, nueve meses después de su captura, él que viene demorando todo el proceso, negándose a declarar (sabemos que es un derecho que le asiste), queriéndose amparar en informes psiquiátricos que finalmente le dieron desfavorables, queriéndose amparar en su condición al momento del crimen de menor de 18 años (penalmente imputable) para pedir arrestos domiciliarios, ¿a qué domicilio? ¿Al mismo donde asesinó a mi viejo? Hoy la Justicia le facilita un instituto que en mérito al delito cometido considerado el más grave que se puede cometer contra las personas,y a las pruebas que se han aportado que abundan en su contra, no le corresponde. Instituto que de aplicarse reduciría la pena a lo que él y su defensor acordaron con el fiscal, podría significar el mínimo legal en la escala por el homicidio. Ese instituto de dudosa procedencia legal, minado de planteos de inconstitucionalidad es el juicio abreviado, la excusa la celeridad y el ahorro procesal, y que en su origen fue creado para delitos menores o flagrantes hoy es aplicado por doquier abusando de su utilización que solo debería ser aplicado a casos especiales como los antes mencionados”, sentenció la hija de la víctima.
“Nosotros, la familia, rechazamos que se ampare a un mentiroso, secuestrador, asesino y ladrón con un instituto legal que en la práctica solo le reduciría la pena que le corresponde por ser el autor de un crimen macabro, y sentimos que este acuerdo nos revictimiza y no considera las pruebas obrantes en la causa, ni mucho menos la actitud del imputado en todo este tiempo. Nosotros, la familia, ya no podemos recibir a nuestro padre, pedimos al menos recibir justicia”, cerró Clarisa.
A Duarte lo apuntaron como una de las últimas personas que estuvo con Maciel. Cuando se supo que el peluquero había sido asesinado de un puntazo, el adolescente desapareció. En su departamento encontraron las llaves del auto, las tarjeta de crédito y la mochila de la víctima. Además había manchas de sangre en las paredes.
Nahuel estuvo prófugo nueve meses. Después de una paciente investigación, personal de la Secretaría de Apoyo para las Investigaciones Complejas del Poder Judicial lo encontraron en Merlo, Buenos Aires.



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