Nuevos avances en el tratamiento de la esclerosis múltiple

Nuevos avances en el tratamiento de la esclerosis múltiple

Al tratamiento interdisciplinario y los fármacos conocidos se suma ahora “cladribina”, una nueva droga que busca atender “necesidades insatisfechas”.

Nuevas respuestas a problemáticas expuestas por pacientes y médicos en materia de esclerosis múltiple salen a la luz. La esclerosis múltiple es una enfermedad neurológica crónica, de naturaleza autoinmune, que afecta al sistema nervioso central, que constituye la segunda causa de discapacidad neurológica en jóvenes adultos.

Gastón Imhoff, especialista en Esclerosis Múltiple del Sanatorio de los Arcos, explicó que esta enfermedad “es la consecuencia de la lesión de la mielina (sustancia que recubre las fibras nerviosas) en diferentes momentos y en múltiples localizaciones” y afirmó que “esto hace más lento el cerebro o bloquea los mensajes entre éste y el cuerpo”.

“Se trata de una patología considerada multifactorial ya que, sobre una predisposición genética (no hereditaria), actúan diferentes factores ambientales. Hay componentes conocidos como el efecto de la vitamina D, el hábito de fumar, la relación de distancia respecto al eje del ecuador y probablemente otros que no conocemos aún, que en personas susceptibles genéticamente activarían la enfermedad”, indicó el experto.

La novedad

Ya está disponible en la Argentina una nueva droga oral para el tratamiento de personas adultas con “esclerosis múltiple recurrente” muy activa definida mediante características clínicas o de imagen. Es uno de los primeros países de Latinoamérica en contar con esta medicación, cuyo principio activo se denomina cladribina (10 mg comprimidos) y corresponde a un desarrollo para Esclerosis Múltiple de un laboratorio alemán.

Representa, según su desarrollador, la primera terapia oral de corta duración, ya que posee un esquema de administración simplificado en el que se indica solo por un máximo de 20 días durante 2 años, habiendo demostrado eficacia clínica sostenida por hasta 4 años, “evaluada en función de la disminución de la actividad de la enfermedad reflejada en menores niveles de progresión de la discapacidad y de la tasa anualizada de brotes, así como en estudios de resonancia magnética”.

En la actualidad la esclerosis múltiple se ubica como la segunda causa de discapacidad neurológica en adultos jóvenes después de las lesiones traumáticas de cerebro y médula espinal por accidentes de tránsito. Se estima que entre 9 mil y 12 mil argentinos padecen esclerosis múltiple, que, en su forma más frecuente, remitente-recurrente se manifiesta a través de ‘brotes’ o recaídas transitorias con síntomas como visión borrosa, visión doble, entumecimiento u hormigueos de brazos o piernas y trastornos motrices o de coordinación, entre otros síntomas, episodios que potencialmente pueden ir dejando secuelas permanentes.

Su diagnóstico suele darse entre los 20 y 35 años, siendo más frecuente en mujeres (relación 3 a 1 respecto a hombres). Imhoff remarcó que “sus síntomas dependen del área del cerebro o de la médula que se hayan visto afectados” y enfatizó que “cada caso es único y por esto en el mundo se la comenzó a llamar “la enfermedad de las mil caras”.

Sobre la flamante cladribina, el Dr. Jorge Correale, Jefe de Neuroinmunología y Enfermedades Desmielinizantes del Instituto de Investigaciones Neurológicas (FLENI), expresó: “Disponer de cladribina comprimidos nos brinda la posibilidad de contar con una herramienta de tratamiento con un esquema de administración muy práctico, ya que permite que el paciente durante prolongados períodos de tiempo no deba recibir medicación. Además, cuenta con muy buena eficacia, pocos efectos colaterales reportados hasta la fecha y con un monitoreo sencillo”.

El especialista agregó que la droga creada por el laboratorio Merck “está indicada para aquellos pacientes con formas de la enfermedad a brotes y remisiones, tanto en los que han fallado a diferentes esquemas de tratamiento como en los que presentan una forma agresiva o rápidamente evolutiva desde el inicio de la enfermedad”.

Una necesidad insatisfecha

En opinión del Dr. Juan Ignacio Rojas, médico neurólogo del Servicio de Neurología del Hospital Italiano de Buenos Aires, “a pesar de que ya contamos con diferentes medicaciones, existía una necesidad insatisfecha para el tratamiento de los casos de enfermedad muy activa, que era la de contar con una opción de alta eficacia, pero que demostrara un buen perfil de seguridad. Esta droga viene a dar respuesta a esa necesidad: demostró al cabo de dos años de tratamiento que aproximadamente el 47 por ciento de los pacientes no evidencie ningún tipo de actividad de la enfermedad; no volvieron a presentar recaídas ni lesiones medidas por resonancia magnética”.

El aporte diferencial de cladribina

Los especialistas explicaron que un motivo por el cual los pacientes en ocasiones les refieren que no toman la medicación con la frecuencia que corresponde es que, en ausencia de síntomas o recaídas durante un período prolongado de tiempo, el medicamento es lo único que les recuerda que están enfermos. “Por lo que -en algún punto involuntariamente- tienden a evitarlo”. Otros motivos de abandono o discontinuidad son los olvidos, el desgano o falta de motivación y los efectos adversos.

Cladribina comprimidos se postula como “una terapia de reconstitución inmune-selectiva” que simplifica la administración del tratamiento, ya que se trata de dos cursos anuales cortos de comprimidos con un máximo de 20 días de tratamiento durante dos años, proporcionando un beneficio duradero de la terapia por hasta cuatro años.

Síntomas de la esclerosis múltiple

Dependiendo de qué tan avanzada esté, los síntomas pueden ser:

– Pérdida de la fuerza muscular y destreza.

– Pérdida de la visión generalmente de un ojo en forma rápida y con dolor al movilizarlo.

– Visión doble.

– Adormecimiento u hormigueo en alguna parte del cuerpo.

– Problemas en el equilibrio.

– Fatiga o cansancio.

– Problemas de memoria y concentración.

– Rigidez y dolores en el cuerpo.

– Trastornos urinarios y sexuales.

El diagnóstico

El diagnóstico de la esclerosis múltiple es complejo y el papel del neurólogo especialista es clave ya que consiste en demostrar que se han producido dos o más brotes en diferentes localizaciones (diseminación en espacio) y en diferentes momentos (diseminación en tiempo). Para esto, se combinan evidencia clínica de imagen y de laboratorio.

“Si bien actualmente no existe una cura definitiva, hay que tener en cuenta dos pilares fundamentales para su tratamiento: el farmacológico y la neurorehabilitación. En los últimos años hubo un cambio sustancial en la evolución de la enfermedad gracias a la aparición de nuevos fármacos que consiguen modificarla”, remarcó Imhoff. En cuanto a la neurorehabilitación de la esclerosis múltiple, el experto aseguró que “es de vital importancia la realización de un trabajo profesional conjunto entre disciplinas”.

“Se necesita conocimiento de los aspectos clínicos particulares de cada caso, identificando las limitaciones que ocasiona, relevando las expectativas y las necesidades de la persona, enfatizando la inclusión en las redes de apoyo familiar, comunitario y laboral”, indicó.

Asimismo, dijo que “hay que tener en cuenta que las necesidades de los pacientes han cambiado en los últimos años: hoy son partícipes en la planificación de su futuro procurando disminuir las limitaciones que le ocasiona la enfermedad en la vida diaria y las restricciones en su participación social, sabiendo que se puede tener una buena evolución y calidad de vida si se tiene el diagnóstico precoz de la esclerosis múltiple”.



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