Sobreoferta de madera: “La solución no está en regular el mercado, sino en lograr capacidad de comercialización y modernización de las fábricas para salir a competir al mundo”

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Para el consultor foresto-industrial Ronald Vera, especializado en tecnologías de la Industria de la Madera, la salida al problema de la crisis económica actual no debiera focalizarse en “el problema” de la sobreoferta de rollos aserrables o triturables ni tampoco en bajar el ritmo de plantación –ya que eso afectaría el futuro abastecimiento de las industrias- por parte de los productores, sino que pasaría por apoyar en forma conjunta (Estado, empresas y profesionales) en apostar a que se incorporen tecnologías como solución a corto, medio y largo plazo, que permita a las Pymes madereras ser más competitivas para poder recuperar y sostenerse en el mercado externo.

“La solución no pasa por regular el mercado para atender la coyuntura, eso sería condenar el desarrollo del sector foresto-industrial de la provincia. La sobreoferta parecería ser el problema a primera vista, pero en el fondo lo que hay que solucionar en el corto plazo es en modernizar las fábricas de las Pymes de la madera con las tecnologías adecuadas que les permitan mayor productividad y competitividad. Paralelamente, y lo más difícil, será trabajar fuerte entre todos (Estado, empresas, profesionales e instituciones técnicas) por analizar las condiciones que permitan al sector  volver a exportar y recuperar mercados internacionales, una tarea épica frente a los grandes competidores que se tiene en el mundo como proveedores de madera de calidad, ya que estamos prácticamente fuera del mercado desde hace casi 10 años”, opinó el especialista.

El profesional respondió en la entrevista con ArgentinaForestal.com sobre la preocupación que exponen los productores ante el retraso en el pago de los planes forestales de la Ley 25.080, la sobreoferta del mercado de rollos triturables y la baja demanda de rollos aserrables que genera en consecuencia una caída de precios por la materia prima y deja sin margen de rentabilidad al forestador.

Desde la mirada de un industrial, el asesor técnico consideró que “a primera vista puede observarse que el problema parecería ser que en la actualidad es la sobreoferta del mercado de rollos triturables o aserrables a bajos precios, dado que podría ser que no exista hoy de parte de los industriales requerimientos importantes de materia prima. O tampoco, en este contexto de baja demanda, se presenta la posibilidad de establecer un acuerdo de abastecimiento continuo de madera porque la demanda no está planteada de esa manera, ni en el mercado externo ni externo, por lo menos para la Argentina hasta ahora”, analizó Vera.

Pero, agregó que es necesario analizar de forma global la situación de crisis que se enfrenta en la actividad foresto-industrial para encontrar una real solución de fondo. “El problema no es una sobreoferta, sino la sub-venta que se presenta en el contexto del mercado argentino actual, por decirlo de alguna manera. Lo que se está notando es una caída importante de la demanda tanto del mercado interno, y lógicamente sumado a los últimos cinco años que las empresas misioneras estuvieron ausentes en las exportaciones, por lo menos en los niveles que supo tener el sector desde el 2008 antes de la crisis subprime americana que fue el punto de inflexión”, explicó.

Para el profesional es clave que los actores del sector focalicen la salida del problema en encontrar alternativas de reactivación en el sub-aprovechamiento de la capacidad industrial instalada. “Las industrias madereras hoy estarán trabajando en un 50% de su capacidad instalada, o un poco menos tal vez en todo lo que tiene que ver con madera de remanufactura. Y entre un 60% a 70% estaría la capacidad de producción de las industrias de madera aserrada. Es decir, si logramos la puesta en marcha de todas las plantas industriales a un 80% o 90% de su capacidad de producción, se lograría revertir la situación de sobreoferta actual. Pero primero, para resolver esta crisis, tenemos que recuperar mercados”, indicó Vera.

En segundo lugar, consideró que el paso principal sería trabajar en recuperar mercados internacionales de venta de los productos forestales de Misiones. “Este será el trabajo más difícil, será una tarea épica. ¿Por qué? Porque cuando un sector, o un país de cualquier lugar del mundo, salen del mercado sea por la razón que fuera, lo más difícil siempre es volver a recuperar la confianza de quienes demandan madera de calidad, con un volumen constante de productos y con programas marcados de entrega de los mismos. Es muy difícil volver a los mismos mercados, porque ya fueron ocupados por otros proveedores durante estos últimos cinco o casi 10 años que no salimos al mercado externo”, explicó el especialista.

De esta manera, analizó que la recuperación de los mercados externos será la etapa más difícil a transitar, ya que se deberán “hacer bien los deberes” antes: modernizar con nuevas tecnologías a la línea de producción de la industria de la madera, para lograr calidad de producción, estandarización y volumen. Esto implicará financiamiento, inversiones y capacitación calificada del recurso humano. También, por otro lado, provocará reducción de mano de obra no calificada.

“Se debe comprender la dimensión del problema que tenemos enfrente. En estos últimos años, en el sector de la industria de la madera de los países competidores como Chile, Brasil y Uruguay se registró una movida importante para salir al mundo, mientras nosotros nos bajamos. Pero el mundo siguió funcionando”, reflexionó.

Tecnología, competitividad y mercados

Para Vera, no hay dudas que la solución del problema pasa por modernizar las tecnologías de las industrias forestales. “En los últimos cinco años en el mundo hubo una transformación en el sector de la madera, tecnología que atiende el mercado, específicamente de madera aserrada de conífera. Hubo una revolución tecnológica en esta industria. Si se analiza al sector foresto-industrial hace 8 años atrás, era difícil encontrar más de cinco aserraderos en la Argentina que produzcan  un millón de pies cuadrados de tablas aserrada por mes. Y la situación no era diferente en Chile, Brasil y Uruguay. Pero en los últimos años esto cambió. Estos países de la región pasaron a realizar inversiones que le dieron otra escala, duplicaron la producción de los aserraderos y redujeron la cantidad de mano de obra específicamente en madera aserrada de conífera en un 25% de lo que tenían antes. Lograron aumentar la producción y mejorar su productividad”, describió el profesional.

En esa línea, comparando en el escenario actual al 2018, expresó que “un aserradero término medio argentino hoy, que está cortando alrededor de 1.500 /1.700 pies cuadrados por persona por turno, comparado con la media de los otros países madereros donde ellos (Brasil, Chile, Uruguay) tienen fábricas que están produciendo en promedio 12.500/15.000 pies cuadrados por turno por persona. Es mucho el desfasaje, más allá de la inflación, los costos de logística del país y demás. Esta es la brecha que nos deja fuera del mercado, se competitivos en el mundo”, recalcó Vera.

Además, se suma que el producto sobre el cual se está debatiendo es una materia prima que no tiene un diferencial en el mercado, opera como un commodity. “Es el mismo pino que se produce en los cinco continentes, sea en Australia, Suecia, EE. UU. o países de Sudamérica. El pino de Misiones no tiene nada especial para que el mercado nos pueda demandar. No tenemos pino “Malbec”, por dar un ejemplo con la producción del vino, sino que los forestales solo tenemos pino que se vende como cualquier pino del mundo, nada especial para competir”, graficó.

Frente a esta visión de competencia global, consideró por lo pronto errado pensar en que la solución podría estar en una intervención del mercado forestal de rollos triturables (chip y raleos con destino a las fábricas de pastas celulósica). “Cualquier mercado que se regula, es un mercado al que se lo condena”, aseveró. “La regulación nunca favoreció ni al productor o usuario del producto, sea en el sector de carne, tabaco o yerba, o lo que sea. Este mecanismo lo único que hará será crear un sector que terminará siendo pre-vendario y clientelista de sistema político, cuando el mercado debiera ser libre y transparente. Creo más en trabajar en una mesa de concertación, de discusión realista sobre las soluciones del problema, ya que es muy difícil salir de la crisis actual, cual se plantea el problema que surge a primera vista, que es la sobreoferta de madera, y no la cuestión de fondo que es cómo volveremos de manera competitiva a los mercados. Necesitamos que todos participen de una mesa, desde representantes del gobierno, cámaras empresarias, universidades, para que se aporten soluciones, y esto debería darse en el corto plazo”, concluyó.

La cadena foresto-industrial del país tiene un espacio de discusión en la que estarían de alguna manera representados todos los sectores en la Mesa Competitividad que encabeza el presidente Mauricio Macri, mientras que en Misiones coordinan las máximas autoridades del gobierno local y representantes del sector privado una Mesa Forestal Provincial.

Paralelamente, productores y profesionales piden que se ponga en marcha el Instituto Provincial Forestal creado por Ley para debatir la regulación de precios justos sobre los productos forestales de chip y raleo.

Será en esos espacios institucionales donde deberán escuchar las necesidades del sector e incluir como tema de agenta el tratamiento de la sobreoferta de madera en la región y las alternativas de solución en el corto plazo frente a la crítica situación que atraviesan pequeños productores e industriales madereros Pymes.

 

 

Por Patricia Escobar 

 



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