¿Cómo afectan a la salud los envases de plástico?

¿Cómo afectan a la salud los envases de plástico?

Una amenaza flota en el medio ambiente: los microplásticos. Te contamos qué son, dónde se encuentran, cómo los estamos consumiendo y cuáles son sus efectos en nuestra salud.

En primer lugar, se debe tener en cuenta que cuando utilizamos plásticos: la gran mayoría de ellos no son biodegradables y, como no se descomponen químicamente, acaban dividiéndose en trozos microscópicos. Son lo que conocemos como microplásticos, que no solo contaminan océanos, ríos y terrenos, sino que acaban en el aire y, finalmente, en los alimentos y en nuestro organismo. Cómo afectan a la salud es algo que está tardando mucho en saberse, con el riesgo potencial que conlleva la desinformación y el desconocimiento. Hemos repasado el tema y estas son las cosas que sí sabemos:

¿Qué son?

Los expertos llaman microplásticos a partículas de menos de 5 mm de diámetro presentes en el medio ambiente. Se producen a partir de microesferas (como las que se incorporan a los dentífricos o a los exfoliantes) o de plásticos de mayor tamaño que se van dividiendo en partículas cada vez más pequeñas e invadiendo el medio ambiente.

¿Dónde están?

Presentes en todos los océanos, ríos y terrenos… estos microplásticos también acaban en el tracto digestivo de los animales. Algunas estimaciones recientes calculan que, cada año, entran en los océanos más de ocho millones de toneladas métricas de plásticos. Unas 250.000 toneladas métricas de ese total están ahora mismo flotando. Se cree que el resto se ha hundido o ha acabado en las playas y costas.

¿Cuándo se desató la alerta?

La preocupación por su presencia no es nueva. Ya en la década de los 70, Estados Unidos encargó estudios para determinar los niveles de microplásticos en sus aguas ribereñas. ¿Conclusión? Que existían altos niveles de microplásticos en la costa Atlántica.

¿Están en los productos que consumimos?

Además de su presencia en el medio ambiente, los investigadores detectan cada vez más microplásticos en los alimentos que forman parte de nuestra dieta. Un estudio reciente, que examinó 15 marcas diferentes de sal marina, encontró 600 partículas de microplásticos por kilo de producto. Ni siquiera productos que no pensarías que pueden contener microplásticos se libran de la amenaza.Nuevas investigaciones han encontrado más de 660 fibras de microplástico por kilo en la miel y 110 por litro en la cerveza.

¿Cómo afectan a los animales marinos?

Otros estudios hablan de que algunos peces confunden los plásticos con comida. Incluso se han detectado microplásticos en especies marinas que viven a grandes profundidades. Los bivalvos (como los mejillones, ostras o almejas, que tienen un organismo filtrador) tienen un riesgo de contaminación por microplásticos aún mayor que los pescados. Una investigación ha calculado que los consumidores habituales de mejillones y ostras de cultivo pueden ingerir hasta 11.000 partículas de microplásticos cada año.

¿Está probado que los estamos consumiendo?

Está demostrada la presencia de plásticos en el cuerpo humano. Una investigación halló fibras de plástico en el 87% de los pulmones investigados. Los expertos atribuyeron el problema a ‘microplásticos presentes en el aire’. Otros estudios han comprobado que la presencia de microplásticos en la atmósfera puede estimular la producción de sustancias inflamatorias a nivel pulmonar.

¿Son más peligrosos para las mujeres?

Varias investigaciones de laboratorio han demostrado que los ftalatos (sustancias químicas que dan flexibilidad a los plásticos) estimulan el desarrollo de tumores de mama en animales. Actualmente, están en desarrollo nuevos estudios para ver si los resultados son extrapolables a seres humanos. Otro de los plásticos más estudiados en relación con su presencia en los alimentos es el bisfenol A (BPA), que imita el papel de nuestras hormonas reproductivas, especialmente en las mujeres (de ahí su calificación como disruptor endocrino). Presente, entre otros, en envases y contenedores de plástico para alimentos, el BPA se cuela en los productos que contiene, alterando funciones hormonales y perjudicando a la salud.

¿Por qué pueden afectar a todo nuestro organismo?

Por su pequeño tamaño, los microplásticos pueden pasar desde los intestinos a la sangre y, desde ahí, a otros tejidos y órganos. En un estudio realizado con ratones, los investigadores comprobaron que los microplásticos se acumulaban en el hígado, los riñones y los intestinos de los animales y que aumentaban los niveles de moléculas oxidativas a nivel hepático y de moléculas tóxicas para el cerebro.

¿Cómo puedes evitarlos y contrarrestar su avance?

Siguiendo estas pautas, puedes reducir la presencia de microplásticos en el entorno y en tu propia dieta:

Claves para reducir la presencia de microplásticos:

Opta por consumir alimentos que no vengan en envases o embalajes de plástico.

Evita los productos cosméticos o de aseo que contengan microesferas (microbeads).

No utilices film transparentes para envolver alimentos y, sobe todo, evítalo cuando vayas a calentarlos, asarlos o cocerlos.

Lleva bolsas reutilizables de tela a la compra.

Evita beber en botellas de plástico. Son una de las basuras más presentes en las playas. Si el agua de grifo de tu zona tiene buen sabor, rellena una cantimplora con ella y llévala contigo. Y evita también las pajitas de plástico.

Opta por tejidos naturales. El lavado de tejidos sintéticos libera fibras de poliéster (un plastico) al medio ambiente.

De hecho, muchas partículas de microplásticos presentes en los océanos proceden de tejidos sintéticos.

Di no a la obselecencia programada en los dispositvos electrónicos. Antes de comprar uno nuevo, intenta reparar, actualizar o vender los que tienes y, si eso no fuera posible, llévalos siempre a un centro de reciclado cuando te deshagas de ellos.

Fuente: Mujer Hoy



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