Apóstoles, ciudad universitaria y polo del Nordeste en informática y computación

El decano de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales, Dardo Marti, manifestó su entusiasmo en el futuro de Apóstoles como “ciudad universitaria” y “polo misionero en el Nordeste en Informática y Computación”. Es que la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) amplió su presencia en esa ciudad inaugurando nuevos edificios para laboratorios y un comedor para 100 alumnos con recursos de la Nación. A ello le sumó hace pocos días equipamiento de computadoras nuevas, mobiliario y cuchetas para los albergues estudiantiles, provistos por el gobierno de Misiones.

Marti destacó que el gobernador Hugo Passalacqua mencionara que Misiones destina el 35 % de su presupuesto a educación, en su mensaje de apertura de sesiones ordinarias de la Legislatura de Misiones. La confirmación de tal consigna llegó al Módulo Informático de Apóstoles en forma de computadoras, mobiliario y cuchetas entregados por el vicegobernador Oscar Herrera Ahuad y el ministro Adolfo Safrán.

Y la facultad, ya fuerte en Apóstoles, con su oferta de pregrado, grado y posgrado en Informática, incluido un profesorado, prepara el desembarco de la Ingeniería en Computación y un doctorado en la materia. Para ello espera la aprobación desde Nación.

¿Cómo ampliaron la oferta académica en Apóstoles?

Apóstoles no era una típica ciudad universitaria y cuando la UNaM llevó hace años una carrera de pre-grado en Informática, lentamente se fue transformando en un polo misionero en el Nordeste en Informática y Computación. Luego del pre-grado, vino la carrera de grado, la licenciatura, el profesorado, la maestría y ahora, con más ambición, intentamos que se apruebe un proyecto -ya terminado, con sus recursos humanos propios- que está en evaluación en Buenos Aires para una Ingeniería en Computación que sería un avance muy importante, más un proyecto de regional de doctorado, también en Computación, en la UNaM.

 

¿Se construyeron laboratorios nuevos?

Este proyecto requería inversiones importantes en infraestructura áulica, laboratorios de informática y de redes y de robótica, y tras evaluaciones a nivel nacional conseguimos presupuesto y fondos para construir laboratorios grandes y un comedor para cien estudiantes con todo el equipamiento. Pero no es suficiente. Y resaltamos la respuesta del gobierno provincial. Extraordinario, porque hemos agregado una carrera nueva en esa ciudad, que es el profesorado en Computación, formando a quienes darán clases en los colegios secundarios de toda la provincia, pero que tienen una formación universitaria de profesorado en computación y una Tecnicatura Universitaria en Tecnologías de la Información en convenio con la Escuela de Robótica de la provincia.

 

¿Se suma la escala informática a la industria yerbatera?

Apóstoles es cuna de la principal industria alimenticia de Misiones, con la yerba mate, el alimento que está en más hogares argentinos. Según el INDEC, está en más hogares que la leche, que el pan y que la carne en la Argentina, y se produce acá.

Con un grupo extraordinario de la Facultad de Exactas, que me ha tocado gestionar, se tomó y marcó este rumbo. La formación de recursos humanos de tan alto nivel -desde el profesorado a la maestría, ya funcionando en su segunda cohorte con más de 30 egresados-, con un perfil bien profesionalizante, estamos convencidos de que en un momento Misiones podrá resolver aquí los problemas de la industria misionera y de la administración misionera. La producción de software, desde la facultad, aportó la plataforma del boleto estudiantil gratuito en Internet, o la digitalización de las partidas de nacimiento de todos los misioneros. Y hay muchísimos egresados trabajando en Marandú, la empresa pionera en transporte digital y conectividad hoy en día en la provincia.

 

¿Y el aporte informático a las etapas de toda la industria yerbatera?

Sumándole que es una industria que no contamina, que es puro valor agregado, que no echa humo y que nos puede dar muchos recursos y trabajo a todos los misioneros, creo que eso hay que apuntalarlo. Desde el inicio de la gestión en 2014, hemos firmado convenios con un número extraordinariamente alto de industrias pequeñas y medianas de toda la provincia. A la industria no le sale casi nada, hablando de costos financieros, y nos beneficiamos mutuamente. Porque todos los estudiantes de las ingenierías en alimentos, química y de bioquímica, deben realizar una práctica profesional supervisada con un mínimo de horas que tienen cumplir dentro de la empresa.

 

¿Cuál fue el resultado de esa experiencia?

Y, de golpe nos encontramos que pequeñas industrias, pymes o algunos pequeños secaderos, o lo que fuere, no tienen un ingeniero porque no lo pueden sostener. La facultad se lo da un tiempo, unos meses, y por pequeños que sean los problemas que le resuelve d esde la óptica del ingeniero, termina siendo un ahorro energético o una vuelta de tuerca a la producción. Una ayuda para la empresa y para el alumno. Sucedió con empresas grandes con una facturación muy importante y también muy pequeñas, lo que nos dio una apertura y conexión con el medio muy buena.



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