Cárceles, cambio de paradigma

Por Ramón Moisés Grinhauz, abogado.

No debemos perder de vista que el tema penitenciario lleva muchos años sin una modificación en el paradigma de su real existencia y razón de ser. Si bien es cierto que los internos condenados han infringido el ordenamiento jurídico al cometer un delito, no menos cierto es que el Estado debe por mandato Constitucional bregar por cumplir con la premisa de que la cárcel NO es para castigo sino para resocializarlo y devolverlo al seno de la sociedad de manera que pueda convivir con los demás. Si bien han dañado algún bien jurídico ya se a la vida, la propiedad etc., no por eso deben ser depositados en una mazmorra y dejar que simplemente pase el tiempo hasta cumplir su pena. Esa no es la finalidad del encierro, por el contrario debe ir acompañado  de una serie de acciones tendientes a re socializar al individuo

Por ello y teniendo en cuenta los derechos humanos tanto del imputado como de las víctimas, creo desde mi opinión que es altamente necesario que el Estado no sea el único que deba financiarlos. Y tampoco se debe permitir como ocurre en la realidad que desde el mismo encierro sigan cometiendo delitos. 

Por lo expuesto y teniendo en cuenta que nuestra provincia tiene suficiente espacio en las actuales colonias penales, con un suelo fértil y altamente productivo, lo cual podría generar atractivos para desarrollar emprendimientos productivos.  

Por ello no debemos quedar en el diagnóstico, sino que debemos empezar  poner en práctica algunas propuestas.

PROPUESTA: CONSTRUIR CARCELES (GRANJAS- FABRICAS) que produzcan en las actuales colonias penales de la Provincia todo tipo de productos (desde agricultura hasta manufactura,etc) en donde a cada interno se le asigne capacitación y tareas especificas y se le permita con un subsidio inicial , desarrollar un trabajo con el cual se costeará lo que implicaría para el estado su permanencia en dicho centro y a la vez se le pagaría a precio similar de mercado por los excedentes que produzcan.

Es decir que estaríamos creando verdaderas micro empresas orientadas a generar recursos y rescatar a quienes se encuentren privados de la libertad.

 Si tenemos en cuenta que actualmente la sociedad hace un sacrificio por abaratar los precios de los servicios, también con esta iniciativa estaríamos trasladando este costo a los mismos internos, y que no sea la sociedad toda la que pague por la estadía en la cárcel. Los recursos que hoy se enfocan en esto se trasladarían a otras necesidades que hay que satisfacer a través del Estado. Estoy convencido, que muchos imputados, podrán con esto redimir en parte sus errores y apoyar a sus familias para que no sigan la espiral de delincuencia.

 Reinserción social

El modelo penitenciario cambió: antes sólo se contenía a los presos, hoy pasan por un sistema de supervisión directa. Cuando un interno llega a la colonia penal, ingresa al Centro de Observación y Clasificación, donde es atendido por un equipo interdisciplinario, conformado por un psicólogo, un sociólogo, un criminólogo, un abogado y un trabajador social, que lo clasifica y asigna al lugar adecuado para su readaptación.

Humanizar las cárceles: Este Proyecto trata de que la cárcel acompañe el proceso de reinserción social del interno,  promoviendo el trabajo digno dentro de las cárceles. Con lo cual estaríamos, disminuyendo la tasa de reincidencia. Esto surge a raíz del pensamiento de que las cárceles no cumplen con su propósito fundamental: la pena como función re sociabilizadora del penado. El foco esta puesto en humanizar las cárceles devolviéndole la dignidad a la persona a través de capacitaciones y promoviendo el empleo dentro y fuera de la cárcel. El trabajo dignifica y a su vez aumenta el crecimiento económico, por ello es dable destacar que estamos en condiciones de crear granjas al estilo de los Kibutz israelíes que a principio del siglo XX crearon las bases del actual Estado Judío. Hoy las colonias penales tienen las condiciones de recrear este sistema, con lo cual no debemos inventar nada, todo ya está establecido, es solo ponerlo en práctica. Al implementar este proyecto estamos resolviendo muchos problemas como por ejemplo: falta de derechos humanos hacia las personas privadas de su libertad. -Incumplimiento de la ley en cuanto a que todos los presos tienen derecho a trabajar y gozar de una remuneración. -Incumplimiento del fin de la pena en cuanto a su función de re socializadora del penado. -Falta de interés por parte de la sociedad, generando un vacío legal de políticas del Estado en cuanto al servicio penitenciario. -Tasa de criminalidad alta y alto nivel de reincidencia. – Falta de conciencia ambiental. – Tasa alta de desempleo. -Abandono de cárceles (falta de higiene e infraestructura, y condiciones de salubridad). Aplicar este modelo implica una innovación en el servicio penitenciario, con lo cual acerca al privado de la libertad a la sociedad, ya que lo que produce es adquirido por la demanda que la gente común genera. Sería un impacto social muy importante, ya que no solo le damos estatus de ciudadanos al interno, sino que también la sociedad toda vería con agrado que ese interno está generando algo útil para sí y para los demás. El valor agregado que puedan tener los productos fabricados en la cárcel se vería reflejado en la contribución que hacen los internos para devolver a la sociedad lo que le han quitado, y además hacerlos útiles al momento del egreso.

 



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