El sufrimiento actual: manifestaciones del inconsciente

El sufrimiento actual: manifestaciones del inconsciente

Christian Gómez, analista y director de enseñanzas de la Asociación de Psicoanálisis de Misiones, coordinador del instituto Oscar Masotta, delegación Posadas visitó Misiones Online, y reflexionó la realidad actual y las manifestaciones del inconsciente.

 

¿Qué es el inconsciente?

Oscar Masotta decía que es un saber no sabido. Es decir un saber que me habita pero del cual pareciera ser que no dispongo. En términos de Jacques Lacan, el dice que es el capitulo censurado de mi historia, o sea que ya involucra un mecanismo que es la censura que Freud llamaba represión. O se aquello que falta para que yo pueda completar el hilo de mi discurso consciente, que es el cual habito todos los días. Sin embargo ese saber censurado está escrito en otro lado. No está olvidado, no está perdido, sino que existe y retorna en los síntomas.

 

¿Cómo se manifiestan esos síntomas?

 

Los síntomas se pueden manifestar por ejemplo en el cuerpo, es decir que de un modo, podemos decir que el inconsciente está escrito en el cuerpo. Por ejemplo en la histeria. Donde el cuerpo histérico puede ser tomado como un mensaje del inconsciente que se puede descifrar.

 

¿Hay una insatisfacción ahí? ¿Cómo se comprende esto?

 

Al revés. Los síntomas son la satisfacción inconsciente de esos deseos que están reprimidos, censurados. Por eso los síntomas pueden ser a veces difíciles de quitar, pero nosotros creemos, constatamos día a día que los síntomas se desvanecen a partir de su desciframiento simbólico.  Es decir que, ese cuerpo histérico es un cuerpo que hay que interpretar, está hecho de palabras y esas palabras que se descifran a partir del dispositivo analítico, el síntoma, se desarma. Pierde eficacia, digamos así. La pregunta sería ¿qué hay a cambio?  O sea, ahí donde estaba el síntoma, que puede ser un malestar, puede ser un displacer como decíamos la vez pasada pero que es también desde el otro punto de vista del inconsciente, una satisfacción, la satisfacción de un deseo como ocurre también con los sueños, que son un deseo cumplido, dice Freud.

 

¿Un mensaje?

 

Un mensaje, pero ese mensaje es un deseo que se cumple cuando alguien sueña.

 

¿Esa sería una manifestación del inconsciente?

 

Esa sería una manifestación del inconsciente: el sueño. El sueño es un mensaje que el inconsciente le envía al sujeto y en ese mensaje hay un deseo que se cumple. Se cumple. No es que se realizaría. En ese mensaje está el deseo realizándose, en el sueño. El psicoanálisis dice que ¿Los deseos se satisfacen?  Si. ¿De qué manera? De manera indirecta. En el sueño, en los síntomas, en los documentos de archivo histórico de los cuales dispongo, cuando por ejemplo recurro a mi infancia o en los modos también que tengo de hablar y con los cuales hago un estilo de vida.

 

¿Hay como una referencia que uno usa en el recuerdo…quizás en algo que se puede transformar como una fantasía?

 

En la fantasía, que es un modo de hacer con el deseo y la satisfacción, hay también una articulación directa con los síntomas. Es decir que si yo empiezo la experiencia analítica con aquello que no marcha, que decíamos la vez pasada, lo que no marcha en la vida de las personas, que aparece como un displacer que no me puedo explicar, que no sé porqué me habita pero me habita, es lo que ahora dije como el capitulo censurado. En ese lugar donde falta algo, ese lugar está ocupado por estos síntomas que es lo que no marcha, el displacer…

 

¿Y qué hace al psicoanálisis ahí?

 

Bueno, si yo empiezo a interpretar, es decir, por la experiencia analítica, interpreto los síntomas, voy a encontrar que están conectados con modos muy privados de satisfacción que son las fantasías. Las fantasías ya no las dice alguien con tanta soltura como los síntomas, porque los síntomas al producir displacer, son aquello que alguien quiere que deje de habitarlo. Mientras que las fantasías son un placer.

 

¿Sensaciones? ¿Algún tipo de angustia o inconformidad?

 

La angustia está conectada con el fracaso de todo esto. Si todo esto está montado de un modo eficaz para el sujeto, vela la angustia. Por lo tanto, el momento indicado en donde alguien puede acudir a un psicoanalista, nosotros constatamos que es cuando generalmente todo este montaje del que estamos hablando fracasa. Y entonces la angustia aparece de un modo real. Habitando la vida de alguien y produciendo un efecto de desconcierto, de sinsentido, de desorientación, que es un poco lo que tal vez ocurre hoy en día. Que ese otro costado- porque la angustia la satisfacción, el displacer del que vos preguntabas recién- son otro costado del inconsciente. Es decir que el inconsciente es como una moneda que tiene dos caras. Una cara habla al modo de la retórica, como decíamos la vez pasada, habla en los síntomas, habla en los sueños, se puede descifrar como un jeroglífico, es decir que es un mensaje que puede estar encriptado o cualquier metáfora que sirva para pensar en algo que se descifra. Una cifra que hay que descifrar. Viene bien para entender ese inconsciente que habla… que habla en uno. Pero tiene otra cara el inconsciente que es silenciosa y que es esa satisfacción que pude ser un displacer que alguien constata, que por más esfuerzo que haga, lo sigue habitando, insiste. Y nosotros con este dispositivo que poner a hablar al síntoma, creemos que de a poco podemos conectar ese inconsciente, con algo de ese costado mudo de insatisfacción donde decimos, habita algo que Freud llamaba pulsión.

 

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