Reflexión del Pastor Guillermo Decena: La Honra

Reflexión del Pastor Guillermo Decena: La Honra

La honra es un poderoso principio del cristianismo. Es una de las promesas que todo el pueblo de Dios debería experimentar y uno de los tesoros guardados en la Palabra de Dios que desata bendiciones abundantes. La honra es respetar y estimar a alguien, valorar, premiar el mérito.

 

1 Samuel 2:30 “Por tanto, Jehová el Dios de Israel dice: Yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente; mas ahora ha dicho Jehová: Nunca yo tal haga, porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco”.

La primera honra que se da es a Dios, pero no tiene problemas en que ames a tu prójimo y le honres. ¡Sin lugar a dudas no le cuesta honrar y bendecir materialmente a algunos de sus hijos! Si Dios no tiene problema en honrar a sus siervos, ¿por qué muchas personas tienen problemas en honrarlos?

Honrar a Dios.

(Mateo 6:9) Es imposible orar a Dios sino se le honra, no hay posibilidad de llegar a Dios sino a través de la honra, porque si se lo desprecia, la persona no será atendida.

La honra es parte de la cultura del reino de Dios, así que sin la honra es imposible recibir algo de Dios, y una de las maneras de honrarlo es sirviéndole con excelencia. (Proverbios 3:9); (Efesios 6:6)

Hay tres dimensiones del servicio a Dios:

Doulos: Siervo. El servicio es un acto de obediencia.

Latreia: Culto. El servicio es un acto de adoración.

Diakoneo: Servir, ministrar. El servicio es una oportunidad y un privilegio extraordinario dado por Dios.

El maligno hará todo lo posible para que no sirvas al Señor ¡Sabe que si honras al Señor con tu servicio la bendición vendrá a tu vida! (Mateo 4:10-11). Pero es nuestro deber servir porque es un acto de gratitud a Dios (Mateo 8:14-15) y tiene recompensa (Juan 12:26).

Sin dudas que hemos sido salvados para servir al Señor (1Tesalonicenses 1:9) y le serviremos a Dios por toda la eternidad (Apocalipsis 22:3), incluso habrá una elite especial en el cielo que estará compuesta por todos aquellos que le han servido (Jeremías 48:10).

 

Honrar a los líderes espirituales.

La honra es una fuerza poderosa y se da a través del amor verdadero, por eso Dios impulsa tanto la actitud de honra. La ley de la honra es básicamente para su Reino Celestial. (1 Timoteo 5: 17)

Un líder espiritual es aquel que tiene gran aprecio por la gente y gran amor a Dios, el que se duele del dolor ajeno, que busca las cosas eternas primeramente y que, por consiguiente, todo le es añadido por Dios. Pero por sobre todas las cosas tiene un corazón humilde y temor del Señor.

El líder espiritual es habitualmente recompensado por Dios. (Proverbios 22:4). Es común que Dios le de riqueza, como a Abraham y a su descendencia, honra como a David y larga vida como a Moisés.

Entonces, si Dios le quiere dar honra, prosperidad y larga vida a los líderes espirituales ¿por qué nosotros no los honraremos? Estas tres recompensas son para los siervos de Dios y son tan divinas que solo cuando una persona está cegada por el demonio le revuelve el estómago ver que el líder espiritual es honrado, se le retuercen las tripas cuando es prosperado, ¡Y cuando tiene larga vida se quiere suicidar! (Juan 12:26)

Pero de una vez y para siempre, debemos aprender que una de las grandes trabas de la manifestación del Espíritu Santo en milagros y maravillas, es: deshonrar a los siervos de Dios.

Los Pastores y sacerdotes son los líderes espirituales del pueblo de Dios (Hebreos 5:1-4). Y a su vez, toma el lugar de Padre Espiritual: es el pionero en la vida espiritual, ya sea de una persona, Iglesia, o grupo. Es alguien que guía, dirige, orienta y encabeza un grupo con referencia espiritual. Aquel, que tiene en una actitud paternal y sabia. (Proverbios 29:18)

Cuando falta la Palabra revelada de Dios, la corrección y la disciplina, el pueblo se desenfrena. La presencia de líderes espirituales hace que se encaminen y orienten para el crecimiento espiritual. Padre Espiritual es un título que, sin dudas, expresa respeto y honra.

Dios, es quien escoge a la persona para guiar al pueblo de Dios (Juan 15:16), pero antes esta, debe prepararse en las diferentes áreas para poder ejercer su llamado con eficacia y responsabilidad (Mateo 10: 41). Si el servicio de alguien merece honra y no lo haces, le estás debiendo al cielo.

 

Honrar a las autoridades.

(NVI. Romanos 13:1-2); (Romanos 13:7) Tenemos que honrar a una autoridad delegada por Dios. Él no sólo nos guía personalmente, sino que también nos dirige a través de Su autoridad delegada. Una autoridad delegada es una persona que recibe y representa la autoridad de Dios. Toda la autoridad pertenece a Dios, pero Dios tiene dos maneras de ejercerla:

  1. Autoridad directa. Esto significa que Dios nos dice directamente a través lo que Él desea que hagamos.
  2. La autoridad delegada. Esto significa que Dios elige a ciertas personas para que lo representen y ejerzan Su autoridad.

Puesto que una autoridad delegada es quien representa la autoridad de Dios, esa persona debe ser obedecida. Ser irrespetuoso o desobediente a la autoridad delegada por Dios es semejante a serlo con Dios mismo. En el mundo en que vivimos, Dios ha establecido cuatro áreas básicas de autoridad: La familia, el gobierno, la iglesia y el trabajo:

La familia. Lo que Dios dispuso para la familia es que el padre sea la cabeza del hogar guiado por Dios. La esposa debe estar sujeta a su esposo y los hijos sujetos a sus padres (Efesios 5:22); (Colosenses 3:20).

Puesto que representan la autoridad de Dios en el hogar, lo correcto es que sean obedecidos (Efesios 6:1). Muchas veces los jóvenes quisieran cambiar la Palabra de Dios para su conveniencia. Pero el joven que desea agradar a Dios no usará excusas, en cambio, escogerá obedecer a sus padres porque es correcto hacerlo.

El padre ha sido elegido como cabeza de la familia, no como un dictador. Debe amar a su esposa e hijos y ser un ejemplo para ellos. También es responsable ante Dios de educar a sus hijos en los caminos del Señor (Efesios 5:25); (Efesios 6:4).

 

El gobierno. Por la naturaleza pecaminosa y rebelde del hombre, Dios estableció las leyes y el gobierno humano. Dios dio a los hombres la autoridad para hacer cumplir sus leyes para nuestra protección y nuestro bien. Las autoridades civiles son la provisión de Dios para limitar el mal a fin de que podamos vivir en paz, tranquilidad y en toda piedad y decoro (1 Timoteo 2:2). Puesto que representan la autoridad de Dios, debemos obedecerles (Romanos 13:1).

Los cristianos debemos ser ciudadanos que obedecen la ley. Como seguidores de Jesucristo debemos regir nuestras vidas por el principio de obediencia. Jesús nos enseñó a obedecer a las autoridades del gobierno (1 Pedro 2:13).

Nuestro Señor nunca participó en rebeliones, Jesús enseñó a obedecer y respetar a las autoridades del gobierno (Mateo 22:21).

 

La iglesia. Debemos someternos a las autoridades de la iglesia, delegadas por Dios (Hebreos 13:17). El plan de Dios es que Cristo sea la Cabeza de cada iglesia. Bajo la autoridad de Cristo están los líderes designados por Dios, tales como pastores, diáconos y maestros.

Aquellos que tienen autoridad en la iglesia no deben imponerse al pueblo de Dios, sino en cambio, servirlos y ser ejemplo para ellos.

 

El trabajo. Nuestro jefe o “patrón” representa la autoridad delegada de Dios en el trabajo. Honramos a Dios cuando hacemos nuestro trabajo lo mejor posible por causa del Señor. Él quiere que obremos de todo corazón, haciendo cada cosa como si fuera para Dios.

(Colosenses 3:22). La Biblia nos dice que los empleados deben estar sujetos a sus jefes, no sólo a los que son bondadosos y gentiles, sino también a aquellos con quienes es difícil llevarse bien (1 Pedro 2:18).

Dios quiere que cada cristiano trabaje como si lo estuviera haciendo para el Señor Jesús, con toda excelencia (Colosenses 3:23–24). Pero también, la Biblia dice que los jefes tienen responsabilidad ante Dios. Los jefes deben ser buenos con quienes trabajan para ellos, valorarlos, reconociendo que tienen un Señor en el Cielo (Efesios 6:9).

Que Dios obre en nuestras vidas en el nombre de Jesús, y nos dé sabiduría para honrar a Dios sobre todas las cosas, a nuestros padres, a la iglesia, a las autoridades del gobierno y en nuestro trabajo, para que la bendición del Padre Celestial nos persiga cada día de nuestra vida.

Que tengas una semana de bendición y completa victoria!

Pastor Guillermo Decena Centro Familiar Cristiano Eldorado.

Prédicas en vivo los miércoles 20 horas y domingos 18 horas, a través de http://cfceldorado.org/

 



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