No tener tiempo para cocinar es una de las principales excusas para no comer sano

No tener tiempo para cocinar es una de las principales excusas para no comer sano

Es frecuente escuchar a muchas personas decir que no pueden llevar a cabo una alimentación saludable debido a que sus tiempos para preparar las comidas son escasos y cortos, principalmente por cuestiones laborales o de estudio. Sin embargo, esta gran excusa podría revertirse si tenemos en cuenta algunos aspectos relacionados a la organización y planificación alimentaria.

Es cierto que, cuando se trabaja durante jornadas completas o extensas en horarios, es bastante difícil conseguir una alimentación con características saludables, ya que, por lo general, lo más rápido y accesible resultan ser las comidas “chatarras” o snacks dulces o salados. No obstante, hay quienes se proponen y logran mejorar en gran medida la calidad de su alimentación, ya que no se trata de algo “imposible”, sino que se requiere de mayor predisposición y organización personal o familiar.

Actualmente las comidas rápidas han desplazado bastante a la comida casera, que por sus ingredientes, mayormente frescos, son más sanas y, además, al cocinar en casa, tenemos la posibilidad de elegir los alimentos que nos brinden buenos nutrientes y reducir o cuidar el agregado de sal, azúcar, cuerpos grasos (manteca, crema, margarina, grasa vacuna o de cerdo), y reemplazarlos por alimentos de mejor calidad nutricional, como productos descremados, carnes magras, frutas y verduras frescas, cereales integrales y legumbres, grasas saludables (aceites vegetales crudos), y condimentos aromáticos.

Volviendo al título, el hecho de no comer sano por los tiempos que disponemos para cocinar es una gran EXCUSA, ya que, si planificamos un menú semanal y adelantamos pasos, podemos mejorar mucho nuestra dieta.

Algunos tips a tener en cuenta:

  • Planificar un menú para la semana, principalmente para la comida en la cual estamos cortos de horario, por ejemplo, el almuerzo.
  • En base a ese menú, realizar la compra de los alimentos que vamos a necesitar. Esto se debería llevar a cabo el fin de semana.
  • Las verduras se pueden lavar, cortar y congelar sin riesgos de perdida de nutrientes. Una estrategia para una mejor conservación de las verduras es blanquearlas antes de llevarlas al congelador, esto sería, hervir agua en un recipiente e introducir el vegetal por uno o dos minutos y retirar.
  • Las carnes se pueden fraccionar por porciones y congelar, o bien, para quienes tienen menos tiempo, cocinarlas y utilizarlas, luego, en ensaladas con verduras, revueltos, sándwiches, etc. El atún o caballa, son carnes muy nutritivas y fáciles de consumir en preparaciones rápidas.
  • Se pueden armar empanadas, canastitas o pascualina de verduras, refrigerarlas crudas y llevarlas al horno en el momento de consumirlas.
  • Las ensaladas frescas son las comidas más rápidas de preparar, por lo cual no hay excusa para no cortar un par de verduras, condimentarlas con un poquito de aceite de girasol alto oleico u oliva, vinagre o limón a gusto y consumirlas.
  • Para quienes comen en el trabajo, lo mejor es llevar la vianda casera, en caso de no tener la posibilidad de comprar una vianda saludable. Las opciones pueden ser muchas, pero la idea básica es que siempre haya alguna verdura, cruda o cocida, una proteína proveniente de alguna carne blanca o roja magra, huevo o queso magro, y un poco de carbohidratos, que podemos obtener del arroz, papa, mandioca, fideos, batata, polenta, entre otros.
  • Algunas opciones rápidas de cocinar son: tortillas de verduras, revueltos, omellete con verduras picadas, ensaladas completas (verduras, carnes o huevo y arroz, papa, mandioca o fideos), “rapiditas” con verduras y trozos de pollo o carne vacuna, carne a la plancha con verduras, milanesas al horno con ensalada, hamburguesas caseras (hechas previamente) al plato con puré y ensalada, entre tantos otros.

La alimentación es uno de los pilares más importantes de nuestra salud y calidad de vida, y depende de nosotros y nuestra voluntad, que llevemos adelante una dieta variada dentro de nuestras posibilidades económicas y con nutrientes que nos brinden muchos beneficios a la salud general. Dejemos de “poner excusas” y comencemos a organizarnos para lograr pequeños cambios que hagan grandes diferencias.

Lic. Romina Krauss

M.P. n° 147

 



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