Visitando el Palacio de los Papas y el Puente de Avignon, Francia

Visitando el Palacio de los Papas y el Puente de Avignon, Francia

La sommelier Karla Johan (*), en su columna semanal, comparte la experiencia de su visita al sur de Francia, donde visitó la ciudad de Avignon.

Estaba visitando bodegas por el sur de Francia, y me pareció interesante desviar mi camino para conocer la ciudad de Avignon, que es conocida por el fastuoso Palacio de los Papas y el famoso Puente de Avignon.

La ciudad de Avignon está ubicada junto al río Ródano en la región de Provenza, en el sudoeste de Francia. Fue fundada por los fenicios de Marsella a mitad del siglo VI a. C. pero tomó protagonismo en la etapa del Papado de Avignon entre 1309 y 1377, ya que fue la sede de los papas católicos que se trasladaron a esta zona, para evitar la inseguridad en Roma. Se mantuvo bajo el control papal hasta que se reestableció el papado a Italia en 1377, pero siguió perteneciendo al Vaticano hasta 1793, La ciudad tiene una población en promedio de 100.000 habitantes pero cada año la visitan 4 millones de turistas, en busca de su historia y por el prestigioso Festival de Aviñon -de artes escénicas-.

La sede pontificia de la ciudad de Roma se había trasladado a Avignon en 1309 a pedido de Clemente V. Se realizaron en el palacio seis cónclaves, las elecciones de Benedicto XII (1335), quien en un principio quiso volver a fijar la sede pontificia en Roma, pero los conflictos con los que se hallaba la península italiana le hizo mantener la sede en Avignon, donde comenzó la construcción el primer palacio. Lo sucedió Clemente VI (1342), quien tenía una excelente relación con la monarquía francesa, y era adepto a las artes y las letras. Luego fueron nombrados Inocencio VI (1352), Urbano V (1362), Gregorio XI (1370) y Benedicto XIII (1394). Cada uno dejó su impronta en la infraestructura, el diseño y la decoración de este gran palacio.

Se puede observar el antiguo Palacio de Benedicto XII, y el palacio principal que es uno de los edificios góticos más grandes e importantes de Europa. Fue enviado a construir por el Papa Clemente VI, el más suntuoso de los Papas de Aviñón, no es solo el edificio más grande, sino también donde se expresa toda la plenitud del estilo gótico internacional. Los arquitectos franceses Pierre Peysson, y Jean du Louvres, fueron los encargados de la construcción y ornamentación de este bello palacio.

Recorrerlo es realmente una experiencia única, tiene 25 salas donde se destacan: el Gran Tinel, lugar donde se celebrara los cónclaves, la Grande Audience, sala de gala que puede albergar 700 personas, el Patio de Honor, principal sede del Festival de Aviñon, y el Claustro de Benedicto XII que está protegido por cuatro torres. Para los que quieran un souvenir original, tienen a la venta vinos de la zona, con las fotos en las etiquetas de los siete papas.

Desde el año 2007 es considerado como Patrimonio europeo, y es parte del Patrimonio de la Humanidad desde 1995, junto con el Petit Palais (Palacio pequeño), que es un antiguo palacio convertido actualmente en museo. Este alberga una valiosa colección de arte de la Edad Media y del Renacimiento temprano, con unos 390 cuadros y 600 esculturas. La catedral (Cathédrale Notre – Dame – des – Doms d´Avignon), dentro de la misma fue enterrado Benedicto XII. También el puente sobre el Rodano, y el recinto amurallado.

Se acuerdan cuando éramos chicos, y nos cantaban Sobre el puente de Aviñón, todos bailan, todos bailan, y yo también… la alegría que sentí al estar por fin sobre este puente fue maravillosa.

El puente de Avignon (Pont d´Avignon), también es conocido como el Pont St- Bénézet, es un famoso puente medieval sobre el río Ródano. Este cruzaba desde Avignon hasta Villeneuve-les-Avignon. Representa el desarrollo técnico alcanzado en el siglo XII. Hoy no es más que un monumento, ya que no cumple la función de puente, pero igual vale la pena visitarlo y tomar una fotografía.

No dejen de visitar la plaza Place de I´Horloge, en el corazón de la ciudad. También darse un paseo por el mercado Les Halles, y comer los queso de la zona, o bien almorzar en algunos de los hermoso restaurantes de la ciudad, y pedirse el clásico menú con trufas (un género de hongos) o un plato de foie gras (hígado de pato o ganso) acompañado de un rico vino de la región, Châteauneuf-du-Pape – única denominación que está elaborado con 12 uvas entre tintas y blancas-.

À bientôt Francia!

(*) Sommelier

www.karlajohan.com.ar



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