Por qué se formó el Río Nuevo, el fenómeno que sorprende al mundo

Por qué se formó el Río Nuevo, el fenómeno que sorprende al mundo

Un equipo de científicos está estudiando el tema desde hace más de 10 años. El “sabbing” y el rol de la agricultura.

La aparición de la noche a la mañana en 1985 de un río -al que bautizaron Río Nuevo- en la provincia de San Luis, en una zona donde nunca hubo ríos, es parte de un proceso que aún hoy no ha terminado. Es tan dinámico, que desde hace más de 10 años un equipo de investigadores vienen trabajando para, por un lado, comprender, y por otro, procurar detener. En 2016 el gobierno provincial declaró la Emergencia Pública Ambiental, debido a esta grave situación. El proceso se inició en la cuenca del Morro, ubicada a 110 kilómetros de la capital provincial.

Es que el fenómeno está avanzando a una velocidad nunca antes vista. Y en el camino que se va abriendo el agua ha dejado campos partidos al medio, rutas cortadas, terrenos colapsados y vecinos que de pronto encuentran en su casa de cien años con los cimientos partidos. Además, por el tipo de sedimentos que van emergiendo desde el suelo, que son sales que se han acumulado durante miles de años en las capas subterráneas, dejan el suelo inutilizable.

El proceso que está modificando la geografía puntana se llama “sapping”. “Es un proceso erosivo generado por agua subterránea, que provoca colapsos y provoca cañones. En el fenómeno, el agua no cava desde arriba hacia abajo, sino desde abajo hacia arriba. A través de este proceso, por ejemplo, se formaron hace miles de años algunas ramas del Gran Cañón del Colorado”, explica el CONICET en un documento que publicó explicando el fenómeno que viene sucediendo en San Luis.

“A nosotros nos llevó mucho tiempo darnos cuenta que lo que teníamos enfrente era sapping. La rareza el proceso local es su fenomenal escala en el espacio: los nuevos ríos de San Luis son galerías gigantes de 50 metros de ancho por 25 de profundidad”, explica el investigador del Conicet Esteban Jobbagy, que encabeza el Grupo de Estudios Ambientales. Este grupo depende del Instituto de Matemática Aplicada de San Luis (IMASL), del CONICET y de la Universidad Nacional de San Luis y desde 2008 vienen investigando el fenómeno del Río Nuevo y la aparición de nuevos ríos subterráneos.

Cuando el equipo empezó a elaborar posibles hipótesis del fenómeno, encontraron que no encajaban con ninguna teoría “de manual”. El hecho de haber atravesado periodos lluviosos, o de inusual actividad sísmica “perdían fuerza al considerar el hecho de que los nuevos ríos no se habían abierto en miles de años (posiblemente en más de 10 mil) y lo hacían recién ahora”, explica el documento. “Difícilmente –dice Jobbagy- las últimas décadas puedan ser climática y sísmicamente tan excepcionales en el contexto de una ventana de tiempo tan larga”.

Entonces, empezaron a ver qué sí había cambiado significativamente en las últimas décadas. “Descubrimos que había jugado un papel mucho más importante la deforestación o el reemplazo de pastizales por cultivos agrícolas. Y eso generó mucho revuelo, porque si la causa es esa, la solución también pasaría por cambiar las prácticas agrícolas o productivas”, añade el investigador, que realizó en 2016 un documental sobre el fenómeno.

En el documental, la investigadora del CONICET Victoria Marchesini, explica que en esa zona la vegetación nativa es el bosque seco, que tiene una estación de sequía muy marcada, por lo que hace un uso exhaustivo del agua. “Mientras tanto, en el suelo se van acumulando sales durante miles de años. Cuando cortamos la vegetación nativa, las napas se elevan, porque aumenta el drenaje profundo, entonces empiezan a subir a la superficie las sales que estuvieron acumuladas por miles de años. Y se produce un fenómeno, cuando el agua sube con la sal, que se denomina salinización. Esto tiene como consecuencia la degradación de las tierras productivas, que es irreversible. Una vez que el suelo está salinizado, no se puede volver a la condición original”.

En San Luis, una de las medidas que se adoptó es establecer planes de uso de la tierra para que “los dueños de la tierra son los responsables de presentar un plan que asegure la rotación de cultivos por cinco años y planes de reforestación de la zona”, explica el científico.

“El Río Nuevo es el más espectacular de los nuevos ríos que hasta ahora se formaron, porque es el que tiene los zanjones más profundos, de hasta 25 metros. No sabemos hasta dónde puede llegar la profundización, la única barrera física está en la roca dura del basamento”, añade Jobbagy. Uno de los riesgos del fenómeno es que ante intensas lluvias, este curso de agua movilice grandes cantidades de barro y su cauce llegue hasta las ciudades más cercanas, como Villa Mercedes, una localidad que ya está afectada por el fenómeno.

El Plan Forestal Río Nuevo

El Gobierno provincial decretó en 2016 la emergencia ambiental en toda el área de la denominada Cuenca del Morro. Para ello encaró un ambicioso plan forestal que busca disminuir los efectos hídricos del Río Nuevo.

El entonces ministro de Medio Ambiente Cristian Moleker anunció en julio del 2016 que se pretendía plantar 3 millones de árboles. Las especies plantadas fueron de rápido crecimiento como alamos, acacias, sauces y cortaderas.

El promedio de árbol por persona es inferior a uno en el planeta, en la Cuenca del Morro se llevan plantados 3 millones de árboles para una población de 400 mil habitantes que tiene la provincia. Significa el 50% del compromiso argentino en el marco del cambio climático a nivel mundial.

Para llevar a cabo el sistema de plantación actuaron casi todos los ministerios de Gobierno, se invitó a los colegios a que voluntariamente colaboraran con sus alumnos como así también a la carrera de Agronomia de la UNSL.



Quizás tambien le interese...

Optimization WordPress Plugins & Solutions by W3 EDGE