Una chofer de colectivo le salvó la vida a un bebé

Una chofer de colectivo le salvó la vida a un bebé

Una colectivera salteña se convirtió en una heroína: reanimó a un bebé de 8 meses que no podía respirar. El hecho ocurrió durante la noche del viernes pasado en la línea 2G, en la ciudad de Salta, cuando la madre de Mateo pidió ayuda entre llantos y gritos porque su pequeño hijo no podía respirar. Viviana Contreras, la chofer, pudo recuperar sus signos vitales gracias a ejercicios de primeros auxilios y lo llevó de urgencia al sanatorio más cercano.

“Puse freno de mano, me saqué el cinturón y agarré al bebé. Tenía el cuerpo totalmente flácido y sus ojitos se le iban para atrás; le presioné hacia arriba el estómago porque pensé que estaba ahogado por algo que había comido, pero al ver que no respiraba le hice una suave respiración boca a boca. A la primera no reaccionó, a la segunda sí, con un suspiro”, dijo Contreras a El Tribuno y agregó: “Vi la cara de mi hijo en ese bebé”.

Por unos minutos, esa línea se convirtió en una ambulancia. Ni bien vio a Mateo con signos vitales, salió del recorrido habitual y llevó el colectivo con todos los pasajeros a una clínica privada que era lo que tenía más cerca: “De acuerdo o no, me voy a lo más cerca”, le dijo a quienes viajaban a esa hora. “Nadie se opuso, estaban todos muy contentos y me felicitaban. Me decían que era muy importante que sepamos este tipo de cosas”, confesó.

El sueño de Viviana es ser enfermera, carrera por la cual cuenta con conocimientos de primeros auxilios, pero que abandonó a 6 meses de terminar por la oportunidad de un trabajo estable. Fue una de las primeras mujeres que ingresó a la empresa de transporte Saeta, gracias a un fallo de la Corte de Justicia de la Nación por la igualdad de género que obligas a las líneas a tener un cupo de conductoras.

Pero su sueño y vocación no queda solo ahí. Contreras hace tiempo viene haciendo un llamado a concientizar sobre la importancia de que los conductores sepan primeros auxilios. Diariamente los choferes se pueden encontrar con pasajeros con problemas de salud ya sea por el calor, el amontonamiento o cualquier otra razón: “Hay algunos que son epilépticos, hay gente que es discapacitada y se sube sin su acompañante, y uno no sabe qué le puede pasar”, confiesa a El Tribuno.

 



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