Un equipo económico que no logra salir de su propio laberinto

Hay una vieja historia que de tan vieja es muy probable que ya nadie se acuerde de ella y las nuevas generaciones si no se publicó en las redes sociales directamente no la conocen. Por estos motivos es que se hace necesario recordarla.

Hace referencia esta historia a un hombre muy amarrete, sumamente avaro, a quien un día su hijo mayor le pidió plata, cincuenta pesos para salir con sus amigos, a lo que el padre respondió:

-¿Cuarenta, para qué querés treinta si con veinte te alcanza?, toma diez, dale cinco a tu hermano y traeme el vuelto.

Esta historia viene a cuento en el actual escenario de paritarias y pujas salariales en las que “papá” Gobierno pretende un techo mucho menor a las proyecciones de inflación anuales y ni hablar de actualizaciones, cláusulas gatillo, ni nada que se les parezca.

Según el Centro de Economía Política Argentina el salario argentino, de acuerdo a un estudio comparativo, es el que mayor poder adquisitivo perdió en la región en el último año y la pretensión del Gobierno de que la actualización salarial no supere el 15 por ciento lo equipara al padre de la historia que abre esta nota.

Aunque, paradójicamente, también en este escenario el ministro de Finanzas, Luis Caputto, lanzó un nuevo bono con cláusula gatillo, es decir que a su vencimiento se actualizará o indexará de acuerdo al índice de inflación. Es que las consultoras privadas estiman una proyección de inflación por encima del 20 por ciento como mínimo.

Pero, hete aquí que no son los trabajadores ni sus dirigentes quienes le están pateando el tablero al equipo económico sino el mismo mercado que, ante un contexto internacional fluctuante y altamente volátil, corrió a refugiarse hacia donde lo hizo históricamente.

Fueron en masa los inversores hacia el cálido refugio del dólar, provocando la última corrida de la semana cerrando el viernes la moneda norteamericana a $ 20,23 luego de haber llegado a los 20,50 pesos y hasta 20,55 en algunos bancos.

Tampoco ayudan los banqueros que parece que fogonearan el conflicto puesto que no se mueven del más que mezquino 9 por ciento de actualización salarial cuando es el sistema financiero el sector que más ganancias y utilidades netas acumuló es estos últimos años.

Esta postura irreductible de las cámaras que agrupan a los bancos nacionales y extranjeros hizo que la Asociación Bancaria, luego de varia reuniones sin lograr romper el 9 por ciento, convocara a un paro que se llevó a cabo el viernes 9 de febrero con alto acatamiento y ya anuncio otro de 48 horas para el 19 y 20 de febrero.

Estas vicisitudes que enfrenta el Gobierno tuvo como acompañamiento un nuevo aumento en al precio de la nafta, accionando un combo peligroso para las metas inflacionarias del 15 por ciento que se propuso el equipo económico para este 2018 que se vislumbra altamente conflictivo.

A este peligroso tándem nafta-dólar hay que agregarle el tercer componente del precio de los combustibles, el precio internacional en dólares del barril de crudo en el marcado de Chicago (EE.UU.).

Es que atada a esta ecuación la nafta no tardará en volver a sufrir un incremento en su precio al público produciendo un efecto derrame. Se derraman aumentos en la mayoría de los precios primarios de productos de primera necesidad, comenzando con los fletes y a partir de ahí a comestibles, bebidas, higiene y la lista sigue con lo que consumimos a diario.

No podemos dejar de lado que el precio de los combustibles incide también en las tarifas, donde impactan directamente y no tarda esta combinación en conformar un círculo vicioso que termina limando aún más el poder adquisitivo del asalariado.

Para manejar la pulseada con los sindicatos el Gobierno puso todas sus fichas en la capacidad de negociación o de presión del ministro, Jorge Triaca (h), quien ya inició la temporada de paritarias con algunos de los gremios más afines a Cambiemos, como para ir marcando el rumbo (o la cancha).

No podemos olvidar que hay sectores que se favorecen con este tipo de cambio, los exportadores y quienes necesitan un tipo de cambio alto o por encima de los 20 pesos, como ya lo están pidiendo. Pero son los menos y su bonanza por el tipo de cambio no genera índices que ayuden a los números grandes de la marcha de la economía.

Después de cinco días sin movimientos bancarios y cambiarios, paro y feriados de carnaval mediante, la apertura de los mercados el miércoles es esperada con expectativas y ansiedades desde muchos sectores. Con el agregado de que el Banco Central anunciará un nuevo valor de la tasa de referencia.

La gran incógnita de este miércoles es el comportamiento de la moneda norteamericana con respecto al peso, dado que ante el silencio del Gobierno, hay dos teorías. Una que está dejando que el tipo de cambio se vaya acomodando solo hasta recuperar lo perdido frente a la inflación.

La otra teoría dice que la corrida de la semana anterior se debe a que los inversores fueron al dólar ante la volatilidad de los mercados internacionales. Esta semana se verá cuál de las dos estaba en lo cierto.



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