Nutrición: ¿Qué efectos tienen las frituras en el cuerpo y cómo podemos hacerlas menos dañinas?

Nutrición: ¿Qué efectos tienen las frituras en el cuerpo y cómo podemos hacerlas menos dañinas?

Las frituras tienen mala fama para salud en general, ya que producen ciertos efectos que resultan negativos para el cuerpo, principalmente, en lo que refiere al sistema cardiovascular, ya que el tipo de grasas que nos brindan corresponden al grupo de las llamadas “grasas malas”.

Si bien, nuestro organismo necesita de las grasas para muchas funciones básicas, si nos excedemos y consumimos las de mala calidad nutricional, como lo son las frituras, estas corren el riesgo de no ser “quemadas” en forma de energía o no ser utilizada para construir los elementos básicos del cuerpo y se almacena en forma de células adiposas. Además, un consumo excesivo de grasas en la alimentación se ha relacionado con el aumento del riesgo de obesidad, especialmente con adiposidad abdominal, que es determinante de la resistencia a la insulina y representa el factor de riesgo más importante para diabetes tipo 2, síndrome metabólico, riesgo elevado de enfermedad cardiovascular y muerte prematura.

Hay que resaltar que los aceites vegetales como condimentos o aderezos son totalmente saludables y necesarios. No obstante, cuando los calentamos a altas temperaturas (ya sea en la fritura o en el rehogado o salteado) sus características se modifican. El aceite vegetal se convierte en otra forma de grasas, llamadas saturadas, que ayudan al colesterol a depositarse en las arterias y por lo tanto van incrementando los riesgos de enfermedades cardíacas.

Un alimento frito conlleva una digestión más lenta, pudiendo provocar síntomas gástricos como dolor, acidez o pesadez después de consumirlos. En el caso de personas con gastritis o cálculos en la vesícula normalmente resultan irritantes e imposibles de tolerar.

No podemos olvidar el gran aporte de calorías de las frituras, ya que los alimentos fritos absorben el aceite de cocción, convirtiéndose en menús altamente calóricos, lo cual favorece el aumento de peso y de grasa corporal.

Un dato importante es que el aceite que se utiliza una vez para frituras no debe almacenarse para usarlo de nuevo, ya que está quemado y guarda restos de alimentos y sustancias tóxicas que hacen que se enrancie fácilmente y, por lo tanto, se convierta en un alimento perjudicial para la salud.

La recomendación sería incluir las frituras, por ejemplo, una vez por semana y realizarlas de la manera correcta. Para ello debemos:

  • Usar recipientes profundos, donde los alimentos queden sumergidos, sin quedar en contacto con el aire. Cuando freímos los alimentos con “poquito aceite” este se quema de forma rápida generando sustancias toxicas.
  • También hay que tener en cuenta la temperatura, ningún extremo es el mejor: si el aceite está tibio el alimento lo absorbe más.  Por el contrario, si está muy caliente, llegan al “punto de humeo”, es decir, se queman, y se generan sustancias toxicas.
  • Nunca freír alimentos que estén fríos o congelados, ya que absorben más aceite.
  • No utilizar grasa de vaca o cerdo, manteca o margarina para freír.

Como siempre recomiendo, debemos llevar una alimentación lo más variada posible, incluyendo, en la medida que podamos, todos los alimentos, sin obsesionarnos o demonizarlos, sino eligiendo los de mejor calidad nutricional y dejando para consumo esporádico (de vez en cuando), aquellos alimentos que no son tan beneficiosos para nuestra salud, como es el caso de las frituras.

Lic. Romina Krauss

M.P. n° 147

 



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