Nutrición: ¿Por qué se dice que hay alimentos que pueden engordar más que otros?

Nutrición: ¿Por qué se dice que hay alimentos que pueden engordar más que otros?

Son varios los factores: la composición química de los alimentos; la frecuencia y cantidad de consumo; el efecto fisiológico real que ejerce sobre nuestro cuerpo dicho alimento, y la habilidad del cuerpo para autorregular su ingesta.

Muchas veces escuchamos decir que ciertos alimentos “engordan” más que otros, por lo cual se aconseja disminuir o controlar su consumo con el objetivo de bajar de peso. Pero, ¿qué es lo que hace que un alimento pueda engordar más o menos que otro? Para comprender esto debemos analizar varios aspectos del alimento y el entorno del mismo, en relación a su consumo.

Para determinar qué alimentos pueden provocar un aumento de peso, en relación a otros, debemos considerar varios factores, como: la composición química de los alimentos; la frecuencia y cantidad de consumo; el efecto fisiológico real que ejerce sobre nuestro cuerpo dicho alimento, y la habilidad del cuerpo para autorregular su ingesta; como también, la disponibilidad y presión social de consumo, a través de publicidad o costumbres populares, por ejemplo.

La realidad es que podríamos comer de todo pero controlando las porciones, incluso, es la recomendación más frecuente por parte de nutricionistas y profesionales de la salud. No obstante, no es tan fácil llevarlo a la práctica, ya que ahí entra en juego el aspecto de cuál es el efecto que ejerce cada alimento en el cuerpo debido a que no todos provocan las mismas reacciones metabólicas.

Los alimentos que decimos que pueden “engordar” más son aquellos que aportan muchas calorías, tienen poco volumen, bajo aporte de fibras, son ricos en azúcares y grasas, tales como las galletitas convencionales, gaseosas y jugos, panificados refinados, embutidos, quesos enteros, alimentos precocidos para freír, postres comunes, entre tantos otros. El efecto que tienen estos alimentos en el organismo es el de brindar poca saciedad, es decir, vamos a comer mucha cantidad y nuestro cuerpo tarda en recibir la señal de estar saciados, justamente porque no aportan gran volumen y fibras. Estas últimas se encuentran en frutas y verduras, especialmente.

No podemos hablar solamente de calorías, ya que, podemos comer un sándwich de jamón y queso o una ensalada completa (verduras, huevo, frutos secos, aceitunas, aceite, etc.) y ambos tienen la misma cantidad de calorías, pues la diferencia radica en que el segundo plato es rico en fibras, tiene mucho volumen, nos brindan proteínas, grasas buenas, vitaminas y minerales, y tiene un gran poder de saciedad. Quizá para “llenarnos” necesitemos dos o hasta tres sándwiches, mientras que con un plato de esta ensalada seguramente estaremos satisfechos.

Ahí radica la diferencia entre los alimentos, es decir, que hay algunos que podemos controlar mejor la porción por su contenido de nutrientes y el efecto de los mismos en nuestro cuerpo, mientras que hay otros que son difíciles dejarlos de comer, como es el caso de las galletitas dulces y saladas, snacks, embutidos y gaseosas, que son más accesibles y hasta más económicos; muchas veces, fáciles de llevar y consumir, por lo cual, terminamos comiéndolos en mayor cantidad y frecuencia semanal, por lo cual serán los que más nos pueden “engordar”.

También es cierto que hay alimentos que son saludables pero tienen muchas calorías, como por ejemplo, los frutos secos (almendras, nueces, avellanas, maní, etc.) o la palta, pero que al aportar fibras, nos dan saciedad de manera temprana, por lo cual, comemos la porción adecuada sin “quedarnos con hambre”. Es por este motivo, y, además por su contenido de grasas saludables, que se recomiendan más allá de su aporte calórico.

Debemos tener en claro que cualquier alimento puede provocar un aumento de peso si lo consumimos en grandes cantidades, pero que muchas veces la misma composición del alimento determina que sea consumido en mayor o menor medida. No podemos “demonizar” a los alimentos ni decir buenos o malos, sino aprender a encontrar un equilibrio, conociéndolos mejor y aumentando el consumo de los alimentos frescos para obtener mayores resultados.

Lic. Romina Krauss
M.P. n° 147



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