Datos nuevos del caso Achingo: hay tres “testigos sospechosos” y buscan a un octavo sospechoso, cuyo ADN apareció en el cadáver del gremialista

Datos nuevos del caso Achingo: hay tres “testigos sospechosos” y buscan a un octavo sospechoso, cuyo ADN apareció en el cadáver del gremialista

Hay muchas piezas por ensamblar en el rompecabezas que para los detectives es la investigación del asesinato del sindicalista mercantil Pablo Sabino Achingo (57), al que golpearon y prendieron fuego vivo el 7 de junio del año pasado en Posadas, en lo que se cree habría sido un brutal intento de asalto. Si bien la pesquisa nunca dejó de tener impulso, en los últimos días hubo una seguidilla de novedades. Dos nuevas detenciones y la liberación de uno de los imputados. En este escenario se suman ahora nuevos datos. Uno de ellos es que hay tres personas en calidad de “testigos sospechosos”. Esto quiere decir que aportaron su testimonio en la causa, pero no dejan de estar en la mira porque podrían terminar como imputados.
En este caso, se trata de dos amigos del grupo de detenidos (que se cree formaban una banda de asaltantes) y de un taxista.
Los tres declararon en el juzgado de Instrucción Uno y sus dichos habrían dejado una serie de dudas. Aportaron elementos que cerrarían la hipótesis de la presunta gavilla sobre al menos cinco de los sospechosos, pero se cree que suavizaron su relación con ellos para no quedar pegados y que en ese afán obviaron algunos detalles.
De la misma manera, se supo que hay un sospechoso que aún no fue identificado. Es el dueño del ADN que levantaron del cuerpo de la víctima. Ese patrón genético masculino fue determinado del fluido biológico que los peritos encontraron en el cadáver de Achingo. No coincide con ninguno de los detenidos.
Achingo fue hallado muerto en una esquina de la chacra 130 la mañana del 7 de junio. Su cuerpo estaba parcialmente quemado. Luego de golpearlo, los homicidas le prendieron fuego y el hombre falleció asfixiado por el humo generado por la combustión. A unos pocos kilómetros, a orillas del arroyo Mártires, en el acceso Oeste, apareció quemado su Renault Fluence.
Días después, en un trabajo conjunto entre la Dirección Homicidios y la Secretaría de Apoyo para las Investigaciones Complejas del Poder Judicial, detuvieron a cinco sospechosos: Marcelo Ojeda, Elio Romualdo Ortega (28), Jhonatan Ortega (25), Pedro Ramírez (28) y Camila L. (22). Se cree que este grupo se dedicaba a asaltar a hombres que contrataban servicios de prostitutas en las avenidas Lavalle o Santa Catalina. Las mujeres actuaban como señuelo. En esta línea investigativa, a Achingo lo asesinaron porque se percató de que había sido víctima de una trampa y se resistió al atraco.
Después cayó Cristian (26), quien habría comercializado el celular del secretario adjunto del Centro de Empleados de Comercio. Lo imputaron por encubrimiento.
El último en ser arrestado fue Matías Lucas R. (28), alias “Matute”. Lo apuntan como amigo del grupo arrestado inicialmente. En su indagatoria de la semana pasada admitió haber estado en el automóvil Citroën C4 en el que supuestamente trasladaron el cuerpo de la víctima, pero aseguró que fue de manera fortuita, que no tiene nada que ver con el hecho.
El sospechoso dijo que el 7 de junio a media mañana fue con un cuñado, también imputado en la causa, hasta una gomería. El responsable de ese negocio es un testigo clave del caso. Él reconoció que en su negocio estuvieron todos los ahora acusados por el asesinato del gremialista. El gomero dijo que entre esas personas se hallaba Matute.
De los siete imputados, sólo Marcelo Ojeda recuperó la libertad, aunque continúa supeditado a la causa.
Fuentes judiciales indicaron que Achingo habría sido llevado en el asiento trasero del C4, del lado izquierdo. Allí perros entrenados de la Policía detectaron presencia del sindicalista cuando se hizo la prueba odorífica (de olor).
Los informantes también aportaron un detalle que nunca había trascendido. En la causa hay imágenes de una cámara de seguridad de la zona del barrio Santa Rita (cerca de donde apareció el cadáver quemado de Achingo) donde se ve, aunque sin total nitidez, el cruce de tres vehículos: un auto parecido a un Megane, un C4 y un taxi. Sospechan que era el traslado de la víctima hacia su destino final.



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