Análisis semanal: Ganadores y perdedores de una Argentina cada vez más a la medida de Macri

Análisis semanal: Ganadores y perdedores de una Argentina cada vez más a la medida de Macri

Con la media sanción de Senadores al pacto fiscal y la reforma previsional, el país está un paso más cerca de parecerse al país que pretende el presidente Mauricio Macri y su círculo más cercano de asesores: una tierra más amigable con los inversores y con garantías más ciertas de rentabilidad para el sector empresarial, pero también con menos financiamiento para muchas administraciones públicas, mayor carga tributaria para los individuos y efectos inciertos sobre los trabajadores y jubilados.

Alícuotas más bajas de Ingresos Brutos y Sellos, la posibilidad de pagar impuesto al cheque a cuenta de ganancias, reducción de aranceles a la importación de varios productos, condiciones más flexibles para liquidar divisas generadas por exportadores, devolución anticipada de saldos a favor de IVA por inversiones, reducción progresiva de alícuota de ganancias a las empresas, facilidades para tercerizar tareas, bajas en los aportes patronales y abaratamiento de los despidos, son algunos de los beneficios que tendrá el sector privado con el paquete de medidas que pretende poner en marcha cuanto antes el Gobierno nacional.

Emergente del empresariado, Macri apuesta a este sector como motor de un crecimiento de la economía que no termina de consolidarse y que actualmente depende por entero del endeudamiento externo. Está convencido de que las empresas responderán con inversiones y demanda de empleo a los beneficios que reciban por parte del Estado y que ello alimentará un círculo virtuoso que llevará al país a un crecimiento genuino y sostenido.

Pero como suele ocurrir en economía, para que algunos ganen otros deben perder y en este caso la demanda de perdedores está garantizada por el hecho de que la Nación se enfrenta a la obligación de reducir el déficit fiscal y al mismo tiempo pretende bajar impuestos al sector empresarial. Dicho de un modo más sencillo, la idea es reducir el saldo negativo de ingresos versus gastos –que hoy crece a razón de 25 mil pesos por segundo-  y al mismo tiempo cobrarle menos impuestos a una parte de los contribuyentes.

La vía menos dolorosa para lograr ambos objetivos simultáneamente pasa por un crecimiento que permita incrementar sostenidamente los ingresos fiscales, lo que posibilitaría bajar el déficit a pesar de la reducción de los impuestos a las empresas y evitaría la necesidad ajustar el gasto público y de incrementar la presión fiscal sobre los individuos.

Pero el ritmo de crecimiento de la economía previsto, aun por los analistas más optimistas, no alcanza para compensar la caída de la recaudación que se generaría –especialmente en las provincias- con las reformas propuestas. Por otra parte, el atraso cambiario generado por la política monetaria del Banco Central llevó al país este año a tener un déficit de balanza comercial record y se pronostica que ese factor no cambiaría mucho el año próximo.

El endeudamiento es la otra alternativa para incrementar los ingresos, pero con una deuda consolidada que supera los 340 mil millones de dólares y crece a razón de 862 dólares por segundo, todo indica que ese recurso ya está sobreexplotado.

Ante este panorama queda claro que lo que paguen de menos los empresarios lo tendrán que poner otros, ya sea en forma de una mayor carga impositiva o resignando ingresos.

En los proyectos de reformas que ya se conocieron pueden identificarse como potenciales damnificados a grupos bien definidos: los jubilados, los contribuyentes comunes y la gran mayoría de las administraciones provinciales y municipales.

Los pasivos serán los primeros en sentir el golpe. El cambio en la forma de calcular las actualizaciones periódicas de las jubilaciones que incluye el proyecto de reforma previsional que tiene media sanción de Senadores, implicará que el próximo aumento sea menos de la mitad de lo que aumentaría si se aplicara el método actual de cálculo.

Además el pacto fiscal incluye una reducción en el financiamiento que recibe la ANSES, que dejaría de contar con el 20 por ciento de lo recaudado por Ganancias a cambio de un 30 por ciento del impuesto al cheque, lo que se traduciría en 2018 en 70 mil millones de pesos menos.

Por el lado de los contribuyentes comunes, lo más preocupante pasa por los impuestos y tasas inmobiliarias. El pacto fiscal compromete a las provincias a llevar progresivamente las valuaciones fiscales a valores de mercado y establecer las alícuotas entre 1,5 y 2 por ciento. Tomando un valor de mercado de dos millones de pesos –es el valor promedio de los créditos hipotecarios otorgados para primera vivienda- la reforma obligaría a los propietarios a terminar pagando entre 30 y 40 mil pesos por año solamente por tener una vivienda, valor que se trasladaría inmediatamente al costo de los alquileres.

Eugenia Vidal en Buenos Aires y Rodríguez Larreta en Capital ya marcaron el rumbo que pretende imponer el Gobierno nacional en todo el país. En ambas jurisdicciones se propuso reducir Ingresos Brutos y Sellos e incrementar impuesto inmobiliario y tasas de alumbrado, barrido y limpieza (ABL). En la Ciudad se propone un incremento para el año que viene de 20% en el ABL, mientras que en la provincia de Buenos Aires la idea sería aumentar un 56% las partidas urbanas y un 50% las de los inmuebles rurales.

Las provincias que sean reticentes a cobrarle al ciudadano común los beneficios que deben otorgar a los empresarios, deberán arreglarse con menos plata. La única jurisdicción que escapa a esta lógica es Buenos Aires, gran ganadora del pacto fiscal que gracias a la derogación del artículo 104 de la ley de Ganancias y a aportes comprometidos por la Nación se garantizó un incremento de 65 mil millones de pesos en los fondos que recibe anualmente.

Austeridad y gestión

Misiones está entre las provincias que buscará por todos los medios evitar trasladar al ciudadano los costos de la reforma fiscal, aunque para ello deba llevar al extremo la austeridad y el ingenio puesto en la gestión. “Ahora es cuando la política debe demostrar más que nunca que está al servicio de la gente”, explicaron fuentes de La Rosadita.

Haciendo honor al compromiso asumido de otorgar gobernabilidad a la gestión de Macri, que fue masivamente respaldada en la mayor parte del país en las elecciones del 22 de octubre, el Gobierno provincial eligió no ponerle palos a la rueda de reformas que pretende impulsar el Gobierno nacional, entendiendo que la gente votó a ese proyecto con plena conciencia de lo que ello implicaba.

Sin embargo, el gobierno misionero es consciente de los costos que deberá asumir de la mano del cambio que impulsa Nación y se viene acomodando a las nuevas condiciones, lo que incluso se tradujo en movimientos aleccionadores en lo más alto de la plana dirigencial.

“Hacer el doble con la mitad”, fue la consigna que bajó Hugo Passalacqua a su gabinete. Pero el Gobernador además de liderar con el discurso también busca hacerlo con el ejemplo y para ello lleva adelante una intensa agenda de actividades.

Sin embargo, desde Casa de Gobierno advierten que todo el esfuerzo que pueda hacer la Provincia será insuficiente si el sector privado no asume la responsabilidad que le toca ante el nuevo escenario. Como ocurriera en otras épocas del país, el estado nacional procura intervenir lo menos posible en la economía y deja en manos del sector empresarial el desafío de impulsar el crecimiento.

Del resultado de esta apuesta dependerá no solamente la continuidad de la gestión de Macri después de 2019 sino también el futuro del país.

Base sólida

A diferencia de gran parte del resto de las provincias, Misiones enfrenta el nuevo escenario que imponen las reformas con una ventaja para nada desdeñable: tiene todos sus números en orden. Más allá de los cuestionamientos que pudieran hacerse a los 14 años de gestión del gobierno renovador, la disciplina fiscal es un valor que le reconocen hasta sus más férreos opositores. Misiones no gasta más de lo que tiene, es un dato objetivo que le permitió convertirse en la novena economía del país a pesar de la histórica postergación que sufre la región a causa de la visión centralista que siempre gobernó el país, en este caso agudizada por una coparticipación desfavorable.

Parte del resultado de esa gestión de gobierno y del acompañamiento de las fuerzas vivas de la sociedad quedó plasmado en el Informe Nacional sobre el Desarrollo Humano 2017 del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) Argentina denominado “Información para el desarrollo sostenible: Argentina y la Agenda 2030”, presentado por la ONU el viernes en el Centro del Conocimiento.

El PNUD mide el desarrollo humano en las provincias mediante un índice sintético denominado Índice de Desarrollo Sostenible Provincial (IDSP) que evalúa tres dimensiones: Crecimiento Económico, Inclusión Social y Sostenibilidad Ambiental. La variable Crecimiento Económico contempla dos factores básicos, ingreso per cápita y capital humano; Inclusión Social toma en cuenta datos de pobreza, empleo, salud y educación y Sostenibilidad Ambiental abarca cuestiones como emisiones de carbono y gestión de residuos.

Este completo índice ubica a Misiones en el puesto número 11 entre todas las provincias argentinas y Ciudad de Buenos Aires en materia de desarrollo sostenible, por encima de las otras 9 jurisdicciones del norte del país e incluso de provincias de regiones más ricas, como Córdoba, San Juan, Tierra del Fuego y La Pampa.

El salvadoreño René Mauricio Valdés, coordinador Residente del Sistema de las Naciones Unidas representante del PNUD, indicó que Misiones se destaca principalmente en los criterios ambientales, principalmente por su política de gestión de residuos sólidos urbanos y por la fortaleza de la forestoindustria y el turismo como motores de crecimiento sustentable.

Otro de los que dio cuenta de los buenos resultados de la gestión provincial fue el secretario de Provincias de Nación, Alejandro Caldarelli, quien participó junto a Passalacqua del acto por el natalicio del Comandante Andrés Guacurarí y el Día de la Bandera de Misiones, que se realizó en Santa Ana. “Nosotros tratamos de consensuar con todas las provincias. Misiones es una provincia que está bien administrada y tiene siempre una gran predisposición para llegar a acuerdos comunes que beneficien a toda la Argentina sin pensar en egoísmos y en su propia conveniencia. Tenemos una relación excelente y la vamos a seguir teniendo porque el gobernador es una persona muy afable que tiene siempre predisposición a escuchar y a buscar soluciones conjuntas”, sostuvo el funcionario nacional.

Más allá de los que digan índices elaborados por organizaciones internacionales como la ONU o funcionarios nacionales en declaraciones públicas, la mejor medida de gestión de un gobierno está en los hechos concretos que logra regularmente. Esta semana Misiones consiguió un nuevo logro de gestión que fue la llegada de un nuevo helicóptero que se utilizará para reforzar la seguridad, especialmente en las fronteras, y combatir al narcotráfico. “En unos 20 días comenzará a trabajar, va a realizar patrullaje, va a prestar un servicio de seguridad al pueblo de Misiones y en cuanto lo requieran las fuerzas nacionales va a trabajar en combatir el narcotráfico”, explicó el ministro de Gobierno, Marcelo Pérez.

El helicóptero de alta tecnología tiene visión nocturna con una cámara térmica y equipamiento de alta tecnología que le permite detectar movimiento a 17 kilómetros durante el día y a 10 kilómetros durante la noche.

Nuevos representantes misioneros

Buena parte de la tarea de acompañar la gestión de Passalacqua recaerá sobre los hombros de los legisladores nacionales que juraron esta semana y de los que asumieron en 2015 y tienen dos años más de mandato. La primera tarea de este grupo será concretar el viejo anhelo de contar con un bloque propio en ambas cámaras. “Pararse del lado de los misioneros y defender los intereses provinciales por encima de las discusiones nacionales es el compromiso asumido. Misionerismo y gobernabilidad a pleno para Passalacqua serán sus consignas”, indicaron desde la renovación.

La carta fuerte del Frente Renovador en el Senado será Maurice Closs, quien llega con el respaldo de ser uno de los poquísimos candidatos no alineados con Cambiemos que logró ganar con claridad en su territorio. Será el segundo paso de Closs por la Cámara alta, pero esta vez llegará con la experiencia ganada durante dos períodos como gobernador y siendo un dirigente mucho más conocido y respetado por sus pares de todo el país.

Closs anticipó que va a cultivar un perfil moderado y en línea con los criterios que marque el gobernador Passalacqua. Por experiencia y reconocimiento de sus pares, está llamado a tener un rol protagónico como una voz calificada dentro de los representantes de diferente signo político a Cambiemos, especialmente cuando se trate de trabajar en consensos.

Otro jugador fuerte que tendrá Misiones en el Senado será Humberto Schiavoni. El director ejecutivo de la Entidad Binacional Yacyretá y presidente del PRO a escala nacional, será jefe del bloque de su partido, algo así como la voz de Macri en el Senado.

Prueba de su peso específico dentro de la alianza Cambiemos, es casi un hecho que Schiavoni logrará dejar al frente de Yacyretá a uno de sus hombres de confianza, Martín Goerling, imponiéndose así a las presiones de los radicales y de los correntinos que querían ese cargo.

Paridad

El Frente Renovador estará representado en la Cámara baja por Jorge Franco, Cristina Brítez y Daniel Di Stefano, todos ellos electos en 2015, a quienes se sumarán la actual ministra de Ecología Verónica Derna -que llegará por corrimiento de listas provocado por la asunción de Maurice Closs en el Senado-  y los electos en octubre: Ricardo Wellbach y Flavia Morales. Mientras que en la Cámara alta, Magdalena Solari acompañará a Closs.

Con tres diputadas nacionales y una senadora, la renovación cumple de antemano con lo dispuesto por la ley de paridad de género. “Más allá de lo que digan las leyes de cupo femenino, la participación de las mujeres en la renovación siempre fue muy activa y eso se ve reflejado en el armado de las listas. Hoy la mitad de los legisladores nacionales renovadores son mujeres y eso tiene más que ver con la dinámica propia del partido que con la obligación de cumplir con una ley”, señalaron fuentes de esa fuerza política.



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