La Coparticipación que asoma

La Coparticipación que asoma

Por Miguel Arturo Thomas – Titular de la Dirección General de Rentas de Misiones

Juan B. Alberdi: “Las provincias no abandonan, no enajenan ni se desprenden de su renta que entregan al gobierno nacional”

No es la primera vez que dedico mis líneas a este tema; como seguramente tampoco será la última. Si es cierto que es un tema más que actual, importantísimo para el País, para cada provincia, y obviamente para nosotros en nuestra querida Misiones. La Reforma Fiscal que se plantea a nivel nacional en estos días, es materia de debate legislativo, político, de café y hasta de sobremesa en muchas cenas familiares; ya que lo que es materia de debate, no es solo para eruditos en la materia, para tributaristas o contadores; lo que se está modificando nos afecta a todos.

En nuestra Provincia, “Vivir de lo Nuestro” fue la consigna. Comenzó -quizás para muchos-, como un slogan de campaña, pero con el correr de los años resultó ser el eje de la política Misionera y en su acierto, el crecimiento e independencia económica de la Provincia. De una economía arruinada y peleando en los últimos lugares de la lista, la política de Estado encarada por la Renovación Provincial nos permitió acomodar los números, sanear deudas, reacondicionar servicios, encarar nuevas obras, imaginar, proyectar, construir y culminar importantes proyectos; pero fundamentalmente, crecer y posicionarnos como la 8va. jurisdicción, compartiendo con gigantes como CABA o Bs. As. y otras ricas con grandes reservas mineras, gasíferas o petroleras, el ser una de las principales economías del País.

Nuestra sólida economía, nuestro control del gasto, nuestro endeudamiento “0”, son solo algunos de los pilares que han permitido…. iba a decir el “milagro” de Misiones; pero no es “Milagro”, es fruto del sacrificio y del trabajo de cada uno y merece ser reconocido como el gran esfuerzo Misionero. “Hicimos los deberes”, hicimos las cosas bien, y somos una de las pocas jurisdicciones que solventamos con ingresos propios, más del 40% del gasto público, permitiéndonos con la Coparticipación completar holgadamente el pago de las obligaciones, y encarar en forma propia, autónoma y libre, las obras que consideramos necesarias para nuestra gente.

Hoy, la foto parece cambiar. No importa si se hicieron bien o mal las cosas. La discrecionalidad del Estado en el manejo de la materia que le debería resultar ajena -pues no le fue delegada-, parece o pretende desviar el eje. Así como todas las jurisdicciones deben adherir periódicamente a la Ley Convenio, esta significativa reforma planteada, no desde quienes tienen la autoridad en la materia para hacerlo –las Provincias Originarias, como manda la Constitución-, sino por el Estado Nacional, deberá ser aprobada y adherida por unanimidad sin objeciones. Un reparto más acotado y un manejo discrecional “para obras”, pretende compensar lo que representa para el Estado una caja cada vez más grande; un manejo de las riquezas provinciales que constitucionalmente tiene vedado, pero que proyecta modificar. Es el Impuesto sobre los IIBB uno legislado y regulado por cada Jurisdicción, acordado en común por Convenio Multilateral, pero bajo ningún concepto delegado al Estado Nacional para que modifique, cambie, quite o borre del mapa.

Las Provincias, como “Estados Independientes” pero partes necesarias del Estado Nacional, hacen manejo de sus recursos en forma periódica y proyectan anualmente sus “Presupuestos”, basados en el gasto e ingresos; resultando de la ecuación, recortes cuando los ingresos son menores, o inversiones –o ahorro-, cuando surge un superávit; en idéntico sentido que el Presupuesto Nacional proyecta el gasto del Estado Argentino. Lo cierto es que nuestro presupuesto local muta anualmente conforme las proyecciones de ingresos y es parte de la Política “Misionerista” las que nos permitió crecer. Para muestra sirve un botón reza la frase… Cuando en muchas jurisdicciones la masa laboral provincial representa el 80% en empleados públicos y solo el 20% en privados, la DGR Misiones mantiene desde hace más de 15 años una planta de empleados que se mantiene cuantitativamente –y cualitativamente- igual, y que disminuyó porcentualmente –por el normal crecimiento demográfico- en forma considerable con el correr de los años. No agrandamos el gasto público, agrandamos la inversión.

En idéntico sentido, el Estado Nacional debería entonces, no ver como recaudar más o como hacerse de una mejor recaudación –quitando a las Provincias-, sino achicando el gasto público en un abanico de ítems que resultan infinitos.

Particularmente considero que el manejo del dinero es la principal causa de peleas familiares, societarias, institucionales, y hasta en el que nos compete, entre gobiernos. En épocas de bonanza, todo está bien, todo OK, pero cuando las vacas están flacas, la inflación no para y la economía azota; el control, hasta de las monedas, resulta vital y cada gasto genera rispideces, sea un gasto propio, o uno ajeno pero que nos afecta.

Se pide achicar el gasto de cada jurisdicción, “responsabilidad fiscal” y seguramente en muchas será posible y quizás sea esta la herramienta coercitiva que los lleve a morigerar el gasto. A Misiones nadie se lo pidió. Hace más de una década y media que la Provincia, día a día controla y cuida el dinero de su gente.

Llegamos a ser la Octava economía del País y con ello, aportamos para que otras jurisdicciones, aun aquellas que no controlan su gasto, que hacen de la “empleomania” una cuestión de estado y multiplican las nominás en vez de reactivar la economía, puedan cubrir sus necesidades. Aun cuando es vital y nos corre por las venas, hoy no cambia el debate de unitarismo o federalismo; hoy la meta es encarar al futuro con la vista puesta en la unidad nacional y el crecimiento del País.

Todas deben colaborar, algunas, recortando gasto o tomando medidas, quizás, políticamente inapropiadas, pero que encuentren como resultado el achicamiento del gasto; otras, como Misiones, continuar creciendo, quizás con nuevas modificaciones a la Política Misionerista, nuestro eje del crecimiento, que deberá adaptarse a las nuevas reglas del juego, y mantenerse como jurisdicción poderosa aportando con su grano de arena, para que otras que lo necesitan, puedan salir adelante.

Saludos!!!!

*Publicado en Boletín Informativo de la Dirección General de Rentas



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