Después de la marcha atrás con las bebidas alcohólicas el Gobierno analiza rebajar impuestos a bebidas azucaradas

Mientras redacta contrareloj la letra chica de la reforma tributaria, en el Gobierno analizan finalmente gravar a las bebidas azucaradas con un impuesto del 12% y no del 17%, tal como estaba previsto en el primer borrador presentado por el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, el martes 31 de octubre.

Este viernes por la tarde, el secretario de Política Económica, Sebastián Galiani, recibió a miembros de la comisión directiva de la Cámara Argentina de la Industria de Bebidas sin Alcohol (CADIBSA) y ejecutivos de las empresas asociadas para atender los reclamos del sector por el impuesto interno que se le quiere aplicar al sector.

Fuentes que participaron del encuentro dijeron a ámbito.com que la reunión “no fue muy buena”. Agregaron que Galiani les explicó que el gravamen del 17% a las bebidas azucaradas tiene como motivación una cuestión estrictamente vinculada a la salud, siguiendo recomendaciones de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Los representantes de CADIBSA le presentaron a Galiani, ideólogo del tributo a las bebidas azucaradas, los detalles del impacto negativo sobre el sector que supone el incremento de la alícuota. Para el sector, “es discriminatorio” el trato que se le da a las economías regionales en la reforma tributaria.

Las mismas fuentes consignaron que el secretario de Política Económica rechazó la posibilidad de dar marcha atrás con el impuesto tal como el Gobierno hizo en el caso del vino, aunque deslizó la posibilidad de que la alícuota finalmente sea del 12% y no del 17%.

“Es algo que no nos conforma, aunque obviamente es mejor que el máximo sea 12 y no 17”, explicaron con tono de resignación fuentes de la industria de bebidas. La reunión culminó sin grandes avances, y las partes volverán a verse el lunes próximo. Como Dujovne no estuvo presente este fin de semana analizará los análisis técnicos que llevaron los ejecutivos.

Ese lunes va a estar llegando a Buenos Aires el gobernador de Tucumán, Juan Manzur, acompañado por representantes del Centro Azucarero de Tucumán, para transmitir la inquietud por el impuesto, que ya se prevé tenga un impacto negativo sobre una actividad sustancial para la provincia. A esta reacción del mandatario tucumano y de los productores cañeros, se sumarán las empresas de bebidas.

En el sector se quejan porque la reforma tributaria plantea subir el impuesto interno, algo que es de aplicación inmediata y de muy fácil recaudación, mientras que propone el “gradualismo” a tres años para la reducción de Ingresos Brutos y otros tributos.

Hay que considerar que la cadena de valor de la industria de las bebidas sin alcohol tiene como primer eslabón a los productores agropecuarios de 12 provincias. Además de la producción de azúcar, el sector demanda alrededor del 50% de la producción de naranjas y pomelos del Litoral; entre el 5% y 20% de la producción total de otras frutas como manzanas, uvas, manzanas y duraznos provenientes de Cuyo y el Alto Valle de Río Negro. A lo que se suma el 80% de la molienda húmeda del maíz que se usa para la fructuosa, abastecida desde la región pampeana y central del país.

Tal es el impacto del aumento de la alícuota, que Coca-Cola puso en revisión su plan de inversiones por u$s1.000 millones . “La verdad es que no es solo Coca-Cola la que está recalculando las inversiones. Todas las empresas lo están haciendo”, alertaron fuentes sectoriales. “Se hicieron los números para poder crecer. Pero con este impuesto, el sector se va a contraer, entonces las inversiones no tienen razón de ser”, agregaron. Fuente: Ambito.com



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