Estafas africanas: una modalidad de estafa virtual, ¿qué son y cómo protegerte? 

Estafas africanas: una modalidad de estafa virtual, ¿qué son y cómo protegerte? 

Una periodista argentina, Sandra de la Fuente (@esedelaefe), fue estafada por un grupo de supuestos inversionistas africanos que querían alquilarle la casa. “Hoy fui estafada. Y como no me gustaría que a ustedes les sucediera lo mismo, quiero contarles cómo sucedió”, tuiteó para luego contar cómo sucedió.

Todo comenzó el 6 de octubre, cuando contó que le ofrecieron alquilar el departamento porque deseaban “crear contactos en la Argentina en el ámbito de los minerales o el sector agrolimentario” ya que querían invertir.

Según cuenta De la Fuente, fue contactada por una persona que se identificó como una ciudadana belga viviendo en Costa de Marfil, bajo el nombre Marie Blanche Chausser, para alquilar un departamento que la argentina tiene en la cosa. “Tras acordar el precio y enviarme certificado de transferencia, me llega un mail de un banco africano reclamando el pago de un impuesto. Marie me pide que lo pague, que ella se hará cargo del gasto. Me dice que son cargas normales por lavado de dinero y tráfico de armas”, cuenta.

Y De la Fuente pagó. Al poco tiempo le envía nuevo mail de la “DGI africana” con otra obligación impositiva. La tuitera duda pero “el llamado de Gerome” la convence. Luego, a los días, le llega otro mail pidiéndole más dinero pero, como no tiene más, no pagó. ¿Total de la estafa? $ 15.000.

Finalizó los tuits pidiendo a sus seguidores que compartan la historia para evitar que otras personas caigan en la misma trampa.

La estafa 419

Todos han recibido el mail del “príncipe nigeriano” que necesita dinero. Se llama  419 por el número de artículo del código penal de Nigeria que viola, ya que muchas de ellas vienen de ese país. Tanto así que la estafa tiene su propia entrada en la Wikipedia.

A la futura víctima le llega un mail con un mensaje que busca ilusionar a la víctima con una fortuna que no existe y convencerla de que pague una suma de dinero para acceder a ella. Es la versión digital del famoso “cuento del tío”.

 

La versión cordobesa

El pasado mes de enero, estas estafas se dirigieron a vendedores de automóviles cordobeses. Estos, que tenían sus vehículos publicados en web dedicadas a la compraventa de autos, recibieron mails desde, supuestamente, Costa de Marfil.

Lo que viene es similar a la historia de De la Fuente: se presentan como ciudadanos franceses que viven en Costa de Marfil y que están a punto de mudarse a Córdoba. Hacen las preguntas de rigor sobre el auto y luego ofrecen enviar una transferencia. Pero, tras enviarla (supuestamente), con ticket de transacción incluido, le piden al vendedor que se haga cargo de un impuesto. El intento de estafa incluía documentos escaneados y certificados falsos.

En este caso, el cordobés que cuenta la historia, Jorge Raviolo, sospechó y les dijo todo que si y luego se ofreció a ir a buscarlos al aeropuerto. Ahí se terminó toda la comunicación, según consignó oportunamente La Voz del Interior, de Córdoba.

 

Recomendaciones

Parecen evidentes pero no está de más recordarlas: no dar datos financieros como tarjetas de crédito, números de cuenta bancaria y menos clave de cajeros, aunque digan que llaman del banco y todo suene sensato.

No responder llamadas o mensajes perdidos diciendo “¿estás ahí?” o “¿me llamaste?”. En caso de hacerlo, saber que puede tratarse de una estafa y actuar de manera acorde.



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