Fondo de Reparación Histórica Misionero

Mucho se está hablando en estos días sobre el Fondo de Reparación Histórica del Conurbano Bonaerense que nace de la presión de un dirigente de la provincia de Buenos Aires para aceptar una candidatura, como explicábamos en la columna anterior, pero nada se dice de la reparación histórica que debería considerarse sobre los fondos que no reciben ni recibieron las provincias y que, como ya se dijo, es la deuda pendiente del Congreso de la Nación el tratamiento de la nueva Ley de Coparticipación Federal, contemplada en la Constitución reformada de 1994.

Pero lo que planteamos aquí es un Fondo de Reparación como alguna vez se le otorgó a la provincia de Buenos Aires, dado que entre las provincias más damnificadas está la provincia de Misiones, una de las más postergadas históricamente, con uno de los más bajos índices de coparticipación por cantidad de habitantes, postergada en obras de infraestructura como las mal llamadas obras complementarias de Yacyretá que recién cuando desde Nación se decidió subir la cota del embalse en 2003 se dio importancia a lo que faltaba y se avanzó en el tratamiento costero y puentes postergados por más de 20 años o más.

También las obras de interconexión al Sistema Integrado Nacional de distribución de energía eléctrica llegó a Misiones mucho después de su puesta en funcionamiento a pesar de que es la provincia más afectada por el lago de la represa que, además, no recibe las regalías que debería por la comercialización del producido de Yacyretá.

Por esas cosas del destino y una decisión tomada en las oficinas del Gobierno central, allá por los 90 nos dejaron sin uno de los recursos logísticos más importantes para conectarnos a ése país central del que, a pesar de que en los papeles somos un país federal, no podemos prescindir. El Gran Capitán y su versión de carga dejaron de circular cuando el modelo económico del momento decidió que el ferrocarril no era necesario.

Por muchos años hemos subvencionado el gas que consume el país central a través del precio que pagamos por el gas envasado (garrafa) y el que pagan quienes son abastecido por gas natural distribuido por redes y, ahora que estábamos muy cerca de acceder al mismo a través del gasoducto, en el plan de obras del actual Gobierno nacional el gasoducto no llega a Misiones por razones nunca explicadas cuando la obra original contemplaba a nuestra provincia como una de las destinatarias de la traza del ducto que nos permitiría acceder al combustible a un precio mucho más accesible que el gas envasado.

A estas breves consideraciones deberíamos agregar la situación fronteriza de Misiones con Brasil y Paraguay que como es harto conocido periódicamente el vaivén de las economías de los Gobiernos nacionales de los tres países, más allá de un MERCOSUR inexistente en la realidad, nos hace enfrentar una situación de asimetría que afecta directamente las arcas provinciales.

Por estas y otras razones que cada uno podrá agregar es que consideramos que Misiones también se merece un Fondo de Reparación Histórica como la provincia de Buenos Aires y su famoso conurbano.

 



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