Recorriendo Oporto

Se trata de la segunda ciudad más importante de Portugal, maravillosa y mística, reconocida por sus vinos. La sommelier Karla Johan, en su columna semanal, comparte el recorrido realizado en la histórica ciudad europea de orígen fenicio y romano, con una fuerte pujanza cultural y con postales de lugares únicos.

 

Me encontraba en Europa y tenía que viajar a Lisboa por temas laborales, por lo tanto, era la oportunidad de conocer la maravillosa ciudad de Oporto, al norte de Portugal.

Hay una rivalidad muy antigua entre Lisboa y Oporto. El refrán popular dice que “Lisboa se divierte, Coimbra canta, Braga reza y Oporto trabaja”. Comentario que surgió desde que se asentaron aquí los comerciantes de vino ingleses.

La realidad es que Oporto es la segunda ciudad más importante de Portugal, después de Lisboa. Se encuentra en el norte del país, en la ribera derecha del río Duero en su desembocadura en el océano Atlántico. Esta ciudad tiene origen fenicio y romano, se llamaba “Cale” (“bonito” en griego), más tarde se denominó Portus (puerto) que derivó en Portus-Cale, hasta llegar a denominarse Portugal.

Tanto el país como el vino de Oporto deben sus nombres a esta ciudad. Por su pujanza cultural, demográfica e industrial es considerada como la “Capital del Norte” de Portugal.

La ciudad se divide ente el centro histórico de Oporto (que fue decretado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996), y la zona Vila Nova de Gaia (se encuentra en la zona de la orilla izquierda, bodegas y almacenes). Vila Nova (también conocida como Gaia) es una ciudad del distrito de Oporto. Está localizada en el margen izquierdo del río Duero. En Gaia se encuentran las bodegas.

 

El vino de Oporto (en portugués vinho do Porto), también conocido simplemente como “Porto”, pertenece al género de vinos fortificados. Estos vinos nacieron en los siglos XVI y XVII, como producto de la adición de aguardiente al vino cuando está en proceso de fermentación. El vino de Oporto se produce en los viñedos de la Región vitícola del Alto Duero, en Portugal. Antes del siglo XVII, esta región era ya conocida por sus vinos, tintos y blancos, aunque eran poco consumidos fuera del país.

En 1678, Inglaterra y Francia entran en guerra, ocasionando escasez de vino en el reino británico. Para hacer frente a la escasez, Inglaterra recurrió a los vinos de Portugal. El vino del valle del Douro comenzó a hacerse popular en Gran Bretaña.

Una versión sobre el origen del vino de Oporto como se conoce actualmente, dice que en 1678, comerciantes de Liverpool adoptaron una técnica utilizada en un monasterio en Lamego para modificar el vino. Esta técnica consiste en añadir brandy al vino durante la fermentación, interrumpiendo así el proceso de fermentado. El resultado es un vino con mayor contenido de alcohol (hasta 25 °G.L.), y con sabor más dulce, debido al azúcar remanente que no terminó de fermentarse.

El oporto tinto se hace a partir de uvas Tinta Roriz, Tinta Borroca, Touriga y Tinta Cāo. El oporto blanco se obtiene de las uvas Malvasía Dourada, Malvasía Fina, Gouveio y Rabigato.

Se clasifican en dos categorías: los normales (ruby, tawny y blancos estándares) y los de categorías especiales.

En los ruby se pretende mantener su color tinto, más o menos intenso, y el aroma frutal de los vinos jóvenes. Se incluyen en este tipo, por orden creciente de calidad, las categorías Ruby, Reserva, Late Bottled Vintage (LBV) y Vintage. Los vinos de las mejores categorías, principalmente el Vintage, y en menor grado el LBV, pueden ser guardados, ya que envejecen bien en botella.

El Oporto LBV presenta colores rojos rubí intenso, posee cuerpo y es rico en la boca; tiene la particularidad de estilo y personalidad de un vino de una sola añada.

Vintage considerado por muchos, como la joya de la corona de los vinos de Oporto, es el único que madura en botella.

Tawny son envejecidos en barricas de roble, exponiéndolos a la oxidación gradual y evaporación. Como resultado de ello van evolucionando poco a poco a un color marrón dorado. La exposición al oxígeno le imparte sabores característicos al vino, que luego se mezclan para que coincida con el estilo de la casa que lo fabrica.

El vino de Oporto blanco se presenta en varios estilos, relacionados con los periodos de envejecimiento más o menos prolongados y diferentes grados de dulzor, aroma floral y complejo con un volumen alcohólico mínimo de 16,5% (vino de Oporto Branco Leve Seco) capaces de responder a la demanda de vinos menos ricos en alcohol.

Para experimentar estos productos, se podría agendar una visita a una de las bodegas más famosas, Bodega Ferreira  (Av. de Ramos Pinto 70, Vila Nova de Gaia), construida sobre un convento con varios siglos de historia. Y aunque la zona de catas está renovada de forma más actual y moderna, las bodegas en sí merecen una visita para pasear entre sus oscuros pasillos de barricas.

Por cierto, esta es una de las pocas bodegas de vino de Oporto de origen portugués, gestionada por la misma familia desde mediados del XVIII, y con una interesante historia detrás. Fue fundada en 1751 por una familia de viticultores en la que sobresale Antónia Adelaide Ferreira, conocida como la Ferreirinha.

 

 

Otro atractivo es sentarse en algún café en esta zona y observar el famoso puente Ponte Luis I obra icónica de 1886 que imita a los alardes de Eiffel.

El puente Luis I, sustituye el antiguo Ponte Pênsil, y fue proyectado por el ingeniero Teófilo Seyrig, el mismo que había ya proyectado el Ponte Maria Pia. Su característica más destacable, es el hecho de tener dos tableros. Actualmente por el tablero superior cruza la línea amarilla del Metro de Oporto, y el inferior está abierto al tráfico rodado.

También pueden bajar o subir hasta el puente a través del teleférico de Vila Nova de Gaia desde donde se ven las mejores postales de Oporto. Este medio de transporte cuenta con 12 cabinas, y las tarifas son de 8 euros ida y vuelta o 5 euros solo ida. El teleférico abre todos los días entre las 10 y las 18 horas en invierno y hasta las 20 horas en verano(cierra el 25 de diciembre).

Para la hora del almuerzo, hay muchas opciones, desde platos típicos a un excelente precio o bien platos más elaborados, que pueden disfrutar en algún restaurante del puerto. Recomiendo pedir bacalao, típico pescado que se disfruta en cualquiera de sus versiones, sugiero acompañarlo con una copa de vino verde.

El vinho verde es una variedad de vino de Portugal elaborado en la provincia de Minho (noroeste de Portugal). ​Se trata de un vino con tintes ácidos y a menudo ligeramente espumoso (posee ligera aguja). Ideal para este tipo de comida.

Para el postre, nada mejor que darte un paseo por el puerto de Vila Nova de Gaia, y comer algún pastel dulce,  típico de la zona.

Luego pueden seguir caminando, subiendo y bajando por las calles de Oporto, hasta llegar a la Estación de San Bento, desde donde parten y llegan los trenes desde distintas partes del país. Esta Estación ferroviaria está localizada en la Praça de Almeida Garrett, en el corazón de la ciudad, y es especialmente conocida por sus paneles de azulejos, su atrio está revestido con veinte mil azulejos (551 metro cuadrados) con representaciones históricas del Norte del País del pintor Jorge Colaço instalados entre 1905 y 1906.

También la ciudad cuenta con el metro más largo de Portugal, que cubre no sólo el centro, sino también zonas de su área metropolitana como Senhora da Hora o Maia.

En el siglo XVIII esta ciudad alcanzó su auge con el rentable comercio del oporto y  la perspicacia de los empresarios ingleses. En esa época se impuso el estilo barroco, impronta que ha dejado en varias iglesias. La catedral y la iglesia de San Francisco fueron recubiertas de tallas, pinturas y adornos barrocos.

 

Más visible, la Torre de los Clérigos, uno de los principales símbolos de la ciudad y monumento barroco más emblemático de la ciudad y clasificado como Monumento Nacional desde 1910. Realizada en granito, su altura supera los 75 metros, los cuales se pueden ascender gracias a la escalera interior de más de 240 peldaños. En 2013, Portugal le dedicó una moneda conmemorativa de 2€. La Torre, así como su iglesia, está abierta al público y permite visitas, incluso durante la noche.

Por supuesto que a esta ciudad hay que caminarla y vivirla, tiene edificios y museos que valen la pena visitar, pero uno de los puntos obligados es la famosa Librería Lello (en portugués: Livraria Lello), es una librería situada en el centro histórico de la ciudad de Oporto, ubicada en la Rua das Carmelitas 144, cerca de la Torre de los Clérigos.

En virtud de su valor histórico y artístico, la librería ha sido reconocida como una de las más bellas del mundo por diversas personalidades y entidades. Enrique Vila-Matas la describió como “la librería más bonita del mundo”, y en 2008 el periódico inglés The Guardian la calificó como la tercera librería más hermosa del mundo.

Las escaleras de la librería Lello también son conocidas, afirman que fueron la inspiración de las escaleras de Hogwarts en los libros de Harry Potter, ya que J.K. Rowling. Ella vivió en la ciudad de Oporto donde trabajó como profesora de inglés en una academia. Solamente en el año 2016 la librería fue visitada por un promedio de tres mil personas diarias.

Siempre queda algo pendiente para conocer en esta maravillosa y mística ciudad, donde la atmosfera de sus calles guarda esa magia, como si estuviésemos en algún cuento de J.K. Rowling.

 

Até logo Oporto!

 

(*)  www.karlajohan.com.ar



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