Los emblemáticos casos Iriarte y Bárbaro seguirán esperando la hora del juicio: no será en 2017

Los emblemáticos casos Iriarte y Bárbaro seguirán esperando la hora del juicio: no será en 2017

Dos causas históricas, por hechos que sacudieron a la sociedad misionera, seguirán esperando turno para el juicio oral. ¿Se ventilarán en debate alguna vez? Hay esperanzas de que 2018 sea el año, aunque nadie lo puede afirmar con certeza. Se trata de los casos Iriarte, que cosecha dos fallos anulados, y Bárbaro, que llegó a juicio tras 13 años de instrucción.
A mediados de 2016, el Superior Tribunal de Justicia ordenó al Tribunal Penal Dos de Posadas que se integre con magistrados subrogantes y vuelva a juzgar a los imputados por el crimen del médico Carlos Iriarte. Se trata de un caso que lleva demasiado tiempo sin resolución y ha cosechado hasta el momento dos fallos anulados.
Iriarte fue asesinado de dos balazos la madrugada del 3 de marzo de 1998 luego de salir del casino que en ese tiempo funcionaba en San Martín y San Lorenzo. Se cree que los homicidas querían robarle el dinero que había ganado esa noche. El homicidio se registró cuando el profesional llegaba a su casa, ubicada en la esquina de Berón de Astrada y Bermúdez.
Siempre estuvieron en la mira de los investigadores unos personajes de la noche que solían merodear el casino.
El STJ tomó la decisión luego de un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que decidió revocar la sentencia que había condenado a prisión perpetua a Carlos Alberto “Carretilla” Lezcano, Raúl Victoriano “Sapo” Ponce y José Félix “El Rengo” Ríos, considerados partícipes necesarios del delito de “homicidio calificado”.
Se consideró que hubo falta de imparcialidad, porque magistrados que habían participado en distintas fases del proceso luego dictaron sentencia. Aseguró que se violó así la doble instancia de revisión necesaria.
En 2011, luego de que pasaran siete años entre rejas sin que la sentencia estuviera firme, los tres condenados fueron liberados, previo pago de una fianza de 40 mil pesos. Ahora, es facultad del tribunal que se integre ordenar su captura o mantenerlos en libertad hasta la realización del nuevo debate.
En un primer juicio por este caso, el Tribunal Penal 1 condenó a José Félix Ríos por el crimen y absolvió por el beneficio de la duda a Lezcano. Pero la fiscal Liliana Picazo recurrió en casación y el Superior Tribunal de Justicia decidió anular el fallo y ordenar un nuevo juicio oral, tarea que recayó en los jueces del Tribunal 2.
En 2004, los jueces Roque Martín González, José Calvo y Alfredo Escribano condenaron a Ríos, Lezcano y Ponce a prisión perpetua. Entonces empezó el rosario de apelaciones, que llegó hasta la Corte Suprema.
Para la fiscal Picazo, el autor material fue Lezcano, quien al momento del ataque era acompañado por Ríos. Además consideró que Ponce llegó a los demás el sitio donde emboscaron a Iriarte.
En el Tribunal Penal Dos aún no hay novedades en cuanto al debate. Lo que sí está claro es que este año no será.

Una instrucción de… 13 años
Otro caso añejo es el crimen de María Elena “Marilyn” Bárbaro (54), a quien ultimaron a golpes y luego enterraron en su casa de la Capital del Monte en abril de 2004.
Tras una instrucción que duró 13 años, el voluminoso expediente ingresó en el Tribunal Penal de Oberá. Pero los integrantes titulares del TP, Francisco Aguirre, Lilia Avendaño y José Pablo Rivero, no podrán intervenir, porque en diferentes momentos de la instrucción tuvieron que intervenir para resolver diferentes recursos. Entonces será un tribunal subrogante el que actúe. La integración no será fácil, porque otros magistrados de la circunscripción también intervinieron y no podrán ser los juzgadores. Hasta la semana pasada, no había pistas acerca de la conformación del triunvirato de jueces que analizará la conducta del único imputado que tiene la causa.
Rubén Oscar Schnimg es el sospechoso que llegará a debate. Si lo hallan culpable será condenado a prisión perpetua, porque está imputado del delito de “homicidio calificado”.
Una huella de la planta de su pie fue encontrado en el lugar donde enterraron el cadáver de la mujer. Estuvo preso entre 2004 y 2011, cuando recibió la excarcelación habida cuenta del tiempo transcurrido sin que haya una condena.
El 10 de octubre de 2008, la jueza Alba Kunzmann había ordenó el sobreseimiento y la liberación de los otros imputados que tuvo el caso: Matías Ortiz, Gabriel Piotroski, Patricio Do Santos y Daniel “Chaparro” Núñez. Todos ellos habían sido incriminados por Schnimg.
Piotroski y Ortiz cumplían el arresto en una clínica y los demás en la cárcel obereña.
El sobreseimiento del grupo fue apelado, pero el Tribunal Penal de Oberá avaló la decisión de Kunzmann.
La familia Bárbaro acudió al Superior Tribunal de Justicia, que también le dio la razón a la magistrada y al Tribunal: sobreseimiento para los cuatro. La resolución se conoció a mediados de 2016, seis años después de que el planteo ingresara en el STJ. Es decir, a esos jóvenes nunca más se lo volverá a investigar por el asesinato.
Para que los desligaran del caso fue clave la nulidad de una pericia dispuesta por el STJ en 2008. Se trata de un trabajo hecho en 2006 por la Gendarmería Nacional, que había afirmado que encontró pelos de Marilyn en el auto de Ortiz. Sin embargo, el precinto utilizado para guardar las muestras había sido violado, según la Corte misionera, por lo que la prueba era nula.
El asesinato de la mujer de 54 años, discapacitada motriz, sucedió el 17 de abril de 2004. Fuentes judiciales consultadas estimaron que 15 años después de sucedido un homicidio que tiene como pena la prisión perpetua se puede dar la prescripción. Es decir, que en el caso Bárbaro esa fecha sería el 2019. Esa fecha está bastante más cerca de lo que indica el almanaque.



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