Habrá que mejorar políticas públicas de uso de la tierra e inversión en infraestructura para enfrentar las constantes inundaciones en la región

El cambio climático es un riesgo inminente al cual las ciudades tienen que adaptarse. La Universidad de Leeds en Inglaterra, en conjunto con investigadores de Brasil, Paraguay y Argentina, realizó una investigación en la que identificaron los problemas climáticos de la región de la triple frontera y sus impactos.

Entre los principales, se encontraron que en la región de las tres fronteras “se ha experimentado un rápido crecimiento de sucesos climáticos. El crecimiento poblacional exponencial no fue acompañado por una adecuada planificación urbana y la suficiente inversión en infraestructura. Y los eventos meteorológicos extremos relacionados con el agua han causado los mayores impactos en la región”.

Por otro lado, desde los gobiernos locales las iniciativas de adaptación al cambio climático son aún muy incipientes. “Las ciudades poseen planes de contingencia, pero las medidas de prevención, preparación y recuperación son deficientes”, advirtieron.

“Es necesario mejorar las políticas públicas de uso de la tierra e invertir más en infraestructura para enfrentar las constantes inundaciones”, recomendaron a partir del estudio realizado.

“Los asentamientos irregulares en áreas de alto riesgo representan un serio desafío en las tres ciudades”, señalaron.

La cooperación ciudad-ciudad para responder ante impactos climáticos extremos existe, pero de manera  informal. “Los consejos de desarrollo locales representan un excelente mecanismo para la cooperación entre las ciudades. Junto con actores locales, se han identificado posibles mecanismos para reducir los riesgos a eventos climáticos extremos como lo son las inundaciones”, explicaron.

 

Reunión de sensibilización

Los días 2, 3 y 4 de octubre próximo, este consorcio de investigadores se reunirá en Puerto Iguazú, Ciudad del Este y Foz de Iguazú respectivamente para realizar talleres con la participación de los intendentes, los consejos de desarrollo, investigadores y empresarios, que son los tomadores de decisiones para crear desarrollo local.

“El objetivo de estos talleres es presentar el análisis de las soluciones propuestas que surgieron en el diagnóstico de la vulnerabilidad, y evaluar la viabilidad de las soluciones para seleccionar aquellas que generen más beneficios a los ciudadanos de la triple frontera”, indicaron desde Triangle City Cooperation.

El proyecto “Cooperación triangular urbana: construyendo el desarrollo resiliente al clima en la cuenca del Paraná” se viene realizando desde enero del presente año (imágenes de la primera reunión de creación del Comité Ejecutivo). El equipo está conformado por investigadores de Brasil, Argentina y Paraguay junto con la Universidad de Leeds (Inglaterra) y la Iniciativa para Ciudades Resilientes (CDKN, IRCD y FFLA). La coordinadora del Proyecto es Paola Hernández Montes de Oca  (Reino Unido), junto a Lucas López, por la Argentina.

Este proyecto cuenta con un comité directivo conformado por representantes del gobierno, academia, organizaciones civiles y empresarios de las tres ciudades, quienes en un marco de cooperación han participado en entrevistas y reuniones creando sinergia entre las tres ciudades con miras a mejorar la calidad de vida de todos.

 

Ciudades de fronteras

Alrededor del 40% de la población del planeta, y casi el 30% de América del Sur, vive en cuencas transfronterizas. Muchas de estas personas, además, viven en zonas urbanas dentro de esas cuencas. Sin embargo, los aspectos transfronterizos rara vez se abordan en los planes nacionales de adaptación al cambio climático. “Este es un asunto preocupante ya que, entre otras cuestiones, el rápido crecimiento urbano puede intensificar los efectos adversos del cambio climático en las cuencas hidrográficas. Estudios a nivel nacional indican que se necesita buena gobernanza, gestión y cooperación sólida para lograr la adaptación en cuencas transfronterizas. Sin embargo, existe una falta de comprensión de estos problemas transfronterizos a nivel de las ciudades”, advierten los responsables del consorcio internacional.

El desafío es de especial importancia para las ciudades pequeñas y medianas. Debido a su tamaño, crecimiento y nivel de desarrollo, estas ciudades pueden estar en muchos casos menos “equipadas” que los grandes centros urbanos para hacer frente a los impactos climáticos y pueden mostrar mayores vulnerabilidades (por ejemplo, falta de infraestructura y financiamiento). Sin embargo, debido a su etapa de desarrollo, también están en condiciones de evitar quedar atrapadas por decisiones negativas de infraestructura y tecnología mediante la realización de inversiones limpias y resistentes al clima.

“En el caso de las ciudades vecinas, las vulnerabilidades del cambio climático pueden ser compartidas entre ellas, lo que lo convierte a este tema en un desafío común. Mejorar la cooperación ciudad-ciudad en estos casos es de suma importancia, ya que los esfuerzos y los recursos pueden ser agrupados, proporcionando resultados más eficientes”, afirman desde la cooperación.

 

 

Por Patricia Escobar 

 



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