Caso Lucía: el único imputado va camino al sobreseimiento y no aparecen indicios sólidos que conduzcan al asesino

Caso Lucía: el único imputado va camino al sobreseimiento y no aparecen indicios sólidos que conduzcan al asesino

La causa por el asesinato de Lucía Maidana (23), la estudiante de Comunicación Social a la que violaron y golpearon en un inquilinato de la calle Estado de Israel de Posadas el 6 de abril de 2013, acumula días y días sin novedades. El único imputado que tiene la causa va camino al sobreseimiento y el ADN que se levantó en la escena del crimen no coincidió con ninguno de los que se tenga registro en las bases de datos de la Justicia.
En el Superior Tribunal de Justicia hay un recurso que busca el sobreseimiento definitivo de Nicolás Sotelo, en base a los elementos que obran en el expediente. El muchacho, que estuvo preso un mes por el hecho, se encuentra con falta de mérito.
El primer intento de que el sospechoso fuera desligado definitivamente de la causa, con el argumento de que para el caso de Sotelo debía aplicarse el viejo Código de Procedimientos Penales y no el reformado, que entró a regir en 2014, no tuvo éxito. Tanto la Cámara de Apelaciones como el Superior Tribunal de Justicia y hasta la Corte Suprema rechazaron las pretensiones de la defensa del imputado.
Ahora está en estudio un pedido basado en las pruebas de fondo recolectadas hasta el momento.
Lo único que liga a Sotelo con el caso es la acusación de que habría sido la persona que arrojó sobre el techo de un jardín de infantes cercano a la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNaM un juego de llaves que eran del departamento que alquilaba Lucía.
Para Alejandro Jabornicky, el testigo que aportó ese dato es poco creíble y las llaves, si bien eran del inquilinato, podrían haber sido plantadas allí para perjudicar a su cliente.
Las pericias telefónicas desligaron a Sotelo, porque no lo ubican en el barrio donde sucedió el asesinato al momento del crimen. Y el rastreo de la computadora de Lucía, robado del inquilinato, era técnicamente imposible de realizar.
Dos años después del inicio de la causa, la familia de la víctima pudo constituirse en querellante. La abogada Roxana Rivas, que asiste a los Maidana, reveló que constató que los investigadores, en varios tramos de la pesquisa, no trabajaron con profundidad las pistas que aportaron los conocidos y allegados de la chica, sobre todo su hermana, Felicitas.
Rivas admite la fragilidad de los indicios en contra de Sotelo y reconoce que va camino al sobreseimiento. Añade, además, que sólo una confesión del autor, la aparición de algún testigo clave o que se detecte el dueño del patrón genético levantado en el escenario del crimen haría que se sepa la verdad de lo que pasó la noche del 6 de abril de 2013 en el barrio Villa Urquiza.



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