La historia de amor de Ivan Rakitic, compañero de Lionel Messi, con la empleada de un bar

La historia de amor de Ivan Rakitic, compañero de Lionel Messi, con la empleada de un bar

El croata Ivan Rakitic contó detalles de cómo conquistó a su esposa y reveló un secreto que involucra al argentino.

Ivan Rakitic es uno de los motores del Barcelona. Juega y hace jugar. Como socio de Lionel Messi y compañía cumple su rol a la perfección. Pero el croata es tan bueno adentro del campo de juego como afuera. Lo demostró estos días escribiendo en un sitio donde publican los deportistas, sobre su historia de amor. Un relato imperdible que, como dice el propio mediocampista, bien podría ser “una historia para Hollywood”.

“Es una comedia romántica. Pero es de verdad. Empieza con un tío Croata entrando en un bar…”, comienza el croata de 29 años.

Y desde allí, la hermosa historia: “Fue el año 2011. Yo tenía 21 años. Llegué a España muy tarde – como a las 10 de la noche. Había estado jugando para Schalke en Alemania los 4 años pasados, y Sevilla estaba a punto de ficharme al día siguiente. Solo me quedaban hacer las pruebas médicas y firmar el contrato. Mi hermano mayor viajaba conmigo, y cuando llegamos al hotel cenamos con gente del club. Por alguna razón, estaba con nervios después de cenar, y sabía que no podría dormir. Entonces, le dije a mi hermano, ‘Tomamos una copa y después ya iremos a dormir’”.

“Estas palabras me cambiaron la vida”, cuenta.

Así fue que conoció al amor de su vida: “La mujer que esa noche trabajaba en la barra era… ¡Vaya, de otro mundo! Ésta es la parte de la película cuando todo va en cámara lenta, ¿sabes? Ella era tan hermosa. Me dije, Vale, Sevilla. Hala. Me gusta este sitio”.

Pero había un problema: “No podía decirle nada más que ‘hola’, porque no sabía nada de castellano. Hablaba alemán, inglés, italiano, francés y serbocroata, pero nada de español. Fue terrible”.

“Entonces, mi hermano y yo estábamos allí sentados, charlando, cuando alguien de otro club europeo importante llamó a mi hermano por teléfono. Dijeron que se habían enterado de que estábamos en Sevilla, y querían mandar un avión a recogernos para que yo fichara con ellos en vez de con el Sevilla”, revela. “En ese momento aún no había acuerdo oficial. Fue un paso grande para mí irme a España y asumir un gran riesgo. Nuevo país, nuevo idioma… No conocía a nadie allí. El club que quería mandar el avión para buscarme… digamos que me proponía un cambio más fácil para mí”.

Entonces tuvo que tomar una decisión. “Mi hermano me preguntó, ‘¿qué quieres hacer?’ y yo le dije, ‘pues, le he prometido al presidente del Sevilla que me iría allá, y mi palabra vale más que mi firma’. Y él dijo, ‘Bueno, se los diré.’. Después yo señalé hacia la barra y le dije, ‘¿Ves a nuestra camarera? Yo voy a jugar aquí para el Sevilla, y me voy a casar con esta mujer’. Mi hermano estaba riéndose. Me dijo, ‘Vale, como tu digas’. Pensaba que yo bromeaba”.

“Al día siguiente firmé el contrato con el Sevilla, y viví en ese hotel durante tres meses, mientras buscaba una casa. Cada mañana me acercaba al bar a tomar café o una Fanta para ver a la hermosa camarera. Solo sabía su nombre: Raquel. Ella no hablaba nada de inglés, y yo nada de español. Así que cada día… ‘Buenos días, Raquel. Un café y un Fanta naranja’”.

Esos encuentros cambiaron su vida para siempre: “No se como explicarlo. A veces, conoces a alguien y te sientes distinto. Cada vez que la veía… explotaba una bomba dentro de mí. Semana tras semana, empecé a aprender unas palabras españolas. Me costaba, usaba mucho mis manos para explicarle a Raquel lo que le quería decir”.

“Ella lo encontró divertido. Fue en plan: ‘Yo, Jane. Tu Tarzán’. Tomé grandes y ridículas cantidades de café. Probablemente le pedí salir conmigo unas 20 o 30 veces. Nunca me dijo ‘no’, pero siempre tenía alguna excusa como que tenía que trabajar y después a dormir. Después de 3 meses, me trasladé a mi casa, y me acuerdo que me sentía muy triste porque pensaba que tal vez esto había acabado. Pero no lo dejé. ¡Todavía conducía al hotel para tomar mi café de siempre!”, siguió.

“En ese momento, mi español estaba mejorando, y podíamos hablar un poco más. Yo me esforcé en mirar la televisión española y escuchar la radio española en todo momento. Creo que tengo suerte porque, por alguna razón, la gente de los Balcanes suelen tener un talento para aprender los idiomas. Un día, finalmente, Raquel me explicó por qué no saldría conmigo. Me dijo, ‘Eres un futbolista. Puedes moverte a cualquier país el año que viene. Lo siento, pero no’”.

Su cabeza intentó asimilar ese argumento: “Ya sabes, no soy el tío más grande del mundo. Así que pensaba: ‘Tal vez piensa que no soy muy bueno y el Sevilla me vende el próximo verano!’ Una gran parte de mi motivación fue encajar con el equipo y conseguir que esa chica cenara conmigo”.

 

“Literalmente, me tomó 7 meses. Llegué el 27 de enero. El 20 de agosto recibí un mensaje de texto, ‘Ella está aquí en el bar tomando algo con su hermana! No está trabajando!’. Llegados a este punto, casi todos del pueblo conocían mi historia, y alguien que estaba en el bar me mandó ese mensaje. Llamé a un amigo y fuimos directamente al hotel, y me senté justo al lado de Raquel. Le dije, ‘No estás trabajando. Al final tienes tiempo para cenar conmigo’. Ella estaba sorprendida. Dijo que no sabía, tal vez… Le dije, ‘No. No me voy. Sé que estás con tu hermana y todo, pero tenemos que empezar ya. Vámonos. Todos’. Y entonces, todos salimos juntos”, contó.

“Al día siguiente, nos encontramos para comer, y desde entonces hemos estado juntos. Seis años después, y ahora con dos hijas preciosas. Eso fue lo más difícil que he hecho en mi vida. Fue más duro que ganar la Liga de Campeones…y casi la misma duración”, reveló sobre su historia.

Luego llegó el tiempo de conocer a su familia. Y más tarde, el momento de dejar Sevilla e irse al Barcelona. “Cuando el Barça me quiso fichar en 2014, fue una experiencia interesante, porque la familia de mi mujer (hinchas del Sevilla) obviamente quería que me quedara. Pero también sabían que uno solo tiene una oportunidad para unirse con el club más grande del mundo. Así que al final, me apoyaron en cualquier decisión que tomara. Me hizo feliz salir ganando, mi vida cambió completamente. Mi suegro me dijo, ‘Vale, buena suerte, pero cuando juguéis contra el Sevilla… Pues, lo siento’.

“Es el sueño de cada chico jugar para el Barça. Yo recuerdo que cuando llegué para la presentación, entré al vestuario, tenían mis botines esperándome y se me puso la piel de gallina. Pensaba, estos botines no son solamente botines. Estos son mis botines del Barça. Como futbolista, claro que quieres ganar partidos y títulos. Pero ser parte de este club es algo distinto. Con todo respeto a los otros clubs grandes, pero con el Barça, creo que hay un sentimiento especial con la gente de la ciudad, y la del mundo”, aseguró.

 

Y allí aparece Leo y el fútbol de alto vuelo que casi todo el mundo admira: “Tengo la bendición de jugar con los mejores delanteros del mundo. Con Messi, por ejemplo, todo el mundo puede ver su genio en los partidos. Pero eso lo tienes que multiplicar por 20 o 50 por lo que hace durante los entrenamientos” Y agrega: “Es una cosa verlo por televisión, o jugar contra el Barça, pero otra cosa es experimentarlo en tu propia piel. Si no te gusta el fútbol del Barcelona, es que no te gusta el fútbol”.

Por último cuenta cómo vive el fútbol su hija más grande y un pedido especial que le hace a La Pulga. “Nuestra hija mayor ahora tiene 4 años, y empieza a entender la seriedad con la que la gente toma el fútbol en Barcelona. Intentamos predecir si ella estará tan obsesionada con el fútbol como yo, o si no le prestará atención, como su madre. Ahora está como a medias… Si estoy en casa mirando un partido por televisión, y alguien marca, ella se enfada mucho. Dice, ‘¡No! Tú debes de marcar el gol!’. No le importa si es Messi o Suárez. No. No es bastante. Tiene que ser papi el que marca. No puede asistir, tiene que marcar. Así que tengo que seguir esforzándome… Tendré que hablar con Leo sobre este tema…”, concluye. (Clarín)



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