Bolsas Kraft, ex Arminda: una fábrica recuperada con bases cooperativistas

Bolsas Kraft, ex Arminda: una fábrica recuperada con bases cooperativistas

A principios de 2015 los más de 50 empleados de la fábrica de bolsas, en ese entonces llamada La Arminda, de Puerto Rico, se encontraban con una realidad adversa. Por desmanejos en la conducción de la empresa la misma había entrado en quiebra y todo el personal iba a quedar sin trabajo.

Puerto Rico, cabecera del departamento Libertador General San Martín es conocida como la “Capital de la Industria” en la provincia de Misiones. Fueron fábricas como La Arminda, la Citrex y otros grandes emplazamientos industriales de tipo forestal los que le dieron el renombre a la pujante localidad del centro de la provincia.

La Arminda S.A. surgió a principios del año 1.993 de la mano de su propietario Antonio “Tony” Luft, como un emprendimiento en el rubro de la fabricación de bolsas de papel. Una gestión inteligente había logrado el crecimiento de la empresa a un ritmo frenético. En cuestión de años ya se posicionaba como la mayor fábrica de bolsas en toda la provincia y la región. Proveyendo de embases de papel a distintos productos como ser, almidón, harina, azúcar y cemento.

Pero el crecimiento de la empresa sufriría un abrupto luego de que “Tony” Luft falleciera y dejara al frente de la administración del establecimiento a uno de sus hijos. Fue allí cuando la empresa comenzó a bajar sus ingresos y los números en rojo comenzaron a figurar en los balances. Gabriel Berón, presidente de la cooperativa comentaba en dialogo con MisionesOnline “cuando don Luft falleció había dejado un stock remanente de papel que equivalía a 1millón de pesos, es importante tener papel de reserva porque su adquisición no es sencilla ni inmediata y es la principal materia prima sobre la cual trabajamos. Luego de que su hijo tomara la administración de empresa ese stock fue decreciendo hasta que comenzó a hacer falta, lo que derivó en el incumplimiento de pedidos y todas las complicaciones propias de una producción parada”

Dos años fueron en los que los trabajadores de La Arminda observaron el declive de la empresa, sufriendo la falta de pago y lo más importante: la imposibilidad de trabajar.” En febrero del 2015 el dueño, que había heredado la empresa de su padre y la había llevado al borde de la quiebra, toma la drástica decisión de quitarse la vida y nosotros quedamos en el aire.” Recuerda Berón.

Fueron tiempos de incertidumbre y desconcierto pues ninguno de esos 50 trabajadores sabía qué iba a ser de sus vidas de ahora en más, la empresa estaba acéfala y con severos problemas económicos.

Fue allí en donde comenzó una cruzada con bases en la organización de los propios compañeros de trabajo, quienes vendiendo bollos a fines de sustentarse y en permanente presencia en una de las avenidas principales de Puerto Rico, fueron logrando visibilizar su lucha. El proceso fue arduo y tedioso, noches entera en guardia ya que los mismos empleados de la fábrica debían velar por la integridad del establecimiento luego de que la disuelta gerencia intentara vender algunas de las máquinas que allí se encontraban. Meses en completo desconcierto y la agonía de no poder llevar el pan a la mesa.

Fue así que el asunto llegó a manos del Ministerio de Trabajo y al Ministerio de Industria, quienes tomaron cartas en el asunto, incluido, en ese entonces Gobernador de Misiones, Maurice Closs. Luego de dialogar con los empleados se planteó como opción principal la conformación de una cooperativa de trabajo que permita a los trabajadores volver a trabajar. Los ministros y el Gobernador dieron celeridad al asunto para que los trabajadores logren conformar una cooperativa en tiempo récord y de esa manera volver a poner en funcionamiento una icónica fábrica de la localidad.

Hoy hace más de un año que la Cooperativa de Trabajo Kraf “Ex Arminda” se encuentra funcionando con la administración cooperativa de sus 25 socios, quienes de 6 a 14hs trabajan para cumplir con los pedidos; ya que los clientes volvieron a confiar en el establecimiento y la cartera de compradores de bolsas de papel va en aumento. El norte hoy es: “que cada trabajador a fin de mes tenga lo que le corresponde y sea suficiente para vivir dignamente”, premisa fundamental en la acción cooperativa, el bienestar de los socios por encima de todo.



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