Seis días pasaron y no hay rastros de la avioneta que desapareció a poco de despegar de San Fernando a Formosa

Seis días ya pasaron desde que la avioneta Mitsubishi matrícula LV-MCV que viajaba de San Fernando a Formosa con tres personas a bordo perdió el contacto con la torre de control y desapareció a poco de haber despegado. Desde entonces la única novedad sobre el tema fue el hallazgo en las últimas horas de ayer de restos metálicos en una zona del Río de la Plata, que se investigaba si podían estar relacionados con la aeronave desaparecida, según publicó Perfil. Durante la jornada había continuado la intensa búsqueda por cielo, tierra y agua, tanto de las fuerzas federales como de amigos y allegados a los pilotos y el pasajero, todavía sin respuestas sobre lo ocurrido.

Hasta ayer, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) venía rastrillando la zona del Delta, en el norte de San Fernando, donde la avioneta había iniciado su trayecto y donde habría perdido el contacto. Sin embargo, la falta de resultados había signado los operativos y por eso se dispuso ampliar el radio de  búsqueda unas 90 millas hacia la zona del río Paraná hasta la ciudad homónima y hacia la zona del río Uruguay hasta Gualeguaychú.

 

“De la búsqueda participan por aire 24 aeronaves pertenecientes a la ANAC, Fuerza Aérea Argentina, Fuerza Aérea Uruguaya (en las márgenes del país vecino), Gendarmería Nacional, Prefectura Naval Argentina, Policía Federal Argentina. A las que se sumaron bajo la estricta coordinación del centro de búsqueda y salvamento de aeronaves civiles, una de ellas equipada con un sistema de rastreo láser”, explicó la ANAC en un comunicado. Además, por tierra el rastrillaje se realiza con patrullas de Gendarmería; mientras que por agua se utilizan embarcaciones de Prefectura.

 

Que se ampliara la búsqueda era uno de los reclamos de los amigos de los pilotos, que esta semana, además, se autoconvocaron y sumaron a buscarlos con sus propios aviones. “Todavía no hay ninguna novedad”, decía ayer Eduardo Génova, piloto experimentado y amigo de la familia de Matías Ronzano, uno de los pilotos. “Tenemos 15 aviones y dos helicópteros con los que ya rastrillamos muchas zonas, en la zona del Río de la Plata, Paraná, Rosario, Zárate, San Pedro, Gualeguay y Gualeguaychú. Ahora (por ayer) estamos sobrevolando la zona de San Nicolás, cerca de Rosario. Estamos siguiendo la trayectoria de línea de vuelo con las dos opciones que tenían”, explicaba ayer a PERFIL. “Nos concentramos desde la zona del Reconquista para abajo. Ahí hay un radar que debería haberla detectado”, señalaron las fuentes.

 

A bordo de la avioneta, de la empresa agropecuaria Aibal SA, viajaban dos pilotos, Ronzano y Facundo Vega, y un pasajero, Matías Aristi, hijo del dueño de la empresa. Se dirigían hacia Las Lomitas, Formosa, donde la empresa tendría campos.

Las hipótesis de la investigación

 

 

Urgente 24 publicó un informe donde remarcan que no hubo ningún pedido de emergencia: simplemente el avión desapareció del radar. Previamente, según la última conversación que mantuvo el piloto con la torre de control, las autoridades aéreas le indicaron a la tripulación que tenían que regresar a tierra para realizar una verificación de la aeronave ya que tenía problemas con el radar.

Mike Charly Víctor (así se llama la avioneta) siguen sin aparecen en pantalla. Les voy a tener que pedir que procedan a ‘vanar’ para posterior San Fernando”, le señaló la torre de control al piloto. Antes de que se corte la comunicación, el piloto llegó a contestar que estaban a 7,5 millas del aeropuerto. Y no hubo ninguna otra comunicación.

 

Aparte de los radares, los aviones cuentan con un transponder para facilitar su identificación en el control del tráfico aéreo, es decir, una especie de localizador. En el caso de la avioneta, éste se descompuso…o fue desconectado. Tampoco funcionó la baliza de emergencia que se activa en caso de una colisión. Ambos son elementos obligatorios en un vuelo.

 

La nave “debió haber regresado inmediatamente al aeropuerto de San Fernando cuando le informaron que no funcionaba el transpondedor” ya que “tiene prohibido volar si no pueden localizarlo desde la torre de control”, opinó José Indaco, piloto con más de 30 años de experiencia.

 

Y agregó: “estamos hablando de un avión que, pese a estar habilitado para volar, no funcionaba su transponder, no hizo un pedido de emergencia, dejó de comunicarse y, si se hubiera caído, tampoco funcionó la baliza que emite su ubicación desde el lugar del impacto. Hay dos opciones: o se fue del país o fallaron demasiados controles antes de que despegara”.

 

En estos detalles, entre otros, se basan las dos hipótesis más fuertes que maneja por estas horas el ministerio de Seguridad de la Nación, según pudo saber Urgente24: una de ellas es que la avioneta podría haber sido secuestrada; la otra es que los pilotos intencionalmente hayan querido ‘desaparecer’ de los radares por motivos vinculados con alguna actividad ilegal. En ambos casos, se cree que la aeronave podría estar en Uruguay.

 

La máquina “tiene un sistema de balizas que al tocar el agua se activa una señal en forma inmediata que es detectada por los radares, pero nada de eso sucedió. Es todo muy raro, pudo haber aterrizado en la zona del Delta en donde no hay señal y no llegan los radares”, dijo Claudio Carbone, experto en aeronáutica.

 

Indicó además que “la zona de los alrededores de San Fernando es muy complicada para las comunicaciones, hace unos años una avioneta que había partido desde allí rumbo a Carmelo, Uruguay, y que se estrelló, tampoco los pasajeros habían podido hacer contacto”.

“Lo raro es que a los cinco minutos del despegue se le pidió al piloto que cambiara la frecuencia pero jamás respondió”, destacó Carbone.

 

El campo de los Aristi hacia donde se dirigía la avioneta en Formosa queda a aproximadamente 60 kilómetros de la frontera con Paraguay. Y ello motivó también algunas sospechas sobre negociados narcos. Desde la municipalidad formoseña confirmaron que los Aristi, agrupados bajo la empresa agropecuaria familiar Aibal (Matías es su vicepresidente de acuerdo al Boletín Oficial), poseen un campo ganadero a 20 kilómetros al sur de la ciudad con su propio hangar y pista de aterrizaje. “El padre, que es el dueño, viene siempre. A Matías nunca se lo vio“, apunta una voz en el gobierno de Las Lomitas. Es que Matías no está en el negocio vitivinícola en el que sí se han involucrado de lleno sus hermanas Clarisa e Irene, que residen en Mendoza.

 

Resulta llamativo que desde el entorno familiar íntimo de los tripulantes no hayan realizado declaraciones a los medios, y sólo algún primo o amigos hayan hablado con la prensa. Esto podría abonar aún más las hipótesis oficiales: si fue secuestrada, podrían estar negociando y por eso el silencio; si hay alguna actividad ilegal en el medio, claramente no lo admitirían.

 

Estas son las hipótesis más fuertes que maneja el ministerio de Seguridad, pero no son las únicas. Lo cierto es que por ahora hay más incertidumbre que certezas. Pero el tiempo corre y las miradas empiezan a apuntar hacia Patricia Bullrich: ya hay unos cuantos que reclaman por mayor presencia de radares. De hecho, el tema de la radarización es algo que viene prometiendo el Gobierno nacional, pero por ahora no se ha profundizado.

 

 

Fuente: Extraído de Perfil y Urgente 24

 

PE



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