Los modelos en juego y el inicio de la campaña

Los modelos en juego y el inicio de la campaña

El grado de intervención de un estado en la economía de un país es uno de los factores que delata la ideología de un gobierno: una visión más cercana al liberalismo optará siempre por permitir que los mercados se desarrollen sin intromisiones, aunque muchas veces ello implique costos sociales; mientras que un abordaje de corte más heterodoxo no dudará en intervenir en las relaciones entre los actores económicos, aunque en muchos casos eso lleve a distorsiones que terminan generando altos costos para toda la sociedad.

En los últimos años se instalaron en la región gobiernos que imprimieron a la política un giro hacia el liberalismo cuyas consecuencias –buenas y malas- comienzan a verse con cada vez mayor nitidez.

Mientras que Brasil acaba de sancionar una reforma laboral de neto corte liberal, en Argentina el gobierno de Macri intenta llevar adelante un proceso de sinceramiento mediante el cual se propone darle más competitividad a la economía argentina. El desafío no es menor dadas las dificultades que presenta un contexto económico internacional que no logra despegar luego de las últimas crisis y las limitaciones propias, algunas históricas, otras heredadas del gobierno anterior y otras hijas de inconsistencias de la actual conducción.

Por sinceramiento –eufemismo preferido por el equipo económico de Macri- debe entenderse la liberación de la economía en un proceso gradual que dio origen a otro eufemismo, el gradualismo. Los cerebros que pergeñan la modernización que pretende impulsar el macrismo entienden que lo mejor que le puede pasar a un país es que los servicios y las mercaderías valgan lo que indica el mercado, aunque a un porcentaje de la población no le alcance el dinero para acceder a ellos, y creen que las empresas, productores o sectores completos que no estén en condiciones de competir, deben reestructurase o cerrar, aunque ello implique la pérdida de fuentes laborales.

El cierre de la planta de Pepsico en Buenos Aires, que motivó un violento desalojo por parte de las fuerzas del orden hace pocos días, es un ítem más de una creciente lista de empresas que dejaron de operar, a la que se sumaron este año la planta de zapatillas Puma en la Rioja, la emblemática frutera Moño Azul en Rio Negro, cuatro plantas de Sancor y las químicas Lanxess y Carboclor, entre otras.

La pasividad con la que el Gobierno nacional asiste al cierre de fábricas –sin intentar rescates o algún tipo de ayuda extraordinaria- y convalida incrementos tarifarios o de precios regulados en tiempos de recesión, le mereció acusaciones de insensibilidad social o de lisa y llana malicie. Sin embargo los analistas que conocen a fondo el pensamiento de los ideólogos del macrismo descreen de las interpretaciones maniqueas y advierten que sus economistas no actúan movidos por las fuerzas del mal, sino porque están convencidos que la liberación de las fuerzas de la economía es el único camino posible para un desarrollo sustentable.

Están seguros de que no debería usarse dinero de los contribuyentes para disimular ineficiencia en las empresas, problemas de competitividad de cualquier tipo o incapacidad de los habitantes para acceder a bienes o servicios determinados. Más importante aún, entienden que intervenciones en la economía como subsidios o barreras arancelarias, provocan distorsiones que a la larga terminan generando más daño que el que vinieron a reparar.

Argumentan que los efectos negativos que produjo a la economía argentina el grado de apertura económica que introdujo el actual gobierno –al que los economistas de raíz liberal critican por tibio o excesivamente gradualista- no harían más que poner en evidencia las profundas distorsiones heredadas del Gobierno de Cristina, entre las que mencionan: consumo recalentado a fuerza de emisión monetaria desmedida, sectores enteros solventados por subsidios estatales, empresas ineficientes protegidas por barreras arancelarias, costos laborales muy altos, elevada presión fiscal, injerencia de los sindicatos y cepo cambiario.

En la cabeza de los economistas macristas, las distorsiones introducidas por el intervencionismo económico kirchnerista representan la enfermedad que llevarán al paciente –en este caso nada menos que el país- a una muerte segura, la apertura de la economía es el único remedio posible -que por motivos más políticos que económicos, se aplica en dosis graduales- y los despidos, baja del consumo y cierre de empresas, son los efectos colaterales inevitables del tratamiento que llevará a la cura para bien de todos.

Están convencidos que por ese camino la economía argentina podrá desarrollarse de manera más sólida, integrada al mundo, generando valor y empleo de manera genuina y sin necesidad de continuos parches para evitar descalabros.

Pero así como la receta intervencionista trae asociado el riesgo de las distorsiones y la pérdida de competitividad, la receta liberal conlleva el peligro de caer en el círculo vicioso del ajuste recesivo.

La clave para el éxito del giro liberal, radica en que el ahorro que consiga el estado gracias al ajuste del gasto –a través de quita de subsidios, por ejemplo – sumado a recursos que puedan ingresar por vía de endeudamiento externo, se vuelquen a políticas concretas que favorezcan la recuperación de la competitividad del sector privado y con ello se recuperen más temprano que tarde, las fuentes de trabajo perdidas y la capacidad de consumo de los habitantes. Así crecerían la economía y la recaudación y se reduciría progresivamente la necesidad de tomar deuda. En definitiva, un círculo virtuoso que llevaría al país a un crecimiento sostenido.

El problema es que cuanto más se tarde en iniciar ese proceso de recuperación de la competitividad, mayor será el riesgo de terminar en un colapso como el de 2001. Ello ocurriría si el Gobierno no consiguiera romper el círculo que inicia con la baja en el consumo que provoca el ajuste, lo que a su vez genera pérdida de empleo por la caída en la actividad, que vuelve a alimentar la retracción en el consumo y con ello de la recaudación, lo que obliga al estado a tomar deuda para financiarse, lo que genera obligaciones de pago que exigen más ajuste del gasto, que es justamente donde el ciclo vuelve a iniciar.

Desde el Gobierno nacional aseguran que los últimos datos estadísticos sugieren que el país estaría superando los trastornos que generó en la economía el cambio de modelo y estaría iniciando un ciclo de crecimiento. Destacan que la inflación se está estabilizando por debajo del 1,5 mensual y que el empleo se comenzó a recuperar.

Desde la oposición advierten empero, que el Gobierno consigue mantener a raya la inflación al precio de una política monetaria restrictiva que ahorca cualquier atisbo de recuperación del consumo y apuntan que si se lo analiza desestacionalizado, el repunte del empleo es leve y se explica totalmente por el crecimiento del sector público.

Además alertan por el crecimiento del endeudamiento y la instalación de condiciones que favorecen la especulación financiera por sobre las inversiones en la economía real.

Más allá de los diagnósticos que puedan elaborar los analistas, las encuestas de opinión ratifican que pese a los nubarrones que muestre la actualidad económica, el Gobierno de Macri sigue generando expectativas de mejoría en buena parte de la sociedad, mientras que desde la oposición confían en que el costo social de las políticas económicas de Macri terminarán conspirando contra los candidatos de Cambiemos en las urnas.

Peña y un discurso consistente con el modelo

En su paso por Posadas, el Jefe de Gabinete de Macri, Marcos Peña, se ocupó de dejar en claro a los misioneros, tal como lo había hecho semanas antes del titular de Hacienda Nicolás Dujovne, que el Gobierno nacional no es afín al proteccionismo económico en cualquiera de sus formas, con lo cual desalentó la batería de reclamos anti asimetrías que impulsan el sector privado y el Gobierno de Misiones y las esperanzas de yerbateros o madereros de obtener alguna medida puntual de la Nación que los ayude a sobrellevar la crisis que atraviesan.

En un claro ejemplo de lo que un exgobernador misionero calificó como “la ley de la mandarina”, Peña respondió a los pedidos misioneros de un régimen fiscal diferencial para la frontera: “las asimetrías son una cuestión variable que a veces juega a favor y a veces en contra”, razonó, casi parafraseando a Dujovne que había calificado a las asimetrías como “cuestiones coyunturales”.

El funcionario, tal vez el principal explicador político del macrismo, puntualizó que las diferencias de precios respecto a Paraguay y Brasil responden a una supuesta falta de competitividad de las empresas argentinas antes que a un atraso cambiario. Aunque sutil, la diferencia no es menor, dado que los planteos de los misioneros se apoyan en la premisa de que las asimetrías se explicarían por la política cambiaria que viene llevando adelante la Nación y que al tratarse de un perjuicio provocado por una política de la Nación, correspondería a esta esfera de Gobierno instrumentar los paliativos pertinentes.

Al atribuir las asimetrías a un problema de fondo y multicausal como la “falta de competitividad” en vez de explicarlas como efecto de un tipo de cambio atrasado, Peña intenta desligar a la Nación de las responsabilidades por las asimetrías y con ello, de la obligación de dar respuesta a los reclamos que genera ese problema.

Durante la conferencia de prensa que brindó el viernes, el Jefe de Gabinete volvió a tocar otro tema que provoca discrepancias en las provincias: la reforma fiscal. Aseguró que antes de fin de año la administración nacional tendría terminado un proyecto e invitó a las provincias y a los municipios a “pensar en reformas para bajar la carga tributaria”, posibilidad que genera resistencia en casi todos los gobernadores dado el contexto de escasez de recursos.

Ese tema provocó un duro cruce entre Macri y el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti. Durante una conferencia que brindaron ambos en la capital mediterránea, el presidente le pidió al gobernador que bajara las alícuotas de Ingresos Brutos para alentar la inversión, lo que provocó que el peronista interrumpiera el discurso del mandatario nacional: “cuando la Nación nos devuelva lo que nos corresponde desde hace más de 30 años”, disparó picante, en alusión a los fondos coparticipables que la Nación retiene para financiar jubilaciones.

Lanzamientos con eje en la crisis

Las críticas respecto al rumbo de la economía fueron el punto en común de los actos de las tres principales fuerzas políticas que disputarán contra el Frente Cambiemos en la provincia de Buenos Aires, tal vez el bastión más importante para el partido de Macri.

En el súper viernes opositor, Cristina fue la primera en lanzarse al ruedo, lo hizo en un teatro de Mar del Plata, con un discurso en línea con su nuevo estilo de campaña, más tranquilo, con intervenciones más breves y sin consignas partidarias. La presentación de historias de vida contadas por sus propios protagonistas, elemento que supo imponer el equipo de campaña de Cambiemos, fue el eje principal del acto.

Compartieron escena con Cristina una obrera textil y delegada gremial, un peón de taxi, un distribuidor de café, un fabricante de camperas y una médica jujeña. Todos brindaron a través de sus relatos, ejemplos de las consecuencias sociales negativas del rumbo económico que impone el macrismo.

En una apuesta por la polarización y apelando directamente al voto castigo contra Macri, la ex presidenta consideró que el voto a la lista que encabeza, sería el que más molestaría al presidente.

Massa tomó la posta unos minutos más tarde. Lo hizo con un acto en Tigre, donde se mostró junto a los precandidatos del espacio 1País. En su discurso volvió a apostar por la avenida del medio y repartió críticas tanto para Macri, al que acusó de gobernar para los ricos, cuanto para Cristina, a cuya gestión calificó como gobierno de ladrones.

Al igual que Cristina, concentró en el área de la economía las críticas al actual gobierno. Como en sus discursos anteriores volvió a pedir la baja de los impuestos y criticó la elección del gobierno en favor de la bicicleta financiera.

Minutos después de las 20 apareció en escena Florencio Randazzo, que encabezó su acto de lanzamiento en el Complejo República de Venezuela de Bolívar. Acusó a Macri de no haber tomado una sola decisión política a favor de la gente. “No existe política económica si la gente no está adentro, por eso le pedimos al Presidente que urgente cambie la política económica porque está destruyendo la Argentina”, señaló.

Curiosamente, el ex ministro de Transporte, también disparó críticas contra el gobierno de Cristina, del que formó parte hasta el último día, cuando llamó a no “resignarse con la idea del roban pero hacen”.

Un día después fue el turno de Cambiemos, que eligió iniciar su campaña con uno de los tradicionales timbreos. El propio presidente Macri acompañó a la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, a una recorrida por Haedo, distrito donde ella reside y gobierna su ex marido, Ramiro Tagliaferro.

Propiedad, con título

Durante la semana que pasó, el Gobierno provincial avanzó en el Programa “Mi Título” con el que se propone dar soluciones de titularización en toda la provincia. En un acto encabezado por el Gobernador Hugo Passalacqua, realizado en Campo Grande, se entregaron títulos a 64 familias. “Hay gente que esperó muchos años, la  importancia de saber que el suelo que estás pisando, nadie te lo va a quitar, de ahora en más será tuyo y de tu familia. Esto les da seguridad, certeza, un valor económico. Hoy estamos contentos todos los misioneros porque somos una gran familia”, manifestó el gobernador y recalcó que “si hay un misionero que tiene su título, que lo hace titular y no suplente de un terreno, todos los misioneros están contentos”.

Asimismo aseguró que “a la gente que aún espera les digo que estamos en el camino de que absolutamente todos obtengan su título de propiedad”.

Campaña tranquila

En Misiones, la campaña de cara a las PASO transcurre sin sobresaltos y sin concitar demasiado interés entre los votantes, muchos de los cuales no terminan de entender qué sentido tienen las primarias, teniendo en cuenta que ninguna de las fuerzas políticas las va a utilizar para disputar una interna sino que todos siguen el camino del consenso, marca registrada de la Renovación.

El principal argumento de campaña para la fuerza de gobierno provincial, radica en la gestión del gobernador Hugo Passalacqua, su vice Oscar Herrera Ahuad y su gabinete de ministros. Según números que maneja la renovación, la imagen del gobierno es mayoritariamente positiva en toda la provincia y se apoyarán en ese elemento para construir su campaña.

Conforme se van conociendo más nombres que integrarían las listas del Frente Renovador, queda en claro el divorcio definitivo de esa fuerza con el kirchnerismo, facción a la que tampoco adhiere el PJ que acompaña a la renovación.

Pero el alejamiento del kirchnerismo no implica cercanía con el macrismo sino la afirmación de un proyecto propio. Así lo dejó en claro el exgobernador y candidato a senador Maurice Closs, quien en varios actos se ocupó de marcar diferencias profundas con el Gobierno nacional respecto a la manera de concebir la política, la economía y el rol del estado.

“La diferencia la hacemos desde la gestión de Gobierno. Hace tres meses la Nación eliminó la secretaría de Agricultura Familiar, en otra clara muestra de una visión ideológica y ahora crearon la secretaría de la bicicleta. Nosotros elevamos el área de Agricultura Familiar a ministerio, esas son las visiones centralistas que muestran que somos distintos”, advirtió.

Más candidatos para la carrera electoral

Marcos Peña fue la estrella de una cena de recaudación de fondos para la campaña de Cambiemos que se realizó en el Complejo La Aventura, en Posadas y de la que participaron más de 500 personas, la mayoría empresarios y profesionales.

Durante su alocución, el funcionario anunció que la lista de candidatos a diputados provinciales de Cambiemos en Misiones estará encabezada por el concejal radical posadeño Ariel “Pepe” Pianesi, secundado por el delegado del ministerio de Desarrollo Social de la Nación, Miguel Ángel “Tati” López Vedoya, quienes compartirán boleta con las listas de senadores, encabezada por el titular de la EBY, Humberto Schiavoni, y la de diputados nacionales, cuyo primer lugar ocupará Luis Pastori, quien apunta a mantener su banca.

La lista encabezada por Pianesi y López Vedoya, inserta en una boleta pensada para seducir al votante posadeño, pero que corre con la desventaja de no tener a referentes del interior en los lugares de privilegio, deberá disputarse las bancas de la Legislatura misionera con las listas de la Renovación, encabezada por el subsecretario de Atención Primaria de la Provincia, Martín Cesino y del Frente Avancemos, que tiene en los primeros dos lugares a Hugo Escalada, de Vanguardia Radical y a Claudio Wipplinger, de Trabajo y Progreso.

 

 



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