Las condiciones climáticas y los altos costos agravaron la crisis de la industria forestal en el primer semestre del año

Daniel Duran, propietario de la empresa de servicios forestales Selva SRL (plantación, cosecha forestal y venta de rollizos) e integrante de la Asociación Maderera de Aserraderos y Afines del Alto Paraná (Amayadap), realizó un balance de la actividad productiva en lo que va del primer semestre de 2017.

 

En una entrevista con ArgentinaForestal.com indicó en primer lugar: “Como llovió bastante en estos meses, hemos vendido todo los rollos que hemos producido. El problema es que los costos siguen subiendo y no podemos actualizar los precios de venta de nuestra materia prima”, señaló el empresario forestal. Pero por otro lado, Duran explicó que “las lluvias dificultaron muchísimo este último tiempo los trabajos, lo que obligó a que cambiemos, en el caso de mi empresa, los frentes de cosecha forestal para ir a zonas más cercanas al asfalto. Los caminos vecinales y rutas provinciales tienen una preocupante falta de mantenimiento en general desde hace años y lógicamente con eventos climáticos de las características de las últimas semanas, todo se agrava”, indicó.

 

De esta manera, el empresario se refirió a la actualidad crítica que enfrenta la actividad foresto-industrial en la provincia con varios factores externos e internos que se suman a un complejo escenario productivo. En el caso de la empresa de servicios forestales Selva, en este primer semestre del año admitió que debió despedir trabajadores ante la reducción de la actividad. “Pero esto es algo que venimos haciendo desde hace varios años, ya que las dificultades en el mercado iniciaron con el cepo cambiario y la inflación, desde el 2006”, recalcó el empresario.

 

A la espera de medidas competitivas

 

Frente al contexto económico recesivo, caídas de las ventas, inflación y costos de logística que presentan un índice de excesivo incremento, desde las cámaras empresarias madereras realizaron varias gestiones institucionales con autoridades públicas del ámbito nacional y provincial durante lo que va del año, incluso elevaron sus reclamos ante las comisiones legislativas en el Congreso Nacional para que se tomen medidas que permitan promover el uso de la madera en la construcción para reactivar la industria y apostar a su desarrollo futuro.

 

Sin embargo, aún no llegaron los resultados esperados al sector privado. Al respecto de las gestiones iniciadas, Duran aseveró que los resultados obtenidos hasta el momento “realmente fueron muy pocos creo. Diría que a la Nación no le importa mucho nuestra actividad y parecería que a la Provincia tampoco. A nivel nacional es difícil concretar alguna acción sino llevamos un firme acompañamiento del ejecutivo provincial”, opinó.

 

El impacto de las importaciones

 

La semana pasada trascendió una denuncia de la entidad maderera del Alto Paraná ante Comercio Interior de la Nación ante la detección de una maniobra que consideran de competencia desleal. “Ingresaba de contrabando la madera terciada que se disimulaba como otro producto importado. Esto hay que detenerlo, sigue entrando en grandes cantidades, y es una situación que destruye la industria local, genera desempleo y cierre de aserraderos”, explicaron directivos de la Amayadap a medios de prensa de la provincia.

 

Desde la cámara presentaron las denuncias correspondientes ante el Ministerio de Comercio Interior de la Nación, a la Federación Argentina de la Industria de la Madera (FAIMA) y también solicitaron al empresario vinculado con la operación su alejamiento de la asociación.

 

“Las denuncias se efectuaron en los ámbitos que corresponder y creo han dado resultados, por lo que desde la cámara se estará observando atentamente como sigue la evolución de la actividad de los compensados, que es un tema que nos preocupa mucho ya que tenemos varios socios en esa actividad”, expresó Duran.

 

Finalmente, para enfrentar el próximo semestre del año los empresarios forestales se mantienen expectantes ante alguna medida competitiva que permita retomar la actividad con mejores márgenes de rentabilidad. “Por ejemplo, estamos bregando ante las autoridades nacionales que bajen los aranceles de importación de las máquinas forestales que no se fabrican en nuestro país. Esta es una medida necesaria, si queremos ser competitivos tenemos que actualizarnos tecnológicamente. Estas máquinas pagan en los países vecinos el 2% para importarlas, mientras que en la Argentina pagamos desde un 14% hasta un 35%. ¿Cómo podemos competir ante esta disparidad? Estas gestiones las venimos realizando desde el año pasado y hasta ahora nada sucedió a pesar de las reiteradas promesas de que bajarían los aranceles”, concluyó.

 

 

Por Patricia Escobar 



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