Hipotiroidismo: ¿cómo debe ser la alimentación?

Hipotiroidismo: ¿cómo debe ser la alimentación?

El hipotiroidismo es el cuadro clínico que se produce por una reducción de la actividad de la glándula tiroides. Las hormonas tiroideas (T4 y T3), cuya síntesis está regulada por otra hormona, la TSH secretada en la hipófisis (glándula principal del cuerpo que regula las funciones de todas las demás), tienen como misión fundamental regular las reacciones metabólicas del organismo.

Las hormonas tiroideas son fundamentales para que se lleven a cabo la mayoría de funciones del organismo. En consecuencia, el hipotiroidismo se caracteriza por una disminución global de la actividad orgánica que afecta a funciones metabólicas, neuronales, cardiocirculatorias, digestivas, ginecológicas, de la piel, etc.

Esta patología, que es más prevalente en mujeres, tiene tratamiento farmacológico, mediante la indicación de un especialista endocrinólogo, pero también, la alimentación es importante en estos pacientes ya que el trastorno afecta al metabolismo, por lo cual debemos tener en cuenta varios aspectos de la nutrición.

El aporte adecuado de yodo es fundamental para evitar la disfunción de la tiroides y también para regular su función. En Argentina, por ley, tenemos la sal de mesa yodada. Esta estrategia poblacional se implementó en el año 1967, por los casos de bocio endémico que se registraban. Por lo tanto, tenemos un aporte de yodo diario, pero, no obstante, debemos tener precaución con el consumo de sal, por lo cual muchas veces ante la restricción de la misma por otras patologías,se reduce la cantidad de yodo que podemos consumir a diario. También podemos incorporar yodo a través del consumo de pescados de mar y mariscos.

Debido a los síntomas y alteraciones que provoca el hipotiroidismo se recomienda:

  • Aumentar el consumo de frutas, verduras y cereales integrales para aumentar el consumo de fibras, debido a la constipación, que es muy común en esta patología. Por lo general, se recomienda consumirlas después de 2 horas de la medicación, para evitar que interfieran en su absorción y función.
  • Aumentar el consumo de agua, ya que se requiere de una buena hidratación para favorecer la función intestinal y la salud de la piel, principalmente.
  • Incorporar ácidos grasos omega 3, las llamadas “grasas buenas”, mediante el consumo de pescados, aceite de oliva, semillas y frutos secos, debido a que se alteran los valores de colesterol y triglicéridos en sangre, y estos alimentos favorecen su reducción.
  • Controlar el aporte de calorías, disminuyendo los azúcares y grasas saturadas (manteca, crema de leche, embutidos, quesos duros, carnes grasas, frituras), prefiriendo mayor consumo de verduras, frutas, carnes magras, lácteos descremados, cereales integrales, legumbres, etc.), controlando las porciones, para evitar o tratar el sobrepeso u obesidad.
  • Realizar al menos 5 comidas diarias para estimular el metabolismo que se encuentra disminuido, como así también, realizar actividad física al menos 30 minutos por día.

Cabe aclarar que dichas recomendaciones son generales, pues cada persona es diferente y debe consultar a un profesional habilitado para llevar adelante un tratamiento integral, adecuado a sus necesidades individuales.

Por la licenciada Romina Krauss – M.P. N° 147

 

 



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