Más de lo mismo

 

Asistimos nuevamente al artilugio de modificar una ley para combatir los delitos. Da la sensación de que estamos ante una sociedad esquizofrenica, y lo digo así porque se cree que modificando un pedazo de papel, los problemas se solucionan. Nada más alejado de la realidad, y es no querer ver que el problema, no radica en la ley, sino en el método utilizado para recuperar a los que se encuentran detenidos.

 

El tema es sencillo, si se encarcela a una persona por cinco o diez o veinte años, y durante ese tiempo no se lo trata, es mas se lo destrata, de nada sirve que solo pasen depositados en la cárcel ya que al salir no habrán sido readaptados para convivir en sociedad. Esos políticos que hablan mucho tal vez nunca han ido a un penal, y opinan sin la menor seriedad que requiere el tema. Es falso el abordar este tema entre garantistas o no garantistas, eso es simplificar la problemática, ya que ser garantista implica cumplir con la Constitución, y creo que nadie en su sano juicio permita que no se cumpla con ella. Por tal motivo, considerar que un condenado no tenga oportunidad de tener salidas o libertad condicional es ir en contra de la  Constitución y los Tratados Internacionales que la Argentina firmo, y se comprometió a cumplir.

 

No debemos ser hipócrita a la hora de  afrontar el problema de fondo, y decir las cosas como son, aunque sean políticamente incorrectas,  y no querer hacer Populismo Jurídico. El SENTIDO COMUN, que muchas veces no se utiliza, hacen que tengamos un sistema penal emparchado, ya que cuando un hecho es resonante públicamente, salen los voceros de los cambios legislativos, por el solo hecho de tener un minuto de fama. Se dejan llevar por opiniones de artistas, gente común, que no están capacitados para pedir ciertas reformas, porque sencillamente no conocen el fondo del problema, y porque muchas veces son víctimas de algún delito y por tal motivo no pueden opinar objetivamente ni técnicamente.

 

Aquí hace falta decisión política para cambiar en serio el flagelo de la inseguridad, y no oportunismo electoral, porque ello lleva inexorablemente a tener un código penal y procesal penal con grandes contradicciones. Sin entrar a echar culpas, es necesario aclarar, que el Poder Judicial por ejemplo los Federal de buenos aires, durmieron una siesta importante durante varios años. Ahora se despiertan y encuentran una maraña de corrupción, que estaba y no la veían. Cualquier ciudadano responsable debería preguntarse qué paso es ese tiempo, porque nada se hizo, y ahora se destaparon los ojos y ven todo lo ocurrido. La respuesta es sencilla, no lo hacían porque no tenían los pantalones bien puestos para afrontar al poder de turno, y porque sabían que si hacían alguna investigación los mandaban al Consejo de la Magistratura para echarlos. Y antes estaban las mismas leyes que hoy aplican, o sea el problema no es la ley, es el operador del sistema el cómplice de los delitos supuestamente cometidos.

 

Además, que raro que a cualquier ladrón de gallina le cabe todo el peso de la ley, y sus derechos muchas veces son vulnerados, pero al delincuente de guante blanco le tarda mucho en llegar el supuesto peso de la ley, o en el peor de los casos nunca le llega. En realidad es una cuestión sociológica, cuando se está en el poder, la ley no llega y cuando se pierde el poder actúa como los  buitres sobre su presa, eso no es un Estado de Derecho, eso es una farsa, que la gente no debe comprar.

 

¿Verdaderamente podemos creer que cambiando una ley solucionamos el problema? NO, eso es una mentira, para cambiar debemos ir a fondo con el modelo de cárceles que tenemos y modificar su accionar con los internos, y tratar que durante el encierro realmente se cumpla con lo dicta nuestra Carta Magna, y eso es una decisión política y no un mero cambio de leyes. Y cuando el operador judicial actué de igual forma para el ladrón de gallina como al de guante blanco. Para que la gente sepa, las cárceles están llenas de lo que se denomina delito torpe,  el delincuente de poca monta, pero de los sofisticados  delitos no hay casi ninguna persona presa, y es ahí donde radica también el problema.

 

Para ello debemos tratar de mejorar el sistema penitenciario, y fortalecer el Patronato de Liberados, para que cuando recuperen su libertad puedan ser integrados a la sociedad realmente. El encierro por el encierro mismo no conduce a nada, es mas lo convierte al reo en una bomba de tiempo, y con ello el peligro sigue latente.

 

 



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