Daniel Maradei: El escenario global exigirá a cualquier proyecto celulósico papelero que pretenda instalarse en el país una escala eficiente y competitiva

 

Para el consultor forestal Daniel Maradei, director de Pike, Maradei y Asociados, la producción de tableros compensados y bioenergía tienen mejores perspectivas de negocios a nivel global que la inversión en nuevas fábricas de celulosa y papel en la región del NEA. El gobierno nacional, y fundamentalmente el gobierno de Corrientes, en forma articulada con algunas entidades del sector privado, se encuentran realizando reuniones estratégicas, seminarios y diversas acciones de promoción para concretar inversiones forestales en la zona del NE de la provincia.

 

El proyecto factible de concretarse, según el resultado de un estudio solicitado a la consultora finlandesa Pöyry Management Consulting Ltd -líder mundial en ingeniería y consultoría estratégica en la industria de celulosa y papel- es una fábrica de celulosa y papeles marrones de una capacidad de producción de pequeña escala -500 mil toneladas año de abastecimiento de madera de pino- que impulsan desde la firma de capitales nacionales Agroforestal Oberá y para la cual se encuentran buscando financiamiento internacional y socios estratégicos para llevar adelante el proyecto.

 

Se trataría de la construcción de una fábrica integrada de celulosa kraft sin blanquear de fibra larga y papel kraftliner. El diseño de la fábrica propuesta por la consultora internacional esta prevista con las nuevas tecnologías disponibles, altamente eficiente en lo referente a producción y consumo de insumos, muy competitiva en términos comerciales (tanto a nivel nacional e internacional) y preparada para alcanzar una capacidad de producción de 300.000 toneladas de celulosa convertidas a papel y 200.000 toneladas de celulosa de mercado. La  inversión rondaría entre los 650 a 800 millones de dólares, en función del diseño final y detalles, una vez que se defina la concreción del proyecto, localización y puesta en marcha.

 

¿Pero qué tan factible sería concretar la instalación de una planta de celulosa y papeles marrones de baja escala en el país? ¿Sería competitiva, ante el contexto global de puesta en marcha de nuevas fábricas de celulosa y papel que están avanzadas en países como Brasil, Indonesia, China, Europa con capacidades de producción que superan el millón de toneladas?. En la entrevista con ArgentinaForestal.com el consultor forestal analizó estos interrogantes.

 

“En lo personal y como profesional del sector, rezo para que este proyecto que promueve en Corrientes se concrete. O cualquier otro similar, porque lo necesitamos. La Argentina tiene una tremenda necesidad de producción de papeles marrones, y la disponibilidad de materia prima de fibra larga que tiene Corrientes es exagerada. Entonces, es un sitio ideal para establecer un proyecto importante de celulosa, y ojala de celulosa y papel. Venga por donde venga, y del tamaño que sea, sería importante para la provincia de Corrientes que se instale algo”, expresó Maradei.

 

En esta línea, analizó que “el mercado de papel para la Argentina no tendría problemas porque somos deficitarios, importamos cerca de mil millones de dólares o más en la actualidad. Ahora, desde el punto de vista de la pasta de celulosa, el escenario es más complejo. La situación global para los próximos años marca que existirá una sobreoferta en el mercado. Hay una gran producción mundial y una cantidad de proyectos anunciados de nuevas fábricas que ingresarán al mercado con una producción de gran escala, estamos hablando de más de 10 millones de toneladas en total. Si bien algunos tienen fecha concreta de puesta en marcha, otros han sido postergados, pero todos están con estudios avanzados de desarrollo”, advirtió el profesional.

 

Explicó que ninguna de las plantas de celulosa anunciadas en países como Brasil, China, Indonesia o Europa baja de una capacidad de producción anual de millón de toneladas. “Hay incluso fábricas anunciadas de hasta de dos millones de toneladas por unidad de producción. Con lo cual, son proyectos que cuando entran al mercado producen un gran impacto en los stocks, y esto presiona a la baja los precios también. Es ahí donde, en lo personal, considero que cualquier fábrica celulósica papelera que quiera montarse en la Argentina deberá ser con una escala eficiente y competitiva para poder sostenerse en el mercado internacional”, consideró el consultor.

Tableros y generación de energía, lo más competitivo

 

Desde una visión global, el especialista consideró que las oportunidades de negocios forestales para la región estará en atraer inversiones de fábricas de tableros y generación de energía a partir del aprovechamiento de la biomasa forestal. “Las fabricas de tableros que tenemos en el país, fundamentalmente tableros compensados, tienen una escala muy por debajo de lo recomendable. Es en este segmento donde hay una oportunidad importante de incrementar la capacidad de producción de tableros compensados. Seguimos importando este producto en el país. Es una industria importante para desarrollar en la Argentina”, recalcó Maradei.

 

El otro tema que se presenta con expectativas de desarrollo es la generación de energía: “hoy está muy bien vista a nivel mundial, tanto del uso de la biomasa para generación de energía como también la producción de energía solida de carbón sobre bases de materia prima renovables. La Argentina en la actualidad es un gran exportador de carbón, pero basado en un 100% en bosques nativos. Y los mercados europeos no están dispuestos a seguir consumiendo materia prima que provenga de bosques nativos. Este es un cambio que habrá que atender. Incluso, aunque provengan de planes de manejo, cada vez más se cierra el círculo para este mercado, es una práctica de consumo que no tiene futuro, porque hay mayor conciencia y en el mercado no están dispuestos a seguir consumiendo los bosques nativos. Por lo tanto, también este escenario es otra excelente oportunidad para los bosques implantados, ya que desde el punto de vista de la rentabilidad del negocio forestal, el aprovechamiento de la materia prima para la generación de energía termina por cerrar el ciclo”, indicó.

 

Sin embargo, con la legislación de Energías Renovables y los Programas Nacionales vigentes, aún al empresario foresto-industrial Pyme se le hace difícil avanzar en esta inversión. En el caso de Misiones, los últimos proyectos de bioenergía que se concretaron como en el Aserradero Don Guillermo (Eldorado) al igual que en Pindo SA (Pto Esperanza), su puesta en marcha les llevó casi 10 años, con un importante esfuerzo privado.

 

Al respecto, Maradei remarcó que “el escenario a futuro cambió con la legislación vigente y algunas políticas que se están impulsando, y para mejor. No estaban todos los mecanismos y las legislaciones requeridas. Hoy esto ya está vigente, hay un marco legal y de promoción diferente, hay apoyo e interés del Estado nacional para desarrollar este tipo de energía, sumado a los compromisos internacionales asumidos por la Argentina para incrementar el uso de las energías renovables dentro de la matriz energética nacional, por lo tanto, hay una oportunidad muy concreta de que nuevos proyectos se concreten”, concluyó el consultor.

 

 

Por Patricia Escobar 

 



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