Brasil: La biodiversidad de la selva paranaense está amenazada frente a la mortandad de monos causada por la epidemia de fiebre amarilla

El rastro de la destrucción causada por el virus de la fiebre amarilla no sólo llegó a las personas, sino que millares de monos murieron durante el brote registrado en el Estado de Espíritu Santo, en Brasil.

De acuerdo con el investigador Sergio Lucena, doctor en Ecología y profesor de Zoología de la Universidad Federal de Espíritu Santo (UFES), todavía no se conocen los futuros impactos de la mortandad de los primates, pero asevera que “generará alteraciones al ecosistema en el que viven”, dijo al sitio Tribuna Online.

El investigador señaló que fueron confirmadas la muerte de cerca de 800 monos. Sin embargo, considera que aún el número puede ser mayor. “Lo que más preocupa es que no son sólo 800. Estos se encontraron, pero muchos mueren en el bosque y nadie notifica, o se dan cuenta. Pero han muerto millares, sin duda alguna”, aseveró el profesional.

Señaló que el impacto es grande. “Son mamíferos de tamaño medio, con un papel importante en el ecosistema. Ellos se alimentan de frutas, son dispersores de semillas. En muchos de estos bosques, ellos se extinguirán”, advirtió.

Solamente en la localidad de Domingos Martins, el secretario municipal de Salud, Adimar Alves de Souza, dijo que 210 monos fueron encontrados muertos, y al menos cuatro de ellos fueron positivos para fiebre amarilla. Sin embargo, subrayó que no hay personas con sospecha de enfermedad. “En una población de 33 mil personas ya se vacunaron 32.000. Tenemos pacientes con sospecha de enfermedad”, agregó.

En Cariacica, se recogieron 10 monos muertos. Hasta el momento, uno fue positivo para la fiebre amarilla.

 

Ufes firma convenio con el gobierno del Estado de Espíritu Santo para investigar la epidemia de fiebre amarilla (Foto: TV Gazeta)

¿Qué pasa en el bosque?

El investigador Sérgio Lucena asumió la coordinación de un proyecto que llevan adelante en colaboración con UFES, las secretarias de Estado de Medio Ambiente y Salud, la Fundación de Amparo y el organismo de Investigación e Innovación del Estado (Fapes).

“Partiendo del supuesto de que para comprender el ciclo de la fiebre amarilla es preciso entender lo que está ocurriendo en el bosque, el estudio de un año, iniciará desde la recolección de información sobre los primates y los mosquitos, en un periodo que permita analizar los resultados de los análisis”, explicó Lucena.

De acuerdo con el secretario de Salud, Ricardo de Oliveira, el seguimiento de lo que está sucediendo y los conocimientos obtenidos de la investigación se utilizarán para orientar las políticas públicas para prevenir eventos similares en el futuro.

 

Monos asesinados por pobladores

Pero mayor es la preocupación de los expertos, ya que frente a la ignorancia y el desconocimiento, en varios municipios de Espíritu Santo los monos están siendo asesinados por los mismos pobladores, o torturados o carbonizados.

“Esta es una buena oportunidad para recordar que: Los monos son las principales víctimas de este brote; los monos actúan como centinela, nos dice que la enfermedad está presente; que quien transmite la fiebre amarilla son los mosquitos, no los monos”, precisó Lucena.

“Un mono fue encontrado muerto con traumatismo de cráneo hace una semana, en São José do Rio Preto, en el interior de Sao Paulo, lo que reforzó la sospecha de que estos animales están siendo perseguidos y asesinados por ser depositarios del virus de la fiebre amarilla. Con él, ya son 25 los primates que murieron este año en el municipio y la mayoría podrían haber sido ejecutados – 15 con piedras y golpes, 4 atadas con la cuerdas y uno carbonizado. Sólo uno de ellos estaba enfermo”, precisó el investigador. Al menos otras nueve ciudades tienen casos o denuncias similares.

El riesgo de matar a los monos por temor a la fiebre amarilla ya moviliza a los organismos públicos brasileños. El 4º Batallón de la Policía Militar Ambiental intensificó la vigilancia en las zonas de bosques con la presencia de monos. En Severínia, encontraron cuerpos de especies de primates muertos con lesiones sospechosas. De 22 primates que habitaban la zona, dejaron 8. Un mono encontrado muerto en el barrio de Santa Rita en Francia el martes, pudo haber sido una víctima de la acción humana, de acuerdo con funcionarios de la ciudad.

Los monos son nuestros centinelas, nos avisan cuando el virus está circulando, nos ayudan a la prevención, no hay que matarlos”, pidió Lucena.

 

Según Danilo Teixeira, presidente de la Sociedad Brasileña de Primatología, todos los primates son susceptibles al virus de la fiebre amarilla, siendo los monos aulladores (género Alouatta), algunos monos tití (Callithrix) y micos  (Cebus) más sensibles y expuestos a morir de la enfermedad. “Ellos son tan víctimas de la fiebre amarilla, como los seres humanos. Ellos son los receptores del virus, como los humanos también. Pero quienes están transmitiendo son los mosquitos, no los monos”, aseguró.

“El ser humano se contamina cuando entra en el bosque. Se expone a ser picado”, advirtió.



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