Bio-reserva Karadyá, un paraíso para el avistaje de aves y ecoturismo que descubre el valor ambiental de la conservación en Misiones

 

En el Día Mundial de las Aves, que se conmemora todos los años el 10 de enero, desde ArgentinaForestal.com quisimos reflejar lo que esto implica en la pasión y convicción de vida de la pareja de biólogos Luciana Oklander y Julián Baigorria, por su compromiso con la conservación de su hábitat, la investigación y el ecoturismo que llevan adelante desde hace varios años por medio de la Bio-Reserva Karadyá, un área natural que forma parte de la Selva Paranaense que mantienen y donde viven, en la localidad de Andresito, Misiones.

 

El nombre de la reserva fue elegido en honor a los monos carayá (Alouatta caraya) y “karadyá” se escribe en guaraní. Luciana tiene un doctorado de la Universidad de Buenos Aires, es licenciada en Ciencias Biológicas e investigadora del CONICET. Trabaja desde hace muchos años con los monos carayá. “Creamos la reserva justo después del brote de fiebre amarilla que diezmó la población de monos de esta especie en Misiones. Nos pareció un lindo homenaje nombrar así la reserva, como también un fuerte recordatorio de lo que las acciones humanas pueden causar en las especies, empujándolas a la extinción en muy poco tiempo”, explicó su esposo Julián en la entrevista.

El latido de la selva en la Bio-reserva

 

La Bio-Reserva Karadyá es un remanente de 90 hectáreas del amenazado Bosque Atlántico ubicada en Comandante Andresito, al Noreste de la provincia, y se encuentra dentro del Corredor Biológico integrado por los parques provinciales Urugua-í y Foerster. El PP Urugua-í  conecta sus 84.000 hectáreas al PP Foerster de 5.000 hectáreas, y esto favorece el tránsito de los animales silvestres y la conservación de la flora y fauna en toda el área natural protegida lindante a la reserva privada.
Karadyá es fundamental para garantizar la continuidad y conectividad de este corredor, protegiendo y restaurando zonas de bosque primario estratégicamente ubicadas.

“La creación de la Bio-Reserva y otras reservas en el Corredor generaron un cambio marcado en la fauna y flora del lugar”, asevera Julián. “Actualmente pueden observarse en la zona aproximadamente 40 especies de mamíferos y más de 300 especies de aves, algunas de la cuales están amenazadas de extinción. Por este motivo, en el año 2010 se declaró al Corredor como Área Importante para la Conservación de las Aves o AICA”, detalló el biólogo.

El 80 % de la Bio-Reserva se encuentra cubierta por un hermoso bosque primario muy bien conservado. Además del bosque, existen otros ambientes, en donde durante épocas pasadas, se establecieron parcelas agrícolas o ganaderas. “Estos ambientes actualmente reflejan la vegetación típica de distintas etapas de la sucesión natural de la Selva Paranaense. Karadyá cuenta con una red de senderos diseñada para poder disfrutar al máximo de todos los ambientes presentes en el área y de las especies de animales y vegetales que los habitan”, detalló Julián en una clara invitación a visitar el lugar.
La pareja de biólogos y su equipo –conformado por profesionales y pobladores de la zona-, tienen muchos años de experiencia académica y de campo, con un amplio conocimiento de la selva misionera y de las técnicas agroecológicas. Además, trabajan con jóvenes científicos que desarrollan investigaciones en la reserva.

“Nos hemos dedicado durante años a estudiar y enseñar a estudiantes y voluntarios la flora y fauna del lugar. Y ahora recibimos huéspedes, quienes tienen la oportunidad de compartir las maravillas del entorno natural en el que vivimos”, explicó Julián.

 

Unas 320 especies de aves habitan en Karadyá

 

El valor ambiental de la Bio-Reserva Karadyá para la conservación de las aves se basa fundamentalmente en que, al formar parte del Corredor Biológico Urugua-í y Foerster, es un lugar de gran importancia para su conservación por la conectividad de la selva. “En nuestra reserva habitan unas 320 especies de aves, de las cuales 40 están amenazadas a nivel nacional y que encuentran en la reserva y en los parques que la rodean, conformándose así un hábitat propicio para asegurar su supervivencia en el largo plazo”, indicó Julián.

 

En el lugar se dedican en forma especializada al turismo de observación de aves. Las instalaciones y senderos están pensados y diseñados de modo tal que maximicen las posibilidades de observación de aves, incluso de aquellas más raras y esquivas. “Contamos con un excelente equipo y guías profesionales con la capacidad de guiar también a turistas extranjeros”, agregó con entusiasmo el propietario.

 

De esta manera, en la reserva una de las principales actividades es el ecoturismo, particularmente por las oportunidades para el turismo de avistaje de aves. “Tenemos disponibles la recepción de huéspedes, con varias opciones de alojamiento y que van desde cabañas exclusivas al estilo lodge, hasta cabañas grupales independientes. Toda la arquitectura del lugar  está diseñada para disminuir el consumo de energía, utilizando energía del sol y de la tierra, reciclando las aguas, etcétera”, precisó Julián.

 

Por otra parte, sostuvo que gran parte de los productos que ofrecen en sus desayunos y gastronomía en general son orgánicos y cosechados localmente. “Creo que lo que más nos identifica, es la posibilidad de un contacto realmente íntimo con la naturaleza misionera, sus ambientes y paisajes y, por supuesto, con sus aves”, destacó el profesional.

 

Investigaciones en marcha

 

Paralelamente a las actividades de mantenimiento del área natural y de atención de sus visitantes, la pareja lleva adelante diversos proyectos de investigación científica que los movilizan desde lo académico, su otra pasión.

Luciana se encuentra desarrollando un proyecto con el estudio de los monos caí (Sapajus nigritus) y su estructura poblacional en áreas fragmentadas.

 

Por su parte, Julián desde hace un tiempo que se encuentra trabajando con aves y la estructura de las comunidades según el grado de conservación que tenga el bosque en el que habitan. “Tratamos de aprender cómo la transformación del bosque nativo afecta a estas especies y cuáles son las mejores estrategias para revertir el daño”, remarcó el profesional.

Durante los últimos años también decidió iniciar un trabajo de investigación con arañas saltícidas (conocidas como arañas saltarinas). “Estoy tratando de estudiar si hay un efecto sobre estas arañas al transformar los ambientes nativos y si pueden ser un buen indicador de calidad de hábitat”, explicó el biólogo.

 

Además, en la reserva tienen pequeñas parcelas agroecológicas experimentales, donde realizan ensayos y estudios sobre posibles usos de plantas nativas y las maneras de producir los cultivos tradicionales de forma amigable con el ambiente y sus habitantes, como las aves por ejemplo.

 

“Durante el 2017 seguiremos trabajando en los proyectos mencionados anteriormente y empezaremos con una nueva investigación destinada al estudio de los palmitos”, agregó Julián.

 

En relación a la infraestructura del lugar, adelantó que “tenemos pensado construir una habitación más en el lodge. Una de nuestras grandes metas es hacer que la reserva, tanto en la zona de Andresito y, por qué no, en  todo Misiones se convierta en un área fundamental para el turismo de aves a nivel internacional. Este es un gran destino para desarrollar bien el avistaje de aves, y de lograrlo generará muchísimos beneficios tanto para la comunidad como para el ambiente”, pronosticó el biólogo.

 

Gestión ambiental y ordenamiento territorial

 

Los profesionales compartieron en la entrevista su visión sobre las principales amenazas para la conservación y las problemáticas ambientales con las que se encuentran para mejorar su gestión desde el ámbito privado, con el fuerte trabajo que llevan adelante sin contar con apoyo estatal.

 

“Nos preocupa muchísimo la presión que sufren los ambientes naturales en la provincia frente al avance de la agricultura y la ganadería, y también de algunos proyectos inmobiliarios. Misiones tiene un potencial enorme para desarrollar cultivos sustentables, pero prácticamente no hay ningún apoyo desde el Estado para desarrollarlas”, indicaron los propietarios de la Bio-reserva.

 

“Hace años que se conocen estas alternativas de producción amigable con el ambiente. Por ejemplo, en algunos países cultivan café bajo una cubierta de árboles nativos. En Misiones, también nosotros podríamos producir toda la yerba mate de esta manera y representaría un enorme impacto positivo para el ambiente y las personas, pero la realidad es que en la actualidad no hay ningún programa destinado a promocionar este tipo de cultivo para equiparar los costos y beneficios del cultivo tradicional”, analizó Julián.

 

Otro tema expuesto por los profesionales fue el recorte de recursos que sufrieron los Parques y reservas Provinciales en los últimos años y que significó un aumento importante de la actividad de furtivos en estas áreas. “Afortunadamente parece estar revirtiéndose esta situación, pero se necesitan más recursos”, dijo.

 

Finalmente, consideraron clave empezar a debatir en la Provincia “qué es lo que está permitido hacer o no en áreas designadas como “amarillas” o “rojas” en la zonificación que se realizó en la provincia para el ordenamiento territorial de Bosques Nativos, establecidos por la Ley de Bosques (Ley 26.331).

 

“Entendemos que hay algunas usos permitidos que deberían revisarse (como la silvicultura), ya que podrían no ser sustentables en el largo plazo y tener efectos realmente negativos en las comunidades animales y vegetales presentes en la selva misionera”, concluyeron.

 

Por Patricia Escobar 



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