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Valores, capital humano y arquitectura sustentable, las bases del desarrollo de Ratti Construcciones

Pablo Ratti asumió a los 32 años  la presidencia de la empresa familiar tras el trágico fallecimiento de su padre (perdió la vida en un accidente aéreo), el empresario y fundador Omar Ratti, y admitió que el recambio generacional en la gestión interna marcó un giro de 180 grados en comparación a la impronta que llevada adelante su padre.

“Conservando los valores que siempre inculcó mi padre, hoy priorizo además el desarrollo del capital humano. Con objetivos claros y firmes hacia el futuro, logramos salir adelante de todas las crisis”, expresó el joven empresario. Ratti Construcciones cumplió 40 años en el mercado de la construcción misionera en 2016.

En la actualidad cuenta con un plantel de 30 personas trabajando en forma directa, muchos de ellos con más de 20 años en la empresa, además del efecto multiplicador que genera en su rubro en cuanto a proveedores, según las obras que estén ejecutando. Pablo pertenece a la segunda generación de la familia, y es el menor de los hermanos, después de Silvana y Carolina Ratti. Es Ingeniero industrial y tiene un posgrado en Dirección de Empresas, asumiendo inicialmente el área de ejecución de obras de la empresa familiar, para después tomar la dirección del negocio de la constructora e inmobiliaria.

 

Un ejemplo de readaptación constante

Ratti es una empresa familiar de segunda generación, ubicada en Posadas, dedicada al desarrollo y construcción de obras de arquitectura e ingeniería civil. Fundada en el año 1976 por el empresario Omar Ratti, quien fue el presidente de la misma hasta el año 2012, donde asume la dirección de la empresa uno de sus hijos, el Ing. Pablo Ratti. Con 40 años de ejercicio en el mercado de Misiones, la firma ha ejecutado obras públicas y privadas por más de 350.000 m2 construidos, creando un sólido posicionamiento que la ubica como empresa reconocida dentro del sector. Ratti es una empresa comprometida con su misión de llevar adelante proyectos y obras de calidad, y que está representado en todos los procesos de ejecución. Desde sus comienzos ha transitado momentos de cambios y búsqueda de otros mercados a través de la diversificación en otros rubros. Ha incursionado en negocios inmobiliarios, financieros – Bolsa de Comercio, canal de televisión local, metalúrgica, fábrica de cerámicos, fábrica de cosechadoras, siendo la construcción su principal negocio. Esta capacidad de readaptación a las circunstancias iniciales se mantuvo a lo largo del tiempo y aún hoy, es uno de los valores que guía la estrategia.

 

RattiConstrucciones

 

¿Cómo se preparó para estar al frente de Ratti Construcciones?

Desde chico, siempre quise dirigir la empresa. Siempre acompañaba a mi padre a visitar las obras, veníamos juntos a la empresa, observaba como se manejaba, como resolvía las situaciones, como buscando un modelo a seguir. Además, inicialmente al recibirme de Ingeniero adquirí experiencia en la actividad privada en otras empresas. Creo que esta fue una excelente decisión, que la recomiendo a todo hijo que tiene una proyección de tomar la sucesión de una empresa familiar. Trabajar en otro lugar que no sea la empresa de la familia te fortalece.

Al tiempo, ingresé a la empresa familiar en la gerencia de producción, estuve a cargo de la coordinación y ejecución de obras, mientras que papá estaba al frente de todas las decisiones de la empresa, tanto en los negocios, como en las relaciones institucionales y políticas. Finalmente, y de un momento a otro, por el accidente que sufrió, tuvimos que cambiar tras su fallecimiento.

En la actualidad estoy al frente de la empresa, tanto en la planificación de negocios como en la gestión institucional y política. Por mí pasa la responsabilidad de los nuevos desafíos, las metas, la orientación de la empresa, voy marcando los objetivos y el rumbo hacia adelante. Además, conformamos un directorio donde todos los integrantes, profesionales de diferentes disciplinas, participan de la toma de decisiones en conjunto. Nos reunimos una vez a la semana, para la revisión de los temas y la toma de decisiones.

Mi impronta de gestión está puesta en la empresa del futuro. La mirada está puesta en el capital humano y en el desarrollo de la arquitectura sustentable. Constantemente pienso en cómo prepararnos para las demandas de la empresa que se viene. Eso lo tengo muy claro. Por ello, mi objetivo de consolidar el grupo de trabajo, que hemos conformado con mucho esfuerzo, para empezar a mirar la obra de otra manera. Hay que cambiar el pensamiento, y para ello tengo que transmitir muy bien lo que quiero. Nuestro grupo de trabajo está integrado por contadores, arquitectos, ingenieros y psicólogos. Esta última incorporación apunta a fortalecer dentro de la empresa el desarrollo del capital humano.

Para mí la clave de una buena gestión está en el capital humano de la empresa, delegando, confiando, realizando un seguimiento de su desempeño, pero por medio de la motivación y de tratar de desarrollar las aspiraciones personales de los profesionales en Ratti. Esta es una meta que tenemos. Y entender las demandas de los nuevos jóvenes, que son talentos, ver de lograr conquistarlos y a su vez que nosotros podamos entender lo que ofrecen para incorporarlos al negocio, para esto necesitamos de un profesional dedicado a esta iniciativa. Esta es la gran propuesta de la empresa hacia adelante, la búsqueda permanente de lograr hacer atractiva a nuestra empresa para que ese talento profesional quiera quedarse a trabajar con nosotros. Es un desafío conquistar al trabajador. Esto es algo que cambió con las nuevas generaciones.

Antes, una vez que ingresaban a una empresa y conseguían un empleo, consideraban que tenían que cuidarlo porque tenían garantizada la estabilidad, la jubilación, y con eso ya se conformaban. Hoy los nuevos profesionales te exigen otras cosas, hoy te evalúan constantemente como empresa, y eligen si quedarse o no. O cuánto tiempo quedarse, según el proyecto que lleves adelante, la responsabilidad, la política empresaria, tus valores, etcétera. Por lo tanto, en este escenario, como empresa tenemos que prepararnos para dar respuestas.

 

¿Y cuáles son estas demandas con la que se encuentra el Recurso Humano en la actualidad?

Ingresan nuevos jóvenes técnicos que se van sumando con demandas totalmente distintas, comparando a las que tenían anteriormente mi padre, por ejemplo. Hoy se le exige a la conducción de una empresa que se los desafíe constantemente. Las nuevas generaciones quieren que desde la empresa se los esté motivando en forma constante, quieren una devolución de cómo están yendo las cosas. Y necesitan estar en un espacio donde sientan que compartan valores, trabajar en un espacio que le hagan sentir que uno está trabajando para su propio desarrollo personal. Este es el gran desafío. Obviamente estamos hablando de un perfil de personas que entendemos pueden desarrollarse, son innovadoras, inquietas, personas que pueden ir más allá de dónde están, que se proponen crecer y ampliar sus metas.

 

De alguna manera, un factor clave es la confianza para poder delegar desde la dirección de la empresa a cada uno en su área…

Si, totalmente. Una anécdota que siempre recuerdo y que hace a la diferencia del antes y el ahora, en relación al cambio generacional, es que siempre discutía con mi padre sobre este tema. Antes, ante cualquier cambio que yo considerada en lo personal que se debía realizar en la empresa, él no lo permitía de entrada. Tenía una gestión mucho más conservadora. Era mi padre quien decidía todo, iba y venía, tomando las decisiones de todo, qué se hacía y que no, controlaba todo, gestionaba, resolvía, todo pasaba por él. Al marguen de que existía una persona en cada área de la empresa, como un gerente de producción, un jefe de obra, etc. Es decir, todos esperaban a que él llegara para tomar decisiones. Y para mi padre tenía que ser así. Mi visión de la gestión desde siempre fue distinta.

Siempre entendí que había que delegar, dar confianza para que cada uno de los responsables de áreas pueda ejecutar sus tareas. Esa siempre fue mi convicción. Sin embargo, cuando era gerente de Obra, tomaba decisiones, y llegaba mi padre y las cambiaba. Entonces se generaban las discusiones. Pero él tenía esa concepción de cómo trabajar y dirigir la empresa, y funcionaba bien. Eso cambió. Cuando tomé la dirección de la empresa tuve que empezar a dialogar con el personal. No fue fácil. Tengo trabajadores que están hace 20 años en la empresa. Y tienen un crecimiento y una estabilidad en el tiempo, pero aceptar los cambios que uno propone, siendo el hijo de Omar Ratti, no fue un proceso sencillo. Había que confiar en un joven de 32 años que venía con otras ideas. Tuve que hablar mucho con todo el plantel de la empresa, permitir que me conozcan y puedan disipar sus miedos. Sentían que estaban en riesgo.

En ese momento era todo un cuestionamiento. Y este fue un gran desafío para mí inicialmente, que hoy está totalmente superado. Otro desafío es mantener el diálogo y el explicar todo el tiempo. La gestión requiere de mucha paciencia, muchas charlas, de demostrar que es importante lo que se tiene en mente y que hay que ejecutarlo. Tratar de que te sigan. Lograr todo esto es muy importante y lleva tiempo. Ante la pregunta sobre plantearme como estoy hoy, en comparación al 2012 de cómo trabajaba con papá, sin dudas fue un cambio radical. Al frente de la empresa no hay similitudes con mi padre en lo que se refiere a la dirección. Tuve que darme a conocer como Pablo Ratti, con mis virtudes y mis defectos, pero siempre con pensamientos firmes, con convicciones, con objetivos hacia delante. Nunca dudé. Había que continuar ante la ausencia irreparable de mi padre, seguir trabajando, continuar con la vida. Y salimos adelante.

 

¿Y cuáles fueron los principales cambios que impulsó en la gestión?

Era más joven cuando asumí, hoy tengo 36 años y más experiencia empresaria. Pero siempre tuve muy claros los objetivos. Siempre mantener las huellas que dejó mi padre en la cultura y valores de la empresa, ya que eso fue lo que le llevó a él, a tener una empresa sostenible en el tiempo. Eso no cambia, y considero que fue tan importante como el acompañamiento que me dieron las personas que trabajan en la empresa para seguir en los proyectos, como en todas las decisiones que siguieron después, para salir adelante. Lo que me propuse fue profesionalizar más la empresa, dejar de ser una empresa familiar de fundador. Empecé una gestión más abierta, con nuevos liderazgos, con incorporaciones de nuevos profesionales y que puedan ocupar espacios de toma de decisiones, que no siempre estén dependiendo del dueño o el presidente de la empresa. Delegar la toma de decisiones cotidianas fue uno de los principales cambios.

 

¿Y cómo fue la actividad para Ratti Construcciones en 2016?

Difícil, como lo fue para todos. Desde hace un tiempo que registramos una merma en obras, incluso antes de las elecciones presidenciales. Muchas cosas se postergaron para el primer semestre, esperando la tan anunciada reactivación, pero las medidas no acompañaron el cambio esperado. Si bien hay obras para ejecutar en estos últimos meses del año, la coyuntura macroeconómica de la Argentina no acompañó. Hay una realidad de recesión económica nacional que impacta en las provincias, la inflación complicó bastante a toda la actividad económica de la provincia.

Todo eso hizo que se demoren proyectos este año o no se pueda avanzar en nuevas iniciativas. Hay mucha cautela. Hay que entender que la mayoría de las empresas constructoras de Misiones trabaja con la obra pú- blica, que es un gran traccionador de la actividad económica. Y solo la merma en este segmento hizo que muchas actividades relacionadas se posterguen: la madera, la industria metálica, la actividad de los proveedores de insumos en general. Todo se quedó estancado de alguna manera, se fue desacelerando el movimiento económico. A mitad de 2016 se concretaron algunas iniciativas, algunas obras, la construcción de viviendas del Plan Nacional y Provincial se apuntalaron, y esperemos que continúen. Para adelante veo que hay signos que la actividad se puede mantener igual, o mejorando. No iremos a un cambio radical, ni de bajas ni de mejoras muy altas. Va llevar tiempo desarrollar el mercado, de a poco el consumo va a empezar a mejorar y las empresas se podrán desarrollar. El gobierno nacional está tratando de resolver el problema de la inflación, buscando un consenso social y económico al 2017. Y hasta que esto no suceda, la gente no expresará su intención de invertir.

En lo personal, en Ratti Construcciones este año terminamos con actividades, pero no con una gran actividad, sino que mantuvimos estable el ritmo todos los meses. Generalmente a fin de año las obras se reducen un poco por las vacaciones, otras obras se terminan. Recién en febrero o marzo tendremos un panorama de cómo se desempeñará el 2017. Creo que son necesario cambios macroeconómicos, hay que tomar decisiones sobre aspectos que hoy las empresas ya no pueden sostener. Cuando hay medidas vigentes que no funcionan, hay que cambiar. Dependerá mucho de las decisiones de los funcionarios del gobierno nacional y provincial. También hay otra realidad, las empresas tendrán que hacer lo suyo, pensar la gestión de otra manera. Son todos cambios que hay que hacerlos. Dentro de poco habrá nuevas generaciones de profesionales con una dinámica distinta, y las empresas deben estar preparadas para absorber esto a futuro. De lo contrario, los talentos que tenemos en la provincia, los futuros profesionales egresados que son un capital humano valioso, educados con los recursos propios de la provincia, finalmente buscarán un mejor futuro profesional fuera de la provincia.

Por lo tanto, el desafío es generar oportunidades laborales para que estos profesionales tengan la oportunidad de desarrollarse en la provincia. Lograr esto es una responsabilidad tanto del gobierno como de los empresarios.

 

¿Y cuáles son los objetivos que se plantea a futuro?

Concretamente este año se dio el desarrollo y construcción de obras privadas, que hace tiempo no lo veníamos haciendo. Esta línea de negocios de arquitectura la queremos potenciar, seguir proyectando y construyendo para el sector privado, sin desatender la parte pública. También nos interesa ingresar a la prestación de servicio de obra pública vial, la construcción de caminos, infraestructura. En la actualidad las empresas, tienen que empezar a cambiar algunas cuestiones que nos exige el propio mercado para ser competitivos y prosperar, y esto requiere formar personal, crear nuevos cuadros de profesionales, invertir en la empresa. Eso a veces es lo que más cuesta, ya que uno por diferentes razones es lo primero que posterga, esperando el mejor momento. Pero cuando la oportunidad se da, no podemos llegar tarde. El empresario tiene que tener la habilidad de dar respuesta en el momento justo que se presenta la oportunidad. En esta transición de país, es muy difícil poder ver esto, ya que hay señales de reactivación pero no son concretas. Eso genera duda, y la toma de decisiones del hoy para el desarrollo hacia delante se termina postergando.

 

¿Las inversiones que se necesitan tienen que ver con las nuevas tecnologías?

Si. Hoy se necesita ser mucho más productivo, ser competitivo. La productividad en la construcción hay que medirla, ya que muchas veces con la incorporación de herramientas tecnológicas puede mejorar mucho el desempeño de la empresa. La incorporación de tecnología genera mejoras significativas, hace que la empresa prospere y en el corto plazo se tenga otra proyección. Para ello, la capacitación en capital humano es constante. La realidad es que las nuevas generaciones ya vienen con otras habilidades, es impensado hoy una gestión eficiente sin estar conectado al mundo, informado sobre las últimas novedades en proyectos y construcción, cuando antes esto era muy limitado. Incluso la utilizamos de los sistemas de diseño de proyectos, que son programas cada vez más completos y avanzados, hay que saber administrarlos para no quedarnos fuera de la competencia del mercado, nos hace ser más competitivos, ofrece mejores rendimientos y redunda en reducción de costos. Hoy se trabaja online en casi todos los aspectos de gestión de la empresa, desde cualquier punto del país se actualiza la información, se dan directivas, se hacen pedidos. La inmediatez de la ejecución y la comunicación cambiaron muchas cosas. Soy totalmente abierto a incorporar nuevas tecnologías.

 

¿Cuál considera fue la clave para el éxito para mantenerse en el mercado y crecer en estos 40 años?

Creo que es la pasión de construir. El empresario argentino todo el tiempo va creando. Me parece que la pasión por desarrollar la empresa es la que se tiene que tener para seguir adelante. Las oportunidades están, solamente es decisión del empresario el querer seguir. El secreto para el éxito está en el esfuerzo y la impronta para sostenerse en el tiempo. En Argentina estamos motivados todos los días a salir adelante, para desafiar a la empresa y lograr su crecimiento. En nuestra empresa tuvimos varias crisis económicas y salimos fortalecidos. En 2001 nuestra empresa estuvo en convocatoria de acreedores, y hemos salido de la convocatoria. Y antes, tuvimos otras crisis que también la fuimos superando, lo que hace que entendamos hoy que siempre se puede seguir y salir adelante.

 

¿Cómo directivo, cuál es su visión sobre la relación con la política? ¿Se involucra o no?

Voy más por el acercamiento, por el diálogo, por la articulación público-privada, creo que el empresario tiene que tener vinculación con la política. Con el diálogo y la participación en los espacios de toma de decisiones, es la forma en la que se trabaja.

Por ello, a través de la Cámara de Constructores –que es la que representa al rubro- y la Fundación Mediterránea, en la que estoy vinculado, se expresan políticas y propuestas para el desarrollo de las empresas tanto en la provincia como a nivel nacional. Esto lleva tiempo, pero es otros de los desafíos. Tener muchas personas trabajando genera un compromiso, que políticamente también es importante. Para salir adelante en la actividad de la construcción se requiere de muchos factores, pero esta actividad es una herramienta esencial para salir de una recesión como la actual. Rápidamente, la construcción activa en cadena distintos sectores que potencia al crecimiento económico, que también aporta a la acción social de un país.

El impacto es muy fuerte en la sociedad cuando hay una paralización en el rubro de la construcción y en la obra pública. Por eso es tan importante, es un tema de agenda política reactivar la obra pública. En Misiones tenemos 15 mil obreros que dependen de la actividad de la construcción. Es una masa grande de trabajadores que aportan por un lado al desarrollo económico de la provincia, y por otro lado que necesitan estar en actividad. En 2016 había capacidad ociosa en el rubro, y también se registro mucha informalidad, ante el contexto de recesión. Lo que genera preocupación, la realidad es que esta informalidad es consecuencia de una coyuntura recesiva, son situaciones que hay que revertir, se deben generar las políticas necesarias para suprimirlas.

La gestión al frente de la empresa, la representación institucional y la política, demanda mucho tiempo personal.

¿Cómo encuentra el equilibrio de esto con la familia?

En primer lugar, requiere de tener organizada la empresa, darle la importancia que amerita la institución, por lo tanto hay que hacerse un tiempo para todo. De alguna manera es ejercer la responsabilidad social. ¿Cómo lo hago? No sabría responderte. La familia es la que siente en forma directa la ausencia, ya que el empresario siempre le quita ese tiempo de momentos importantes en los que no puede estar. Recuerdo que mi padre ha estado ausente en momentos importantes, y hoy recién lo entiendo. Probablemente él quería estar con la familia, pero debía estar haciendo lo que hacía, por responsabilidad social.

 

 

Por Patricia Escobar



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