Elevaron a juicio uno de los casos más trágicos de violencia doméstica ocurrido en el Norte misionero

Elevaron a juicio uno de los casos más trágicos de violencia doméstica ocurrido en el Norte misionero

Uno de los casos más trágicos de violencia de género ocurridos en la zona Norte de Misiones irá a juicio oral. El juez de Instrucción Tres de Puerto Iguazú, Martín Brítes, elevó a esa instancia el expediente que tiene como imputado a Samuel Adán de Souza, quien el año pasado violó una orden de restricción que le habían impuesto para que no se acercara a Liliana Yésica Amarilla, su ex pareja, y fue a la casa de la mujer para matarla. No lo pudo hacer, pero sí asesinó de 23 cuchillazos al nuevo concubino de ella, Osvaldo César Ávalos. El homicidio sucedió en Puerto Esperanza.
El magistrado dio por cerrada la investigación y consideró que el acusado debe ser juzgado por los delitos de homicidio simple (previsto en el artículo 79 del Código Penal Argentino) en concurso real con homicidio doblemente agravado en grado de tentativa (artículo 80 inciso 1 y 11 en relación al 42 de CP) y lesiones leves agravadas por el vínculo (artículo 89 en relación al art. 92 y 80 inciso 1 del CP). ¿Por qué se le endilgan más figuras aparte del crimen? Porque el violento también intentó ultimar a su ex, cosa que no pudo aunque la hirió en una muñeca, y lastimó a uno de sus hijos, quien salió en defensa de su madre.
De Souza y Amarilla fueron pareja por trece años y tuvieron tres hijos, en Puerto Esperanza. En abril de 2015, ella lo denunció por violencia familiar y el Juzgado en lo Civil, Comercial, Laboral y de Familia de Puerto Iguazú dictó ordenó al hombre que no se acercara a ella por el término de 90 días. El hombre fue notificado de la medida el 17 de abril.
Pero pocos días antes de que venciera el plazo de prohibición, el 11 de julio del año pasado, alrededor de las 14, sobrevino la tragedia. De Souza, cuchillo en mano, fue hasta la casa de su ex mujer, quien ya había formado pareja para entonces con Ávalos.
Amarilla y Ávalos dormían la siesta, al igual que los tres hijos del acusado. Por eso, la irrupción del violento los agarró desprevenidos. Según pudo determinar la Justicia, De Souza quiso entrar por una ventana de la habitación donde descansaba su ex. Como no pudo, fue a la puerta principal. Ahí tampoco tuvo suerte y fue a la posterior, que sí accedió a abrir.
Una vez dentro, se dirigió a la cocina, donde se topó con Ávalos, quien había escuchado el ruido de la puerta al abrirse y se incorporó. Ávalos fue blanco de toda la brutalidad del acusado: recibió 23 puñaladas en distinta parte del cuerpo, que le causaron la muerte al poco tiempo.
La víctima quiso escapar, pero en todo el trayecto entre la cocina y el exterior, fue acuchillado.
Después de ultimar al hombre, De Souza fue hacia donde estaba Amarilla: “Ahora te toca a vos”, le dijo y se abalanzó sobre ella. Sin embargo, no pudo matarla, porque salieron a defenderla uno de los hijos de la pareja y el padre de Ávalos. Ambos pudieron reducir al violento hasta la llegada de la Policía.
El hijo de De Souza sufrió cortes en las manos en su intento de frenar al padre y Amarilla también resultó con una herida en la muñeca derecha y distintas excoriaciones.
El homicida fue atrapado por la Policía y puesto a disposición de la Justicia. Un año y cuatro meses después, la instrucción terminó. Al hombre le espera el juicio oral, que puede depararle una dura condena.
El proceso se hará en el Tribunal Penal de Eldorado.

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