Con inversiones, tecnologías y confianza, Pymes sustentaron la rentabilidad del negocio foresto-industrial

Directivos, propietarios, productores y profesionales expusieron la historia, evolución y logros en la actividad foresto-industrial entre los últimos 40 a 20 años (dependiendo del desempeño en la empresa familiar en particular) en el segundo Seminario Forestal organizado por el Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica (CPIA) el jueves, en el Salón Auditorio de la Bolsa de Cereales de la Ciudad de Buenos Aires en Capital Federal.

 

La jornada contó con una asistencia de unas cien personas en el Salón y otras 100 conectadas vía web, de unas 15 provincias del país, con la oportunidad de seguir la transmisión online de los tres paneles propuestos que fueron moderados por Rodolfo Stella, Gustavo Cetrángolo y Pablo Lorenzo. Las temáticas analizas recorrieron toda la cadena de valor de la foresto-industria, desde vivero y plantación, primera transformación de la madera, carpintería y muebles respectivamente.

 

En la apertura, Bernardo Debenedetti en representación del CPIA, y la subsecretaria de Desarrollo Foresto-Industrial del Ministerio de Agroindustria de la Nación, brindaron unas breves palabras de bienvenida. “En la actualidad el sector está fuera de escena global, cuando el país tiene condiciones para jugar en primer nivel mundial por las ventajas naturales,  tecnologías y agregado de valor, recursos humanos. Estamos frente a una gran oportunidad y nos merecemos desarrollarla”, lanzó al inicio del encuentro Debenedetti.

 

De esta manera, la propuesta de los organizadores tenía por objetivo identificar y desarrollar las estrategias para afrontar los desafíos actuales y futuros del sector, para alcanzar el potencial productivo que la Argentina tiene y los beneficios adicionales a la rentabilidad que la actividad genera como la captura de carbono y la generación de empleo.

 

La funcionaria nacional, en la apertura del evento, nuevamente se refirió a las señales de apoyo del gobierno nacional con la jerarquización del sector al otorgar un mayor rango institucional dentro del Ministerio, con la cartera que conduce. “Es una señal fuerte del Presidente Macri en el desarrollo del país, tanto por el potencial de crecimiento como por las respuestas que debemos dar desde este sector al cambio climático, al ambiente como fijador  de carbono, ya que como país tenemos que cumplir compromisos globales, pero hay que comenzar por nuestra casa”, dijo Santinoni.

 

Por otra parte, sostuvo que se tiene todas las condiciones para hacer negocios sustentables. “Desde la Subsecretaria estamos trabajando en una gestión pública enfocada de manera integral a toda la cadena productiva, tratando de destrabar el atraso del pago de la deuda forestal y con el compromiso de cancelar la deuda de la Ley de promoción al 2017. Además, estamos atendiendo todas aquellas cuestiones que traban y entorpecen el desarrollo del sector, desde las restricciones de leyes a la tierra, humedales, y energía principalmente”, enumeró la funcionaria.

 

Asimismo, ratificó que existen avances para promover el uso de la madera en la construcción de viviendas, en el fortalecimiento de las Pymes forestales, en energías renovables con biomasa forestal. “Si bien fue baja la participación de proyectos con biomasa en la primera licitación, hemos trabajado mucho para que se tenga una consideración particular en la Ley de Energías Renovables con biomasa forestal y estamos contentos de haber generado un nuevo camino. Esperamos que más empresas se sumen en el futuro”, dijo respecto al Programa Renovar donde fueron aprobadas dos iniciativas forestales privadas presentadas, entre 105 proyectos, una en Corrientes y otra en Misiones.

 

Santinoni sostuvo que se encuentran generando espacios de discusión para concretar un marco regulatorio que permita previsibilidad para las futuras inversiones foresto-industriales. “Pero todo esto se podrá logar si se avanza en acuerdos sociales, si la sociedad argentina conoce y legitima los beneficios que brinda la actividad forestal. Se lanzan cosas que impactan sobre el sector, como es el caso de las inversiones de celulosa y papel y el conflicto de Gualeguachú en rechazo a esta industria, con mensajes muy negativos y difíciles de remontar. Desde el sector hay que ser proactivos, establecer dialogo sociales, dar a conocer lo que hacen y cómo lo hacen, y mostrar todos los beneficios económicos, ambientales y sociales que generan de una manera contundente”, convocó la Subsecretaria.

 

En este sentido, reiteró que la comunicación forestal será el principal desafío a trabajar en el corto y largo plazo, en forma articulada entre actores público, privados y organizaciones civiles.

Seguido, el presidente de la Asociación Forestal Argentina (Afoa), Osvaldo Vassallo, reflexionó sobre la agenda prioritaria para el sector y las acciones que llevan adelante desde el gremio empresario. “Si bien en la actualidad hay aspectos que se están movilizando, y que tiempo atrás no lo hacían desde el Estado Nacional, la historia muestra que no se registraron inversiones en fábricas de celulosa y papel en los últimos 40 años en el país, mientras nuestros países vecinos como Chile, Brasil y Uruguay continuaron evolucionando. Esto fue debido a la falta de una visión de política forestal, y todavía no hay anuncios concretos de inversión en el país”, sostuvo el directivo.

“Brasil tiene muchas dificultades, sin embargo posee un espíritu emprendedor que no lo veo en Argentina. En plena crisis, lanzaron el proyecto PUMA de Kablin”, remarcó Vassallo.

Klabin es una empresa brasileña que anunció en junio la puesta en marcha en la región de Campos Gerais, la inversión del Proyecto Puma, la sexta mayor fábrica de pasta celulósica del mundo que estará en el municipio de Ortigueira. Es la mayor inversión privada en la historia de Paraná, cuya contribución ascendió a R $ 8,5 mil millones. La unidad comenzó la producción en mayo y ahora opera más de 80% de la capacidad, con exportación de la mayor parte de la pulpa producida. El proyecto genera 1.400 puestos de trabajo directos.

 

En ese contexto, el presidente de Afoa sostuvo que el desafío de las políticas forestales será atender una agenda de temas prioritarios si se quiere lograr el desarrollo foresto-industrial en la Argentina. “Deberá basarse en lograr la expansión de plantaciones y en atraer nuevas inversiones en construcción con madera, producción de papeles  y tableros, promoción de la energía eléctrica y térmica en base a biomasa”, precisó.

La expansión de las plantaciones se logrará con la renovación de la Ley 25.080 (26.432), la foresto-ganadería y carne carbono neutral y el aporte  a la mitigación del cambio climático.

Por otra parte, calificó en “rojo” la competitividad para la actividad en la Argentina en la actualidad. “Por los altos costos de logística y transporte, y el retraso en implementar bitrenes; la presión impositiva que rige, especialmente en las provincias; las trabas en la Ley de Tierras y la incertidumbre por los proyectos de Ley de Humedales”.

 

Logros y aprendizajes de Pymes

La jornada tuvo por eje convocar a productores y empresarios para que compartan sus experiencias en cómo lograron mejorar su negocio, dar mayor tecnología, mantenerse en el tiempo y evolucionar en la actividad que se desempeñan en las distintas regiones del país.

De los paneles, participaron el empresario viverista Juan Paul, de Paul Forestal  SRL (Entre Ríos); el productor Carlos Urionaguena, de Urionaguena SH (Buenos Aires, Entre Ríos y Corrientes); Adrián Mendizabal, de Ederra SA (Delta, Buenos Aires), Rafael Scherer, de Pindó SA (Puerto Esperanza, Misiones) y Jorge Drimer, de Michael Thonet y Hugo Rucciuti, de Indelama.
A través de la presentación de cada caso, realizaron un análisis de la evaluación del sector forestal en Argentina, con énfasis en la evaluación de las oportunidades a futuro.

Paul es uno de los pioneros en producción de semillas de alta calidad genética y vivero, ya que hace más de 30 años logró introducir en el país la semilla de pino ponderosa de calidad y fue así que se formó CORFONE, en Neuquén. También fue innovador, dando paso de la producción de plantines a raíz desnuda a contenedores y tubetes, incorporando la mecanización y la siembra uniforme .

Además aportó a la investigación en mejoramiento genético, logrando los primeros huertos semilleros clonales de eucaliptos grandis en el país.

“Continuamos invirtiendo en tecnología en investigación, trabajamos en redes con CIEF y el INTA en el desarrollo de producción clonal de eucaliptos y vamos a avanzar con una inversión de 500 mil dólares para ampliar el vivero, en el marco del financiamiento que propone la UCAR (Unidad para el Cambio Rural)”, adelantó Juan Paul.

 

Carlos Urionaguena pertenece a una familia de tradición agroforestal, que logró crecer en el rubro con una visión de desarrollar el cluster forestal en la zona del Delta, apuntando al mercado de la madera de calidad. “Esto se logra con suelos aptos para forestar, identificar la genética adecuada, y trabajar en un manejo (podas y raleo) que permita el producto final buscado”, sintetizó el productor.

“En el proceso, aprendimos de la participación en el Consorcio, ya que nos favorecía a la competitividad del negocio; que la distancia y densidad de la plantación son vitales de manejar para la reducción de costos;  mantenimiento de las operaciones y las tareas silviculturales, logística de cosecha forestal, manejo de poda y raleo; incorporación de la ganadería en sistemas silvopastoriles, todo esto con gestión adecuada en el cuidado del ambiente, ya que no solo tenemos que parecer sino ser sustentables”, dijo el productor.

De esta manera, reflexionó que el desafío del sector es posicionar a la actividad como motor de desarrollo en el país, considerando que el futuro estará en lograr la incorporación de valor agregado en la industria de la madera, el aprovechamiento de la biomasa forestal para generación de energía y el uso de la madera en la construcción.

 

Por su parte, Adrián Mendizabal, de Ederra SA, brindó una breve introducción sobre los antecedentes de su empresa que se remontan desde 1870 y las distintas actividades que desarrollaron hasta definirse por el negocio forestal.

“La instalación de Papel Prensa en la zona nos permitió la expansión del mercado y de nuestro patrimonio. Con mayor superficie forestada primero, después fuimos arrendando campos, hasta avanzar en la integración vertical de la industria, pero siempre consolidando la base forestal”, dijo.

“De la experiencia diaria aprendimos que era necesario modernizar las maquinaria del aserradero, invertimos en secaderos, incorporamos tecnologías para mejorar la productividad, apuntar a la calidad de la madera, incrementar la producción, y disminuir los accidentes laborales”, remarcó Mendizabal.

Fueron evolucionando, ingresaron al mercado exportador, incluso en el peor momento económico del país, en el año 2000, continuaron realizando inversiones, certificando procesos de gestión y calidad. “Nunca dejamos de pensar en la mejora de los procesos, y eso es inversión y más inversión”, fue el claro mensaje del empresario maderero.

Pindó, empresa misionera con convicción y valores

Finalmente, Rafael Scherer compartió su experiencia, con 20 años al frente de Pindó SA en Puerto Esperanza, Misiones, una empresa de origen suizo que opera en la zona norte de la provincia desde 1976, ya que sus abuelos fueron los fundadores del pueblo y hoy transitan la tercera generación al frente de la empresa.

“Recién se puede decir que tengo un ciclo forestal en mi empresa, por lo tanto, no se puede hablar de éxitos sino de logros y aprendizaje en este tiempo. Nosotros tenemos una convicción por la actividad forestal, y creo que hay que trabajar con convicción para avanzar hacia un crecimiento sustentable, esa es nuestra filosofía y son nuestros valores”, indicó el directivo. La empresa misionera también realiza  actividades de explotación sustentable de montes nativos.

Sherer consideró entre los factores de éxito para su crecimiento, su política de recursos humanos. “No se puede crecer pisándole la cabeza a nadie, porque eso en el tiempo la vida te lo devuelve. Nosotros operamos en dos pueblos, con unos 50 mil habitantes. Aprendimos a convivir con el medio, con la comunidad, y damos empleo a la gente de la zona. Casi todos los que trabajamos en Pindó vivimos en Esperanza, muy pocos en Eldorado o zonas cercanas. Es una decisión de la empresa contratar a gente de la comunidad, es un requerimiento”, sostuvo el empresario

Rafael Scherer

Pindó inicialmente era una contratista forestal (se creó en 1976) con unos 300 empleados, para el 2001 era una empresa consolidada, había evolucionado con su propio vivero con clones de pinos, en el 2002 incorporaron el aserradero de pino y araucaria, invirtieron en un secadero para avanzar en el proceso de madera de calidad, después dieron otro paso con la línea de producción de remanufacturas.

Finalmente, concretaron la inversión en la caldera para la generación de energía con el aprovechamiento de biomasa forestal en 2011. “Es mucha inversión para una Pyme, hay mucho esfuerzo en la actividad foresto-industrial. Este año logramos poner en marcha el proyecto Eco Energía, que cuenta con la habilitación del Ministerio de Ambiente de la Nación como proyecto MDL para vender bonos de carbono; además hemos logrado la licitación del Programa Renovar para vender energía a la red”, confirmó Sherer.

Ver nota: PINDÓ SA analizará la propuesta de precios de la licitación pública del Plan Renovar en una segunda ronda

De esta manera, el empresario fue relatando como fue el proceso que permitió en el tiempo a Pindó ir evolucionando. “Con bases sólidas, convicción y valores. En forma ordenada, buscando socios estratégicos en la comunidad para crecer como el INTA y la Fundación APF, diversificando la producción con yerba mate, plantaciones de pinos y araucarias, vivero e industria maderera. En la actualidad, comercializamos casi a todo el país, tenemos una cartera de 360 clientes activos”, agregó el directivo al cierre de su charla.

 

Inversiones, tecnologías y confianza

El consultor Gustavo Cetrangolo realizó al cierre de las exposiciones las principales conclusiones del encuentro. Consideró que “la experiencia compartida de los panelistas no son una excepción en el sector forestal argentino, estos casos representan a cientos, y en mi opinión, a miles de empresarios Pymes, desde productores, industriales y carpinteros (incluido muebleros) que han sostenido el desarrollo de la actividad a lo largo y ancho del país”, aseveró.

 

Los panelistas invitados mostraron sus habilidades en la búsqueda de información, innovación y calidad en la producción, siempre tuvieron objetivos claros, supieron aprovechar momentos y oportunidades, fueron persistentes y realizaron muchos esfuerzos, concretando permanentes inversiones. Y lo más importante, crearon confianza con sus proveedores y clientes, es decir “islas de confianza”, en donde esta no es parte del capital social argentino”, indicó Cetrángolo.

 

Por otra parte, consideró que los panelistas invitados “construyeron sus empresas sobre sus esquemas de valores. No se escuchó en sus exposiciones que decidieron sus negocios en base a una tasa interna de retorno, sino en proyectos con visiones de largo plazo. Tampoco se escuchó que se hablaran de los temas laborales (sindicalización, conflictos laborales, costo salarial e impositivo) como una restricción, sino que parte de sus logros lo deben al aporte de sus colaboradores”, analizó el consultor.

 

Finalmente, consideró que las presentaciones compartidas por los empresarios “deben ser un ejemplo y estímulo para  los que comienzan a dar sus primeros pasos  en sus emprendimientos de negocios, porque muestran que a pesar de haber momentos críticos en la actividad, hay ejemplos concretos de logros. Se le pide al Estado un cuidado de la macroeconomía para ir creando un ambiente de previsibilidad al empresario”, concluyó el profesional.

 

 

Por Patricia Escobar 



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