Oberá: el locutor Alejandro “Cacho” Santa Andrea fue absuelto por el beneficio de la duda

Oberá: el locutor Alejandro “Cacho” Santa Andrea fue absuelto por el beneficio de la duda

Dos horas y media deliberó el Tribunal Penal Uno de Oberá para dictar sentencia en la causa abierta contra el locutor Alejandro “Cacho” Santa Andrea (58), acusado de haber abusado sexualmente de una nena de ocho años en agosto de 2013. Los jueces entendieron que no había elementos para condenarlo, por eso decidieron absolverlo por el beneficio de la duda. Fue el final de una historia que tuvo en vilo desde sus inicios a la Capital del Monte. Pasa que el protagonista de la historia es un personaje conocido, que durante años fue la voz de la Fiesta Nacional del Inmigrante.
El fallo se conoció luego de la última jornada del debate oral, donde declararon seis testigos. El proceso había empezado hace dos semanas, pero debió postergarse porque la fiscal, Estela Salguero, había tenido problemas de salud.
Un vez que terminaron las testimoniales, los jueces Lilia Avendaño, José Pablo Rivero y Jorge Erasmo Villalba dieron pie a las partes para la realización de los alegatos.
La fiscal Salguero se apoyó en el relato de la niña en la Cámara Gesell y en el testimonio de los familiares de la pequeña. Dio por probado, que el 19 de agosto de 2013, Santa Andrea hizo pasar a la nena, que pedía limosnas, y aparte de manosearla la obligó a que le practicara sexo oral.
La representante del Ministerio Público solicitó una pena de trece años de prisión para el locutor por los delitos de “abuso sexual con acceso carnal y abuso sexual simple”.
A su turno, la defensa de Santa Andrea, a cargo de Manuel Elordi y Javier Millán Barreda, ratificó que para ellos no había pruebas para una condena, atacaron los relatos de los testigos y remarcaron que se había violado en algunos tramos del proceso el derecho a la defensa del acusado.
Criticaron la actuación del juez de Instrucción Dos de Oberá, Horacio Alarcón, quien investigó el caso. Tras cartón, exigieron la absolución de su cliente.
Avendaño, presidente del Tribunal, fue quien leyó el veredicto, pasado el mediodía: absolución por el beneficio de la duda. El 23 de marzo, a las 12, se conocerán los fundamentos del fallo.
Santa Andrea, emocionado, no quiso hablar con la prensa. Dejó que su hijo Guillermo lo hiciera. “La verdad que estamos más tranquilos, sabíamos que esto no había sucedido. Tenemos dudas de por qué llegamos a esta situación. Pero no tenemos elementos para decirles por qué paso esto”, sostuvo.
“Fuimos respetuosos desde el primer día por el accionar de la Justicia. Mi padre se mantuvo en su casa, en la ciudad, a la vista de todos. No se escapó, no mintió”, añadió.
“Este proceso fue muy largo. Mi familia quedó desmantelada, la vida de Cacho no va a volver a ser la misma. Confiamos en que con la ayuda de todos pueda recuperarse. Tiene diez kilos menos, está avejentado. Más allá de lo físico, tuvo daños serios en lo emocional y psicológico. Atravesó muchos bajones. Hace unos días lo suspendieron su trabajo en la Municipalidad sin goce de haberes. Dijeron que dañaba la imagen de la institución”, comentó Guillermo.
Y agregó: “Es una acusación muy grave, pero nunca hubo elementos para que el pase lo que pasó. No se lo discriminó, él se aisló, pese a que la familia siempre insistió que continuara con su vida”.
Por su parte, el abogado Elordi, aunque satisfecho con el fallo, cuestionó que “la investigación no se profundizó. La segunda Cámara Gesell no cambió nada el proceso, aún con ese dato, el juez siguió con los mismos elementos. Y eso que el fiscal de la Cámara de Apelaciones dictaminó en su momento que los indicios existentes no alcanzaban para una acusación”.
“Hubo además cambio de testimonios durante el debate. Testigos que dijeron otra cosa durante el proceso. Pero pese a todo estamos conformes con el Tribunal. Ahora vamos a disfrutar del resultado de esto, siempre sostuvimos que este caso no debía llegar a juicio”, remató.
También habló el otro defensor, Javier Millán. “Quienes conocemos a estos jueces sabemos que pueden tener una visión distinta, pero son gente de buena fe. Tenemos un tribunal sano y esto lo demuestra. Las pruebas nunca existieron. Quedó claro”, afirmó.
“Acá se tiene que tener presente que hicieron una primera Cámara Gesell para cocinarlo. Hubo gente que cambió su testimonio, pero se confirmó lo que nosotros sosteníamos”, remarcó el abogado.



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