En 16 meses hubo más de 11 mil denuncias de violencia de género

Son rubias, son morochas, son jóvenes, son maduras. Se llaman Ramona Gauto, se llaman Lucía Maidana, Romina Szidloski o Yamila Marczewski. Se llaman Tati Piñeiro o se llaman Miriam Cuba, la última jovencita asesinada a puñaladas en Puerto Piray, por otro adolescente que quería tenerla como novia.
El denominador común de todas estas mujeres es que fueron víctimas de la extrema violencia ejercida por hombres. Son muchas, son incontables.
Apenas en un año y medio, hubo 11.410 denuncias por violencia familiar en Misiones. No todas terminan en muertes, pero acusan golpes, humillaciones y destratos. A las mujeres y a sus hijos.

Emblemas. Romina y Yamila fueron asesinadas por el ex marido de una de ellas.

Emblemas. Romina y Yamila fueron asesinadas por el ex marido de una de ellas.

El concepto Femicidio fue desarrollado por la escritora estadounidense Carol Orlock en 1974 y utilizado públicamente en 1976 por la feminista Diana Russell, ante el Tribunal Internacional de Los Crímenes contra las Mujeres, en Bruselas. Es una de las formas más extremas de violencia hacia las mujeres. Pero cuando ya se cometió, ese golpe final burló la última oportunidad que tuvo la víctima de pedir auxilio. El observatorio La Casa del Encuentro reveló que el año pasado al menos 277 mujeres fueron asesinadas en la Argentina, un femicidio cada 31 horas.
El estudio agregó que de ese número, 74 mujeres fueron asesinadas en sus viviendas, 69 en casas que compartían con los femicidas y cinco en los domicilios de sus asesinos. No hay datos oficiales que reflejen esta realidad.
El Colectivo Contra la Violencia de Género afirma que Misiones figura entre las provincias con más casos de este tipo, pero más allá del lugar que ocupe en el oscuro ranking, desde hace un tiempo, y precisamente por la conmoción social que generó el recordado femicidio de Romina Szidloski y Yamila Marczewski en la sede de Crucero del Norte, se tomaron decisiones desde el Estado provincial para asistir a las víctimas desde la primera denuncia y evitar de esta manera que se llegue a un hecho de violencia extrema.
En noviembre de 2013 se creó la Dirección de Asuntos de Familia y de Género con el objetivo de ser el nexo entre la policía y la justicia, y hacer un seguimiento de cada caso. Desde su creación, se recepcionaron más de 11 mil denuncias.

La comisaria Cervantes coordina el equipo contra la Violencia de Género.

La comisaria Cervantes coordina el equipo contra la Violencia de Género.

La abogada y comisaria Marta Cervantes, es directora del área, y evaluó en una entrevista exclusiva que a casi un año y medio de la puesta en marcha de la dirección, si bien se avanzó mucho en la respuesta a la víctima, “como todo proyecto que comienza a dar sus primeros pasos, todavía se necesitan ajustar mecanismos de funcionamiento en las comisarías y en la propia justicia”.

¿Qué balance hace del funcionamiento de la dirección, habiendo pasado casi un año y medio desde que se creó?
Como todo proyecto que recién comienza, siempre hay mecanismos que ajustar. El trabajo que se realiza es de un seguimiento de los casos desde que son denunciados hasta que se toma una medida judicial. El proyecto está bien pensado, bien armado pero funciona en la medida en que las partes cumplan con su tarea. Si yo no tengo toda la información de las comisarías, mal puedo saber del funcionamiento.
¿Cuántas denuncias recibieron en todo este tiempo?
Recibimos 11.410 denuncias. Son mayormente de mujeres que se presentan en sede policial a denunciar a su pareja, o ex pareja. Los denuncian porque las golpean a ellas y también a sus hijos.

¿Cómo se actúa en cada caso. Qué tipo de respuestas se les brinda después de la denuncia?
Entre las medidas que toma la justicia luego de la denuncia, figuran mayormente la restricción de acercamiento o exclusión del hogar, son medidas que generalmente se cumplen y que son por un determinado tiempo y en caso de que la víctima lo requiera se lo solicita al juez y se prorroga.

Pag 02  violencia familiar
Los datos reflejan entre 700 y 800 denuncias por mes. Mayormente se presentan mujeres de 20 a 50 años. Hubo por ejemplo en noviembre de 2013, cuando se creó la dirección, 758 denuncias. En febrero de 2014 esa cifra se elevó a 875 y en los meses siguientes bajó a 600. En julio hubo 518 y luego volvió a subir la cantidad a más de 700. En enero de este año hubo 815 y en febrero 563.
Otra de las medidas que toma la justicia para auxiliar a las víctimas y evitarles ese escenario de violencia, son la entrega del botón de pánico y las custodias policiales.
¿Cuántos botones de pánico se entregaron hasta el momento?
Ya se entregaron los cien dispositivos que fueron otorgados por la provincia pero hay más mujeres en lista de espera. También hay un aplicación que se instala en los celulares en sede judicial y para eso se armó un protocolo de actuación. El tiempo que poseen los dispositivos lo define el juez o la misma víctima los devuelve porque considera que ya no los necesita.

 

El botón de pánico que, dependiendo del caso, la justicia otorga a las denunciantes, es un dispositivo que la víctima acciona cuando necesita ayuda inmediata.
Envía una señal presionando por dos segundos el botón y esa información llega hasta el 911 que localiza inmediatamente el domicilio. Primero hace una llamada telefónica y si no hay respuesta acude en auxilio.
Además desde hace un tiempo se incorporó la aplicación para smartphones de estos dispositivos desarrollada por los técnicos del departamento de Informática del Poder Judicial.
La aplicación dispara llamadas al 911, la línea 137 y vincula la llamada al sistema con el expediente digital.
Estas decisiones vinieron a sumarse al trabajo que realiza el equipo interdisciplinario de la línea 137 que hasta el momento recibió más de 10 llamadas.

¿Y en cuanto a las custodias?
Las custodias se disponen como medida temporal hasta tanto se tramita la entrega o instalación del botón. Cuando eso se efectiviza se levanta la custodia. Hay más o menos en toda la provincia alrededor de 30, o 40 mujeres con custodia policial.

Mencionó antes mecanismos que se tienen que ajustar para el funcionamiento óptimo de la dirección. ¿Con qué problemas se encuentran?
Sobre todo en el interior de la provincia, no se cuentan con los medios tecnológicos -falta de Internet- para suministrar los datos, entonces lo que se hace es tomar todas las denuncias y derivar esa información a las Unidades Regionales. El problema es que muchas veces la información no llega completa porque no tenemos contactos permanentes con los juzgados del interior. Hay un permanente contacto con los dos Juzgados de Familia de Posadas, no así con los demás, salvo el de Oberá y eso es por una falta de coordinación con el Poder Judicial. Entonces se sabe de las denuncias pero no de las medidas judiciales. Lo que hacemos es comunicarnos nosotros con el juzgado para saber qué se hizo pero no es nuestra tarea. El ida y vuelta de información no funciona correctamente.

La edad de las víctimas que denuncia violencia en Misiones va desde los 20 a los 50 años. Las denuncias incluyen también violencia hacia menores. Hay casos, aunque son los menos, de hombres que hacen presentaciones en las comisarías por maltrato. De cada diez denuncias que se radican, una es de un hombre.
Cervantes, analizó que aunque hace falta todavía mucho trabajo para que se tome conciencia sobre violencia y los tipos de violencia a la que una mujer puede ser sometida – psicológica, económica – se está saliendo del círculo de naturalización y sometimiento.
“El tema de la violencia es una lucha de años en la que se avanzó mucho con leyes, creaciones de dependencias, decisiones policiales, judiciales, que se toman. Hace diez, quince años hablar de violencia era un tema menor, la víctima no tenía un lugar específico al que recurrir se naturalizaba, era todo muy puertas hacia adentro. Se trabajó en la concientización en la información que tiene la gente. La institución policial está capacitada es importante saber que todas las comisarías toman las denuncias no solo la de la Mujer. Se avanzó mucho pero todavía falta mucho y eso se nota más cuando las denuncias no llegan a una decisión judicial porque son las propias víctimas las que desisten por el mismo ciclo de la violencia, o retiran la denuncia o permiten que el agresor vuelva a tener contacto con ellas”.



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