Una beba guaraní será operada después de convencer a sus padres de aceptar la “medicina blanca”

Se trata de una pequeña integrante de una aldea de San Ignacio. El caso salió a la luz a raíz de la denuncia de una promotora de salud y tras la intervención de autoridades del Ministerio de Salud y Derechos Humanos, la nena está siendo atendida en el hospital provincial de Pediatría en medio de una discusión entre el relativismo cultural y el resguardo de la vida de un menor.

Ramonita Ocampo es hija de Estaban Ocampo y Santa Ferreyra integrantes de una comunidad guaraní de San Ignacio y por estas horas está siendo asistida por el equipo de cardiología del hospital de Pediatría “Fernando Barreyro”, encabezado por el doctor Lisandro Benmaor. En principio sus papás, respondiendo a sus creencias solo trataban sus complicaciones de salud con el Opyguá (sacerdote-médico) de la comunidad y se negaban a acceder a la medicina blanca.

La seguridad y el riesgo que esto implicaba para la vida de la menor motivó la desesperación de la promotora de salud, Cecilia Piris, quien se encontraba en la disyuntiva entre el respeto por las creencias de los paisanos y su responsabilidad como agente sanitaria, pero tomó la decisión de presentarse ante la comisaría local y exponer el caso.

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Así, ni bien se conoció el hecho y alertados por los uniformados, las autoridades del Ministerio de Salud Pública y Derechos Humanos de la Provincia tomaron cartas en el asunto y después de intensas negociaciones, lograron que la familia acepte trasladarse a Posadas para que la menor reciba atención médica.

Según las primeras informaciones la patología cardiológica que presenta la niña requerirá una intervención quirúrgica que quizá deba realizarse en la capital de Corrientes. La historia vuelve a poner en el centro de la escena a la disputa entre el respeto a las creencias ancestrales y la intervención de la cultura blanca cuando está en juego la vida de una persona.

“La denuncia de la promotora de salud fue clave” y es por ello que se activaron todos los mecanismos del Estado para atender la situación y salvaguardar la vida de la pequeña. La agente de salud había comentado que la pequeña tenía una hermana melliza que habría fallecido por problemas de salud.

El médico Lisandro Benmaor explicó que la menor de 9 meses presenta un cuadro de desnutrición severo y la patología que padece se denomina ductus.

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El ductus arterioso o conducto arterioso es un pequeño vaso que comunica la aorta con la arteria pulmonar. Está normalmente abierto en el feto, pero se cierra justo después del nacimiento (en la mayoría de los casos durante los primeros tres días de vida, aunque puede permanecer abierto hasta varios meses después). La persistencia de este conducto condiciona un ‘cortocircuito’ entre la circulación sistémica y la pulmonar: se produce la mezcla de sangre oxigenada de la circulación sistémica que va por la aorta y la sangre con poco oxígeno que circula por la arteria pulmonar, lo que al final produce que al organismo se mande sangre con menos oxígeno del normal.

 

“Nosotros internamos a la pequeña y se le están administrando antibióticos porque tiene infecciones en la piel y forúnculos. Además ya está pedido el turno de cirugía para el 27 de este mes en el Instituto Cardiológico de Corrientes. Por lo general es una intervención de bajo riesgo con pronóstico muy bueno pero lo que necesitamos ahora es que la pequeña esté en las mejores condiciones posibles para entrar a cirigía”, explicó el médico.

 

El especialista dijo además que fue clave el trabajo de sus colegas médicos de San Ignacio que lograron acercar a la familia al hospital superando las barreras culturales que se pueden presentar en estos casos en beneficio de la salud de la pequeña.

 

Aún en la memoria de muchos queda el recuerdo del pequeño Julián Acuña y su hermanito Agustín, quienes en 2006 protagonizaron una historia similar donde hubo muchos vaivenes hasta que sus padres y el Consejo de Ancianos de las comunidades Mbyá Guaraní de la provincia autorizaran la intervención de la medicina blanca. La historia si bien tuvo avances mediante una orden judicial emitida por la jueza de familia Marta Alegre, no pudo terminar con final feliz porque el pequeño Julián falleció tras la intervención quirúrgica realizada en el hospital Gutiérrez de Buenos Aires.

En ese entonces una reunión del consejo de ancianos de esa comunidad Guaraní, resolvió en un primer momento descartar la intervención quirúrgica aconsejada por los médicos del hospital Ramón Madariaga y acudir a la medicina espiritual Guaraní, aunque luego accedieron a que se realice la práctica. Hoy la historia se reedita con Ramonita, con esperanzas de que esta vez haya un final feliz.

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