Esperan el informe de comunicaciones telefónicas para resolver la situación de los imputados por el triple crimen de Panambí

Pese a que se dice que siguen otras pistas, para los investigadores los tres sospechosos participaron del golpe contra los Knack y es la única línea sólida. Descartan que haya vecinos que no declaren por miedo.

Los investigadores de la masacre de Panambí esperan con expectativa el informe solicitado a las empresas de telefonía sobre las llamadas y mensajes entrantes y salientes de los celulares incautados a los tres imputados que tiene la causa: Marcial Alegre (45), Pablo Julio Paz (51) y Juan Ramón Godoy (44). Tras el análisis de este material, la jueza Alba Kunzmann de Gauchat estaría en condiciones de resolver la situación de los sospechosos, ya que casi todas las demás pericias ya fueron sumadas al expediente.
Fuentes cercanas al expediente indicaron que para los detectives los tres arrestados participaron del brutal ataque que le costó la vida al empresario maderero Carlos Knack (43), su esposa Graciela (42) y Bianca (12, hija de la pareja). Y que creen que al menos otras dos personas formaron parte de la banda que cometió el golpe.
Pese al hermetismo que rodea al caso, se supo que la coartada de los imputados es aportar testigos que afirmen ellos estuvieron en San Javier, su localidad de residencia, a la hora en que atacaban a los Knack en Panambí.
De todos modos, si acceden a ser indagados, deberán explicar qué negocios desarrollaban en común (como lo sugieren los documentos encontrados en los allanamientos), por qué la ropa de casi todos tenía el mismo residuo vegetal hallado en una capucha que los asaltantes abandonaron en el escenario de la masacre y, en el caso de Alegre, por qué había un arsenal en su taller. Al chapista le preguntarán con certeza el origen de cada una de las pistolas, de las escopetas y de las municiones que guardaba en el negocio. Y a Paz, tal vez el más comprometido de todos, por qué su huella apareció en la caja donde el maderero asesinado guardaba los 460 mil pesos que se llevaron los asaltantes.
“Pese a que siempre se dice que de todos modos se siguen otras líneas de investigación, lo cierto es que todo conduce a esta gente”, admitió un investigador.
El informe de comunicaciones entrantes y salientes de los celulares puede orientar a la jueza a que determine la ubicación de cada uno de los sospechosos el día del demencial asalto en la casa del kilómetro 7 de la ruta provincial 5.
En la semana circularon versiones periodísticas del supuesto miedo en el que estarían inmersos los vecinos de Panambí y que por eso no contarían todo lo que saben. Las fuentes consultadas por Misiones Online confiaron que en realidad sobre el momento del asalto o inmediatamente posterior nadie aportó nada concreto, pues no hay ninguno que haya visto a los autores de la masacre. Sí hay dos personas que aseguran haber visto un coche similar al de uno de los imputados (Godoy) en las afueras de la localidad.
Y hasta el momento tampoco hubo algún morador del pueblo que haya acercado información comprobable acerca de que el triple crimen se haya producido en el marco de una venganza por alguna supuesta actividad paralela a la maderera que desarrollaban las víctimas. “En el expediente los rumores no tienen cabida”, apuntaron los informantes.
El único sobreviviente del asalto y posterior incendio es Cristian Knack (25). El joven, que había sufrido quemaduras en 70% del cuerpo, sigue internado en el hospital Madariaga de Posadas. Continúa grave, pero ha pasado distintas etapas en el camino a su recuperación.
Cristian tuvo cara a cara a los asaltantes. Su testimonio es clave, pero en el juzgado de Alba Kunzmann saben que es imposible que declare, porque su cuadro sigue siendo crítico. El joven es quien trajo desde Corrientes los 460 mil pesos, producto de la venta de madera, que luego se llevaron los ladrones.



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