Acordaron una suba de 30% en los precios de la caña y la zafra comenzará en julio

La tonelada de caña convencional se pagará 418,78 pesos y 472,02 la orgánica, más dulzura. El acuerdo llegó tras una reunión que llevó unas dos horas en la que participaron un centenar de productores, intendentes de la cuenca cañera y el presidente del IFAI, Ricardo Maciel. Los primeros días de julio comenzaría a operar el ingenio y se estima que se entregarán entre 65 y 70 mil toneladas. En cinco meses se volcarán más de 30 millones de pesos entre los alrededor de 400 productores que integran la cuenca.

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Oscar Becker (centro) muestra su matriz de costos a los funcionarios del IFAI

El precio de la caña de azúcar volvió a definirse en la primera reunión de concertación, como ocurriera en los últimos dos años. En un encuentro realizado ayer en Mojón Grande, del que participaron más de cien productores de los once municipios de la cuenca cañera, se acordó un incremento de 30 por ciento en el valor de la caña convencional y de 33 por ciento para la orgánica.

Respaldados en una grilla de costos propia, los productores representados en la Asociación Civil Cañeros Zona Sur, pidieron 439 pesos por tonelada de la variedad convencional, pero se fueron conformes con la última oferta del Instituto de Fomento Agrícola e Industrial (IFAI), de 418,78 pesos. El presidente de dicha entidad, Ricardo Maciel, había comenzado ofreciendo una actualización de 25 por ciento, que aumentó a 30 por ciento tras gestiones telefónicas. “Pagar este precio representa un esfuerzo muy grande, ya que lo que se obtiene por la venta de la azúcar alcanza para cubrir solo una parte del costo de producción, todo lo demás sale de las arcas de la Provincia”, indicó Maciel.

El funcionario estimó que este año, los alrededor de 400  productores de la cuenca, entregarían entre 65 y 70 mil toneladas de caña de azúcar, de las cuales aproximadamente 70 por ciento corresponden a la variedad convencional y el restante 30 por ciento, orgánica. A razón de 418,78 y 472,02 pesos por tonelada de una y otra  variedad, valor al que se sumará un plus por dulzura de alrededor de 14 por ciento, los productores habrán recibido alrededor de 30 millones de pesos una vez terminada zafra.

Además de los precios, también se resolvió ayer la conformación de una comisión asesora integrada por representantes de los productores, del IFAI y de los municipios de la cuenca, a quienes podrán sumarse otros. El objetivo de la comisión será brindar un marco para discutir propuestas y canalizar reclamos de los colonos. La primera misión de dicha comisión será facilitar el acceso de los productores a fertilizantes, insumo de creciente precio, cuyo uso determina en buena medida el rinde de las plantaciones. En el mismo marco se discutirá la posible aplicación de un convenio de corresponsabilidad gremial, que ofrecería una solución al alto nivel de informalidad laboral en el sector de la cosecha de caña de azúcar.

Uno de los principales reclamos de los productores pasó por la demora en el inicio del acopio, que estaba previsto para la segunda quincena de mayo y comenzaría recién en la primera quincena de julio, dos meses después. Afirman que las plantaciones ubicadas en zonas bajas, corren riesgos ciertos de ser afectadas por heladas y argumentan que cuanto más se demore, más se  debe pagar por insumos como el combustible y la mano de obra.

El administrador del ingenio, Benjamín Larroza atribuyó la demora en el inicio de la molienda a que la empresa tucumana que realiza el mantenimiento y reacondicionamiento de las máquinas se retrasó en la entrega del equipamiento. Aseguró que a pesar de que se esperan moler 10 mil toneladas más que el año pasado, el proceso total llevará menos tiempo porque no serían necesarias las reiteradas paradas técnicas que se realizaron el año pasado para ajustar las máquinas. “El año pasado tuvimos un 60 por ciento de tiempo aprovechado en la fábrica. Y estimamos que en esta vez vamos a llegar al 72 por ciento, una vez que esté ajustado el tanden”, indicó Larroza. De cumplirse con ese pronóstico, la zafra demoraría cinco meses y finalizaría en diciembre.

También se trabaja en la organización de los turnos de cortes y entregas, para evitar que los camiones y productores esperen durante varios días frente al ingenio.

Trabajar en negro

Los productores afirmaron que el mayor costo que deben enfrentar es la contratación de mano de obra y reconocieron que casi todos los operarios que se desempeñan en la cosecha no están registrados. “Pedimos al Gobierno que nos ayude con los controles del ministerio de Trabajo, que no nos hagan multas, porque todavía no estamos preparados para blanquear a nuestros  trabajadores”, indicó Oscar Becker, titular de la Asociación de Cañeros de Zona Sur.

Funcionarios provinciales e intendentes plantearon la posibilidad de avanzar en un contrato de corresponsabilidad gremial, similar al acordado por los integrantes de la cadena yerbatera este año. Advirtieron sin embargo, que un esquema de ese tipo estaría listo recién para el año próximo.

 



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