Hoy abre la casa del “Ángel de la selva”

La Casa Museo Memorial Internacional de la doctora Marta Teodora Schwarz de Puerto Iguazú, se inaugurará hoy a las 18:30 en avenida Victoria Aguirre 116. [su_note note_color=”#cdcdcd”]Schwarz tocó la vida de innumerables personas como médica del hospital y de toda la región[/su_note]Hoy a las 18:30 se realizará el acto inaugural de la primera etapa de la Casa Museo Memorial Internacional “El Ángel de la Selva” Doctora Marta Teodora Schwarz, ubicada en avenida Victoria Aguirre 116, de Puerto Iguazú.
Durante la ceremonia se descubrirá una placa fundacional y se podrá recorrer algunos de los sectores de la casa donde vivió la primera médica del territorio misionero. A la apertura asistirán familiares, amigos y funcionarios de Salud Pública.
Los visitantes que se acerquen a partir del martes encontrarán en la Casa Museo una recreación de lo que fue la sala de espera y el consultorio de la primera ministra de Acción Social, Salud y Educación. En los distintos espacios se podrán visualizar el instrumental de trabajo, su biblioteca, las fotografías de la época o los diplomas de la excelente médica.
A su vez, los integrantes de la Fundación Doctora Marta Teodora Schwarz, auguran la apertura de una segunda etapa donde se habilitarán y exhibirán los espacios vinculados con la vida privada de esta ejemplar mujer. También el presidente de la fundación y sobrino de la médica, Walter Schwarz, contó que entre otros proyectos piensan “poder becar a un estudiante misionero para que curse la carrera de medicina y pintar un mural que recree la vida y obra de la doctora”.
Marta Teodora Schwarz nació el 8 de marzo de 1915 en Buenos Aires. Hija de Marta Boettcher y Guido Walter Schwarz, oriundo de Sajonia (Alemania). Su padre llegó a Argentina para trabajar como técnico en la fábrica de cerveza Bieckert, y cuando falleció, Marta era aún muy pequeña. Al tiempo, su madre contrajo matrimonio en segundas nupcias con Germán Helbig -otro alemán- quien se encargó de la educación de Marta. Los primeros años asistió a un colegio de la colectividad alemana, en el barrio porteño de Belgrano. Pero luego la familia se mudaría a Jujuy por razones de trabajo: Helbig construía puentes para los ferrocarriles del Estado.
Marta entró como pupila en el colegio Nuestra Señora del Huerto y culminó más tarde la escuela secundaria en el Colegio Nacional. Sus estudios universitarios los cursó en la Universidad Nacional de Córdoba, donde formó parte de una promoción en la cual sólo había seis mujeres. En 1945 obtuvo el título de médica generalista, se especializó en cirugía y vino a Misiones junto a su ex compañero y prometido Rolandelli, que se desempeñaba con la misma profesión en la localidad de Gobernador Roca.

Sus comienzos

Los primeros pasos como doctora los dio en 1948 en la localidad de Naranjito, donde se instaló en una modesta casa de madera junto a su madre. Más tarde, rompió el compromiso con Rolandelli, con quien pensaba casarse y solicitó el traslado a Posadas. Ingresó como médica interna en el nosocomio local, pero por falta de profesionales la enviaron a Puerto Iguazú, donde llegó en barco para quedarse un mes, aunque finalmente permaneció hasta el día de su muerte el 29 de marzo de 2005.
Corría el inicio del año 1949 y Schwarz se incorporó como médica en el Hospital de Iguazú. Para septiembre de ese año asumió como directora del nosocomio, cargo que ejerció por más de cuarenta años hasta su retiro.
Más adelante, su reconocida trayectoria y su dedicación por la salud del prójimo, la encontró siendo subsecretaria de Salud, para finalmente convertirse el 17 de julio de 1963 en la primera ministra de Acción Social, Salud y Educación, puesto que ejerció hasta el 12 de octubre de ese año y del cual se alejó, porque consideraba que la medicina no se practicaba “detrás de un escritorio”. Entonces, regresó a Iguazú para retomar su tarea como especialista en ginecología y obstetricia.

“El ángel de la selva”

La labor de Schwarz tocó la vida de innumerables personas: ya que como médica del Hospital no sólo asistió a los habitantes de la región norte de la provincia, sino también a los del Paraguay y especialmente a los de Brasil. En los primeros 10 años atendió consultorios y quirófanos solamente con la colaboración de las enfermeras. Y también, era habitual la atención domiciliaria, e inclusive cruzar los ríos Iguazú y Paraná para socorrer enfermos de los países vecinos del Paraguay y Brasil. Parte de su vida trabajó en una casita de Salud Pública donde la ayudaban los guardaparques, el intendente y la gente, con leche y gallinas.



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