La Provincia trabaja en un proyecto con el Chaco para extraer aceite de semillas de algodón

A raíz de la reactivación de la fábrica Tungoil en Santo Pipó se ha generado el desarrollo de extracción de distintos aceites provenientes de la soja y el tártago. Ahora, la Provincia también se encuentra trabajando con profesionales del Gobierno del Chaco para la extracción de aceite de semillas de algodón. Al referirse al tema, el ministro del Agro y la producción Alex Ziegler comentó que “se quiere un vínculo con el Gobierno del Chaco, sobre todo para la extracción de aceite de la semilla del algodón. Sería altamente viable la producción de un biocombustible, siempre hay que ir sobre las materias primas que tiene los menores costos”, afirmó.

Ziegler confía en que el proyecto biocombustible es viable, sobre todo ante los grandes cambios en el escenario mundial. Recordó que en años anteriores se hablaba mucho sobre alconafta como una alternativa y que lo cual no prosperó, pero en esos momentos se hablaba con mucha previsibilidad, de lo que podía ser una crisis energética”, explicó.

En ese sentido comentó que “hoy día, las reservas petroleras están próximas a agotamiento, sobre todo sobre esas petroleras, grandes conflictos bélicos por ellas mismas. Así que evidentemente, todo lo que tiene que ver con energía alternativa será en el futuro una gran opción, probablemente por un tiempo, porque después aparecerán otras fuentes energéticas”.

“Aquí mismo en Misiones, el doctor Schezov está trabajando sobre todo lo que tienen que ver con el motor de hidrógeno para obtención de energía. Mientras tanto, y con toda la infraestructura que existe hoy en el mundo respecto del uso del combustible tipo diesel y otros combustibles.

“Evidentemente, podemos trabajar tranquilamente la producción de biocombustibles, y no creo que en algún momento tengamos que salirnos y que no tengamos alternativas en todo lo que tenga que ver con lubricantes, porque eso sí que no va a desaparecer, porque son los puntos de fricción.

Explicó el ministro que “en cualquier mecanismo mecánico que se vaya montando, aparecen puntos de fricción que tienen que ser lubricados y allí van a parecer los lubricantes biológicos o biolubricantes, que es el caso concreto del tártago”, concluyó.



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